Como prometer no empobrece, y recién bajado de los cielos, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat), José Luis Luege Tamargo, no reparó en declaraciones y dijo lo que todos querían escuchar, que Sian Ka’an va a revisión, que no se descarta disminuir la densidad de construcción de punto cinco a punto 35 cuartos por hectárea, que habrá consulta pública, y ya en la incontenible avalancha de aseveraciones hasta reconoció que tanto la Semarnat como la Profepa han tenido que enfrentar presiones “empresariales, políticas y de todo tipo”.
No sería noticia si no lo hubiera dicho el encargado de vigilar que las normatividades ambientales se cumplan; aunque en ese derroche de “sincerismos” Luege Tamargo no perdió piso y aseguró, sin un ápice de verdad, que tanto el (todavía, por unos días) Presidente Vicente Fox como él habían mantenido una política de firmeza.
Bajo unos rayos de sol que no alcanzaban a ser molestos, en un jardín del Hotel Bahía Príncipe, que en julio del 2005 devastó ocho hectáreas de manglar, con el pretexto del huracán “Emily”, y ahora tiene ocupada, inexplicablemente, una playa hasta donde se sabe todavía propiedad del DIF federal y lugar de anidación de tortugas; pues, así de surrealista era el escenario desde el cual el titular de la Semarnat se atrevió a enfatizar que la actual administración ha ejercido una política de firmeza en lo que hace al medio ambiente.
Desde las alturas, seguramente las cosas se ven distintas, o no se ven, porque Luege Tamargo no sabía ni siquiera que el nombre popular de la controvertida construcción de Sian ka’an es Casa Palancar, y volteaba a buscar “asesoría” en el gobernador Félix González Canto para poder responder. Más que un secretario de estado, parecía un turista impresionado, de la Casa Palancar no afirmó ni negó que contara con todos los permisos, eso sí, pudo observar que “esa (construcción) en particular sí da la impresión de ser más grande”. Excelso, sin duda.
El colmo de los yerros fue cuando José Luis Luege se refirió al Parque Nacional Tulum, el cual defenderá hasta en la Suprema Corte de Justicia si es necesario, aseveró; el Secretario se tuvo que auto enmendar la plana, pues en un “lapsus brutus”, comentó que no habría ningún problema con la declaratoria del Parque Nacional Tulum porque se trataba de terrenos federales. Con cara de “what” y antes de que le llovieran las preguntas, volteó a buscar en los ojos de González Canto la confirmación de que el gran debate del Parque es que se encuentra en manos de particulares, que hay 69 propietarios dentro de las 664 hectáreas de las cuales alrededor de 280 están en el mar.
Ya para no quedar mal, reiteró que es muy difícil que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) pierda un litigio contra los propietarios de los terrenos del Parque Nacional Tulum para el cual se quiere garantizar la conservación, enfatizó.
Para terminar con su aterrizaje en tierra, José Luis Luege afirmó que no heredará la revisión del Plan de ordenamiento de Sian Ka’an a la siguiente administración, y podrá ser concluida en los escasos meses que le restan a la actual. Año de Hidalgo, promesas y más promesas.
Carlos Joaquín 1, Semarnat 0
Inolvidable el colofón, y muy emotivo por cierto, de la farsa de los ecologistas ayunadores; final feliz protagonizado por el presidente municipal Carlos Joaquín González, quien “dio de comer al hambriento”. Y el “hambriento”, el regidor Gilberto Gómez Mora, comió, porque “él sí sabe lo que es tener hambre”, dijo. De telenovela, de comedia barata, de “ya se veía venir”. Así fue el final de la “Triste historia del cándido regidor y los arellanos desalmados”.
El marcador final de la pantomima: Carlos Joaquín 1, Semarnat 0. Ahora sí hay condiciones para negociar con la Secretaría de Medio Ambiente el Programa Director de Desarrollo Urbano (PDDU) de Tulum; ahora sí. Porque no querrá la dependencia federal que sigan balconeando a uno de los banqueros rescatados, y menos limitar los privilegios del estresado ya casi ex presidente Vicente Fox que ha encontrado en la “casita” de Sian Ka’an de Roberto Hernández un lugar de reposo (que tanta falta le hizo durante su gestión).
La “huelguita” de hambre del regidor no va a cambiar nada de fondo en Sian Ka’an, los poderosos, políticos, ex políticos, extranjeros y millonarios, seguirán ampliando sus propiedades; seguirán obteniendo permisos de construcción de parte de la Semarnat y a través de ese interesante entramado de arreglos en el que participan los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, en el que los tres se lavan las manos, y en el que el municipio tiene un papel principalísimo de gestor y cuidador de intereses, en el que el gobierno local se beneficia de “sospechosas” donaciones que alcanzan hasta los 5 millones de pesos, pensando en aquellas de las que hay constancia, de “las otras”, sólo los que las reciben se enteran.
