El dedo sobre la llaga
Los foros, paneles, seminarios, coloquios, cumbres, encuentros bilaterales, trilaterales, multitudinarios, y cualquier espacio en el que se congregan especialistas e improvisados para hablar de algún tema, más allá de ser una oportunidad que muchos utilizan para placearse, saludar y abrazar efusivamente a los no vistos desde hace tiempo, pues no sirven de mucho.
Los expositores son algo así como la reina del carnaval, se envuelven en los aplausos que reconocen su sapiencia, y disfrutan por unos minutos la gloria y la recompensa a tantos años de estudio o de experiencia.
El II Foro de Turismo Sustentable organizado por el municipio de Solidaridad no careció de la atmósfera arriba descrita. Aunque si hay algo que destacar es la participación de Diana Ponce Nava, especialista en temas medio ambiente y varias veces funcionaria en puestos relacionadas con esa materia.
Un destino de éxito en riesgo de colapsarse
Ponce Nava actualmente funge como asesora en el municipio de Solidaridad. Durante su participación en el II Foro de Turismo Sustentable dijo muchas cosas; recordó por ejemplo que Quintana Roo es visto como un destino de éxito pero también es considerado como un estado en el que se viola sistemáticamente la ley ambiental.
Igualmente advirtió que si se continúa, como hasta ahora, con los patrones de desarrollo urbano anárquico, esto puede llevar a la región al colapso.
Y también subrayó la necesidad de mantener los espacios públicos, como las playas, pues “en todo el mundo la privatización ha dado lugar a guetos, y éstos a su vez generan inseguridad y violencia, enfatizó.
Creo que ni las autoridades allí presentes, ni los representantes del sector privado que fueron a hacer acto de presencia escuchaban lo que decía Diana Ponce, muchos ya se habían ido, junto con los “flashes” de las cámaras fotográficos, otros más estaban pensando cuál sería el mejor momento para abandonar el lugar, unos más, platicaban al fondo del salón; y espero, lo deseo realmente con todo el alma, los únicos que medianamente atendían a Ponce Nava eran los estudiantes de varias universidades que fueron invitados al Foro.
Diana Ponce se veía no muy complacida, más bien reflejaba cierto hastío, y es que me imagino que no ha de ser fácil ser asesora en un municipio donde sus palabras se van al vacío, donde, como bien lo dijo, son los criterios economicistas y de corto plazo los que han prevalecido, y donde las contradicciones son una constante.
En fin, que no ha de ser fácil trabajar para un municipio donde el deterioro al medio ambiente se paga con donaciones, donde los permisos se ganan con “un pilón”, donde las multas y las denuncias se negocian, y donde los regidores se disfrazan de ecologistas y los ecologistas obtienen permisos fast track para explotar playas.
Para muestra un botón
Y para los que no creen que en Playa del Carmen las contradicciones en esto del medio ambiente son de plano “surrealistas” de no creerse de tan grotescas, aquí les presento un dato.
El 27 de mayo, recién estrenada la administración joaquinista, “se descubrió” la escandalosa destrucción ambiental que un ex regidor de medio ambiente, sí como se lee, ex regidor de medio ambiente, llevaba a cabo. No fue percata minuta, no, de ninguna manera.
De acuerdo a una copia del acta circunstancia, número de oficio 173, en la que a mano se lee: Propietario: Marciano Toledo Sánchez, se detalla lo que hizo, sin ningún permiso, el “defensor de Sian Ka’an”, en su predio ubicado en prolongación Av. Luis Donaldo Colosio, km 7, reserva colonia Ejidal.
El acta dice: “clausura de la construcción de barda perimetral alrededor del cenote, así como la construcción de dos palapas, trabajos preliminares de limpieza de terreno aproximadamente de dos hectáreas, cabe mencionar que existen 600 metros lineales de dragado para unir un cenote a otro cenote. Se encontró 3 camiones de volteo, una maquinaria pesada, roto martillo (…)”.
Los trabajos llevaban meses, y William Conrado, en aquel entonces titular de desarrollo urbano, “ni por enterado”.
Ni por enterado que Marciano Toledo ya había rasurado dos hectáreas de selva media de su predio de 30 hectáreas, ni que quería unir, de manera artificial, dos cenotes, para hacer su propio Xcaret. Por cierto ya los unió y tiene centenares de patos revoloteando sus alas en las otrora cristalinas aguas y hoy lodosas y turbias.
Los documentos que no se exhibieron al momento de la inspección y que motivaron la clausura fueron: licencia de tala y desmonte, resolutivo en materia de impacto ambiental emitido por la Semarnat y título de concesión para el uso, goce y disfrute de las aguas nacionales emitido por la Comisión Nacional del Agua.
¿Pregunta: cuál de éstos tres papelitos ya tendrá?
Pues bien, ese soleado día de mayo se procedió a la clausura, pero, gues what?.
El municipio nunca hizo la denuncia correspondiente ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, otra dependencia que no hace nada, pero, bueno, por lo menos para simular que en Solidaridad el compromiso es con el medio ambiente.
¿Y cómo lo puedo afirmar?, pues porque cuando a través del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información se solicitó a la Profepa diera cuenta de una denuncia relacionada con los hechos arriba descritos, esta Procuraduría respondió: “que luego de una exhaustiva búsqueda en sus archivos no se encontró ninguna denuncia relacionada con los hechos”.
Así de contradictorio es Solidaridad.







