Solidaridad de mis amores
Desde temprano los obreros de la avenida Juárez comenzaron a trabajar, un pequeño ejército barría las calles, pintaba las cornisas de las banquetas, colocaba los fantasmas en los cruces, no importando que fueran horas pico y el tráfico se entorpeciera, porque mañana es el día, mañana es el cumpleaños 13 de Solidaridad. 13 años han pasado de aquel 27 de julio de 1993, cuando el Congreso del estado aprobó por decreto la iniciativa para la creación del octavo municipio libre de Quintana Roo, el cual entraría en vigor al día siguiente, luego de su publicación en el Periódico Oficial.
Ya está listo el busto de Benito Juárez, del Benemérito de las Américas, del padre de la “austeridad republicana”; sólo a la espera de ser develado, por quienes hoy conducen este municipio. Atrás del ilustre quedarán los estragos de una obra que se retrasó por meses, en la que se gastó una y otra vez para hacer y deshacer lo hecho, como en el caso de las intersecciones donde ya puesto el pavimento éste se retiró para tirar una plancha de concreto hidráulico.
Afecto a los anuncios espectaculares, el presidente municipal, Carlos Joaquín González, mañana entregará a los soliderenses la avenida; el trabajo apresurado. Igual de apresurado que las nueve obras que inauguró un día antes de su primer informe de actividades el cinco de abril, aunque algunas como los centros de atención para la mujer maltratada de la colonia Ejidal y Nicte Há sigan cerrados, y otros, como la Estancia de día para los adultos mayores apenas hayan abierto sus puertas a principios de este mes.
Más de ocho millones de pesos invertidos en dos obras que permanecen empolvadas, inauguradas por Ana Teresa Aranda Orozco, la secretaria de Desarrollo Social, cumplieron en aquel momento su efecto impacto. No todos los días una funcionaria federal inaugura obras en un municipio.
Pero es que Solidaridad no es cualquier municipio, es “el municipio de mayor crecimiento en América Latina”, no se cansan de repetir los discursantes. Es un municipio como pocos, capaz de tener, “cash”, casi 50 millones de pesos para atender una contingencia meteorológica; para comprar fardos de lámina y repartirlos a diestra y siniestra y sin ningún control y “beneficiar” a algunos con más de 70 paquetes de este material.
Solidaridad es ese oscuro objeto del deseo, en el que la rebatinga por las posiciones ha estado presente desde el inicio de la administración, en el que ya se jalonean la silla las facciones, el llamado grupo Tepito, encabezado por Virgilio Gómez, y que debería ser rebautizado como grupo Fovissste, por lo falto de personalidad, de talento y de originalidad, y que a decir de algunos funcionarios ya comprobaron en Cancún y en Cozumel cuán ineficientes pueden ser.
El otro grupo es el del secretario general, Filiberto Martínez, que se cimbró con la revuelta policiaca de junio, cuando casi sale del presupuesto, y que no dejará despegar a al funcionario que ya vive en Playacar, cerca de su jefe. A su favor Filberto tiene el dominio de las 18 delegaciones y subdelegaciones, la zona maya, en donde no deja actuar a sus anchas al director de desarrollo social.
También a su favor, Filiberto tiene el arraigo, el apapacho a los periodistas, a quienes obsequia bacanales para conmemorar el Día de la libertad de expresión. Pero en su contra tiene la ineptitud. Del segundo hombre del municipio se espera que lo sepa todo, y si no que lo investigue, pero hay funcionarios que a Filiberto le dan la vuelta.
Menos política y más trabajo haría de este municipio no sólo el que más crece en América Latina, sino el que mejor crece, si no fuera visto sólo como un trampolín para aspirar de director o secretario general a presidente municipal, y de presidente municipal a gobernador.