La revisión del Plan de ordenamiento de Sian Ka’an se llevará meses, si no es que se consume el tiempo de la presente administración municipal sin resultados, y quizá termine con la triste conclusión de que no serán 800 cuartos los que se permitan en las más de 500 mil hectáreas de la Reserva, sino más, en aras de ser “congruentes con la realidad y el desarrollo”. O posiblemente, el gobierno municipal y el federal hagan un “cambalache”: el Parque nacional Tulum por la Reserva de Sian Ka’an, y la fiesta en paz. Las poco más de 200 hectáreas de “baja densidad” de Tulum, por una revisión “light” de Sian Ka’an. El tiempo lo dirá…
Hoy, Felipe Presidente
Hoy, el Tribunal Federal Electoral dará su veredicto final e inapelable sobre la legalidad de la elección del dos de julio; el resultado no es difícil de adivinar, en unas horas, Felipe Calderón será declarado presidente constitucional. A partir de ese momento comenzarán a escribirse nuevas páginas en los cuadernos de la historia del país. Ayer, el propio Andrés Manuel López Obrador reconoció que el movimiento que encabeza probablemente no triunfe, probablemente sea un sueño.
Desgastado como todo lo que toca el tiempo, y no porque la convicción de que el triunfo le fue negado no en las urnas sino en las mesas de las altas cúpulas de quienes representan los intereses económicos y políticos de este país, Andrés Manuel López Obrador cumplió, y cumplió bien, sin radicalismos, como se empeñaron en hacer creer los medios de comunicación y los “líderes de opinión”. A partir de hoy, AMLO tendrá que poner en marcha otra estrategia, la primera decisión será continuar o no con las asambleas vespertinas, levantar o no los campamentos, esperar o no en la intemperie el 16 de septiembre, declarar o no una Asamblea Constituyente.
Con Andrés Manuel se retirará la gente de las calles, pero no del cuadrilátero político. Por seis años, el reproche nacional de buena parte de los mexicanos que el dos de julio salieron a votar perseguirá a Felipe Calderón; la gobernabilidad no se logrará por decreto, ésa no se vota en el Congreso, ésa no acepta alianzas entre el PRI y el PAN, ésa será la gran ausente de este sexenio.
¡Adiooooos Fox!
Seguramente, más que el himno nacional, en el centro de Vicente Fox, el uno de septiembre retumbó ese “adiooooos Fox”, burlesco y humillante, que le devolvieron por igual políticos de oposición, que caricaturistas y ciudadanos. Ese “comes y te vas” que le regaló a Fidel Castro, fue igual a un “lo entregas y te vas”. Diciembre me gusto pa’ que te vayas, pero diciembre está muy lejos, para un presidente repudiado, para un presidente que salió por la puerta de atrás y no pudo pisar la tribuna del Congreso en su último, su último informe.
Vicente Fox será recordado por sus frases, por sus errores, por su ridículo internacional; y por supuesto, por dejar en su lugar a un presidente sobre el cual pesa la duda de su legalidad, y con una legitimidad herida de muerte. De Chente se olvidará todo, menos sus “ocurrencias”, nadie borrará de su cassete el “chiquillos y chiquillas”, “mexicanos y mexicanas”; esa ‘puntada’ suya de creer que con la diferenciación de género en el discurso se logrará un mayor equilibrio entre hombres y mujeres.
Vicente Fox pasará a la historia por el “toalla gate”, el enriquecimiento inexplicable de los hijos de “Martita”, quien no tiene ni las más mínimas intenciones de irse al rancho. Nadie podrá olvidar aquel “Borgues” pronunciado ante la crema y nata de la Real Academia de la Lengua en España. Será recordado por los desplantes de su esposa, ambiciosa como pocas, por el concierto que ésta organizó ni más ni menos que en el Castillo de Chapultepec, en donde Elton John cantó para unos cuantos privilegiados a beneficio de la fundación “Vamos México”, organismo que se inventó la Sahagún de Fox, y “desde donde seguirá sirviendo al país”, según advirtió recientemente.
En Los Pinos no deberá pender solo el retrato de Vicente Fox como presidente de la República del sexenio 2000-2006, sino el de la “pareja presidencial”. Fox Quesada empezó mal y terminó peor; empezó con el Fobaproa, y terminó con un país convulso, aunque a su juicio el conflicto post electoral sólo se reduzca a “unas calles”; aunque en Oaxaca, todo esté controlado. Dejará a Felipe Calderón, en términos pragmáticos, la mitad de un país que no lo quiere, y el recuerdo imborrable de haber sido el Presidente de las “ocurrencias”, un Abdalá Bucaram en chiquito, un Abdalá al que no se le alcanzó a retirar del cargo por su “incapacidad mental” como al ecuatoriano.