Alor, la oposición más fuerte del PRI
La oposición más fuerte del PRI en Cancún no es ni el PRD ni el PAN; es Francisco Alor Quezada, quien ayer durante la inauguración del estadio Beto Ávila probó “el saludo de la porra”. El presidente municipal de Benito Juárez recibió una ligera rechifla cuando su nombre fue pronunciado.
Francisco Alor se está convirtiendo en el principal obstáculo del PRI en Cancún, que difícilmente logrará revertir en las próximas elecciones la tendencia de repudio hacia la presente administración.
Alor no ha podido resolver los problemas más elementales de la ciudadanía que gobierna: la seguridad, la pavimentación de calles, el alumbrado público y la recoja de basura, por citar sólo unos. La protesta de vecinos del fraccionamiento Los Corales en demanda de seguridad dejó ver que Cancún se encuentra en la línea de la desesperación.
Las constantes ejecuciones son también un reflejo de la impunidad de la que goza el crimen organizado en el territorio de nadie, en el desgobierno de Francisco Alor, mientras el abogado dice que “no debemos ser coparticipes de generar una inseguridad que no existe, inseguridad la hay en todas las ciudades”, aseveró molesto, indignado, casi podría decir hasta agraviado, el Presidente municipal.
Desgobierno y cuestionamientos
En cuanto a su administración el Presidente municipal seguramente superará, en lo negativo, a su predecesor; a unos días de que se cumplan dos años de su gestión, las cuentas no le favorecen; prácticamente ya duplicó la deuda heredada por Juan Ignacio García Zalvidea, pues ésta pasó de 575 millones de pesos a 976 millones de pesos.
La promesa que hizo de reducir la plantilla de trabajadores tampoco la ha cumplido eficientemente. En 2004, el municipio tenía una nómina de 5486 empleados, en 2005, cuando Alor Quezada inició su gestión, la nómina aumentó a 5930 empleados y el año pasado alcanzó los 6141 trabajadores, cientos de los cuales han empezado a ser liquidados.
A pesar de que la seguridad es uno de los puntos más débiles en Cancún, la presente administración aumentó en su nómina el número de burócratas y disminuyó el número de elementos de Seguridad Pública, Tránsito y Bomberos, ya que mientras en 2005 había 2070 empleados en esta dirección, 2006 cerró con 2018, esto es 52 policías y bomberos menos.
Francisco Alor también tiene pendiente la aprobación de la cuenta pública del 2005; y la del 2006 sin duda correrá la misma suerte.
Pero al alcalde benitojuarense no le preocupa ni la supervisión de obras que (con o sin fines políticos) llevan a cabo legisladores del PRD y el PAN; tampoco le importa el punto de acuerdo que diputados perredistas hicieron para que explique las cuantiosas donaciones recibidas de la familia Zalvidea.
Con el cinismo propio de los políticos del más ínfimo nivel, Francisco Alor calificó de “mentira” lo denunciado por la diputada Inés López Chan y aseguró que desconocía si la empresa Playa Mar era propiedad de Fernando García Zalvidea, a pesar de que este medio dio a conocer los contratos de donación celebrados entre el hermano del “Chacho” y Alor Quezada, en los que ambos consignan sus respectivas firmas.
Sin pudor, Francisco Alor también reconoció que gastó 470 mil pesos en un viaje que realizó, con su esposa, a España; y como si se tratara de lo más normal, aseguró que no había ninguna anomalía en el caso, pues se habían entregado todas las facturas que amparaban los gastos. Es decir, para el Presidente municipal no es una anomalía en sí misma gastar 470 mil pesos de recursos públicos en un viaje.
Alor Quezada tiene los peores defectos de los políticos, es desmedidamente ambicioso, y la poca transparencia de sus finanzas hace suponer que gusta de utilizar los recursos públicos con fines personales. Pero hace unos días dejó ver otra de sus caras: Francisco Alor también es proclive a la revancha.
Luego de que Laura Uribe, representante de los condóminos Carisa y Palma, denunciara el exceso de ruido en la zona hotelera (y que motivó una sugerencia de la Presidencia de la República hacia la Semarnat para que se ocupara del caso), la Dirección de Ecología municipal realizó inspecciones en el área y recomendó a los quejosos de los condominios que también respetaran los niveles de decibeles, pues según las verificaciones, en Carisa y Palma se efectúan fiestas que superan los 65 decibeles.
De esta manera, a través de la presión y el desprestigio, el alcalde cancunense pretende solucionar un problema que dejará para la próxima administración.
Pero quizá el defecto más grande de Alor Quezada sea el egoísmo. Con su hacer y su no hacer, el Presidente municipal sólo piensa en sí mismo y en su beneficio a corto plazo, mientras deja al PRI un panorama más que complicado en Cancún y casi sin oportunidades de conservar este territorio en las próximas elecciones.







