Felipe, Felipe, pobre Felipe
Sacaron las uñas, perdieron el estilo, afloró su vertiente porril, les salió lo yunque, se olvidaron del ‘qué dirán’, de las buenas costumbres; dejaron de ser ‘gente bien’ ‘gente bonita’, mostraron que saben decir palabrotas, que son majaderos, pero mustios, que la violencia también es lo suyo, y que calladitos, calladitos, son expertos en tirar manotazos y patadas.
Ayer se rasgaron los Hermenegildo Zegna, los Armani, los Hermes y hasta los Prada, los Fendi, los Vouiton y los DKNY de las diputadas panistas como Violeta Lagunes, legisladora de Puebla y rebautizada como “Violenta” Lagunes. Hubo de todo: jaloneos, cachetadas, latas de refresco que salieron como proyectiles, botellas de agua volando de un lado a otro, mentadas de madre, insultos chiquitos y grandes. Y todo, todo, lo inició el PAN.
Por un supuesto temor (fundado claro), los legisladores del blanquiazul se adelantaron a los del PRD, una vez más como el dos de julio, los madrugaron, les demostraron que en Harvard se aprende más que en la UNAM, hasta en eso de las técnicas gansteriles.
Los panistas, en un acto premeditado o espontáneo, tomaron la tribuna de la Cámara de Diputados, y dejaron en claro que están dispuestos a defender, cuerpo a cuerpo, la asunción de Felipe Calderón. Mal comienzo para Calderón Hinojosa, el ‘joven’ clase media con cara de inteligente.
Lo que viene
Después de la encerrona del PRI en Pachuca hace unas semanas, este partido acordó que el primero de diciembre apoyaría la toma de protesta del panista, pero Mariano Palacios Alcocer, cual pitonisa, no perdió la oportunidad de recordar al presidente electo que sus días difíciles todavía no empezaban.
Ayer se hizo realidad su primera pesadilla, sus días más difíciles comenzaron; él que se pasó por alto las preferencias de la pareja presidencial en el hipódromo de la sucesión, él que renunció a la Secretaría de Energía sin permiso y sin la venia de su antecesor; él, Felipe Calderón, está a punto de enfrentar uno de sus peores días, ese que anuncia que su sexenio será largo, largo, muy largo.
Más de 150 mandatarios del mundo, la crème de la crème está invitada a presenciar el espectáculo, el show. Todavía no se escribe el protocolo, quién contra quién, ni a cuántas caídas. Felipe Calderón pudo pasarse por alto todo, pero sería un error que olvidara que las ‘instituciones’ quedaron sentidas, que estiraron la liga hasta donde pudieron para ungirlo, y que eso, es difícil de borrar en la memoria de millones de mexicanos.
Calderón, a diferencia de Vicente Fox denota ser un hombre inteligente, el lenguaje es una de las medidas más exactas para saberlo; la hominización del hombre partió del lenguaje, en palabras llanas, es lo que nos diferencia de los animales. Felipe no tiene que ocultar la estupidez en frases hilarantes ni estruendosas, no tiene que parapetarse en la chabacanería como desde un principio lo hizo Fox Quezada.
Insisto, parecería que es un hombre inteligente, aunque del parecer al ser hay un abismo, y Felipe está demostrando que posiblemente es inteligente, pero no es político, es pragmático, lo opuesto; de allí que haya designado en la Secretaría de Gobernación a un mano dura, a Francisco Ramírez Acuña, quien ya dio una probadita en Oaxaca.
Los tecnócratas de las universidades particulares, de los posgrados en el extranjero están bien capacitados en ‘lo suyo’, allí nadie les gana, pero adolecen de una virtud: la visión; son cuadrados. Felipe Calderón está empezando con el pie izquierdo, en el peor de los escenarios. ¿Cómo explicar ahora que los panistas no son violentos, cómo negar que harán uso de la fuerza tantas veces sea necesario (según su consideración).
Los tecnócratas y su falta de visión empezarán a ejercer, con el peso del plomo, el estado de derecho, y se olvidarán de los micro cosmos, del efecto mariposa que puede ser detonado por cualquier cosa, por todo y por nada, y será esa estreches visual la que una y otra vez ponga en riesgo eso que ellos llaman la gobernabilidad.







