La Riviera en perspectiva
Desde hace años la Riviera Maya no probaba los sinsabores de la baja ocupación, los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre fueron el preludio de que la temporada navideña no sería parecida a la de años anteriores, aunque la esperanza de alcanzar niveles superiores al 90 por ciento prevaleció hasta poco antes de la Navidad, cuando se esperaba una recuperación que aún no llega.
Para el caprichoso comportamiento del turismo, sin embargo, pueden aventurarse algunas explicaciones. El año pasado, unas semanas después del huracán “Wilma”, la ocupación superó los 90 puntos, en buena medida porque las reservaciones ya estaban hechas y porque los daños sufridos por los hoteles de la Riviera, en la mayoría de los casos, fueron menores, lo que evitó cancelaciones por parte de los propios centros de hospedaje.
Pero en 2006, el riesgo, muy publicitado, de enfrentar una temporada más activa en lo relativo a huracanes, al parecer, inhibió la elección de la Riviera Maya como un destino para vacacionar. El “Barómetro OMT del Turismo Mundial” confirma que “Wilma” fue una de las causas por las cuales la afluencia turística se vio afectada, además de que se pronostica una difícil recuperación.
A lo anterior, el informe añade el conflicto en Oaxaca. En este sentido, vale la pena agregar que el turismo europeo, uno de los sectores más importantes para la Riviera Maya, realiza viajes de circuito, esto es, los paseantes europeos visitan varios estados, entre los cuales se encuentra regularmente Oaxaca.
El documento de la Organización Mundial de Turismo considera que el panorama para México es negativo, luego del huracán de octubre de 2005, y si bien, agrega que el tráfico aéreo hacia Cancún se incrementó de mayo a agosto, la región enfrenta ahora una encrucijada: reducir las tarifas ante el incremento de cuartos de hotel, destaca el informe.
Uno de los destinos, que ganó con la baja ocupación en el Caribe mexicano, según el Barómetro OMT, ha sido República Dominicana, que creció 9 por ciento, pues captó el turismo de sol y playa que cambió Cancún y la Riviera Maya por aquel país.
En términos generales también se señala un factor determinante para el incremento del turismo, y es el precio de los boletos de avión. En los próximos años será éste un elemento decisivo en la elección de destinos, y México se encuentra situado como un país poco competitivo. En el caso particular, Cancún pierde frente a los demás destinos del Caribe.
El olvido de los mexicanos y el turismo como industria de segunda
Pero además de los múltiples factores descritos por la OMT, existen otros puntos que debilitan a la Riviera Maya como destino turístico, uno es su distanciamiento del turismo local, y otro, el hecho de que la industria sin chimeneas no es vista por el gobierno federal como una prioridad nacional.
Pero si bien en lo que hace a este último tema, las autoridades locales y el empresariado no pueden hacer mucho, en torno al primer punto, son plenamente responsables.
Sobre la visión del turismo como prioridad nacional, prefiero recurrir a un ejemplo: en el presente año, El Salvador, creció 14 por ciento, lo cual se atribuye a la integración de voluntades entre el sector público y privado, y a que dentro del Plan nacional de desarrollo 2014 esta actividad fue marcada como una de las que recibirían un mayor impulso.
En lo que toca al olvido del turismo nacional, no es muy aventurado decir que la Riviera Maya no existe para los mexicanos, ni en el conocimiento ni en el deseo; los nacionales aspiran a ir a Puerto Vallarta, a Zihuatanejo, o a Los Cabos, un destino tanto o más caro que la propia Riviera, pero no está entre sus planes viajar a esta parte del Caribe mexicano porque no se encuentra dentro de su imaginario.
Mientras la Riviera Maya es reconocida por los viajeros norteamericanos como el mejor destino de México, para los mexicanos, incluso, el nombre les resulta totalmente ajeno.
La Riviera ha subestimado al turismo doméstico; desde el empresariado hasta los propios trabajadores de la industria, todos piensan en dólares, pero nadie en pesos. En este territorio, el peso parece valer menos que en cualquier otro destino turístico.
La importancia del turismo nacional no radica sólo en lo económico, sino en la posibilidad de generar un sentimiento de empatía y pertenencia, prácticamente inexistente entre los que trabajan-viven en la Riviera Maya, donde la polarización entre los extranjeros y los locales está severamente marcada.
Carente de un sustrato poblacional fuerte, en la Riviera Maya es necesario crear una sinergia, y en ese camino, el turismo nacional podría hacer su aportación y contribuir a la formación de la personalidad de la Riviera, pero sobre todo, a su conservación y su continuidad.







