España vive en México
La visita de Rodríguez Zapatero a México no fue ni fortuita ni improvisada. El Presidente del Gobierno español no ha hecho sino darle continuidad a un proceso de promoción de inversiones ibéricas impulsado desde los años 90 y que abarcó la desregularización fiscal, la facilitación de importación de capitales, la coparticipación de inversión extranjera y el apoyo estatal.
En la era Zapatero, el Instituto Español de Cooperación Exterior (ICEX) tiene 9 planes de desarrollo de mercados: Brasil, China, Rusia, México, Estados Unidos, India, Argelia, Marruecos y Japón. A excepción de Argelia, todos los demás proyectos se desarrollarán en el ámbito turístico como una prioridad estratégica para las inversiones españolas en el exterior.
Según datos consignados en el libro “Exportando paraísos” de Joan Buades, recientemente publicado en España; hasta el 2006 México ocupaba el primer lugar en concentración de hoteles de cadenas españolas, especialmente las de Baleares, con un total de 70. En segundo sitio se coloca Alemania con 66, y para sorpresa de muchos, el tercero en la lista es Cuba, con 45. Le siguen Estados Unidos (44) y la República Dominicana (40).
Gracias a las inversiones en el sector bancario y en el turístico, México se ha convertido en el cuarto país receptor de inversiones españolas directas, sólo atrás del Reino Unido, Francia y los Países Bajos. 48 por ciento de toda la inversión europea en México es española, y de 1994 a 2004 ésta ha sumado 14 mil millones de dólares.
En el sexenio de Vicente Fox se invirtieron 12 mil millones de dólares en la industria hotelera, de los cuales, el 81 por ciento correspondieron a capital nacional, el resto fue producto de inversionistas extranjeros; Estados Unidos participó con el 44 por ciento y España con el 40 por ciento.
Acapulco y Cancún concentraron la inversión hotelera total, tanto nacional como extranjera con 2 mil 625 millones de dólares y 2 mil 469 millones de dólares, respectivamente. Aunque Cancún concentró la mayoría de capitales extranjeros, pero, fue Estados Unidos el que aportó el 50 por ciento, y España, oficialmente, sólo el 11 por ciento.
Pero, muy a pesar de la resistencia que enfrenta el sector hotelero, principalmente de Cancún, la tendencia de las inversiones se está desplazando hacia el sector inmobiliario, En el 2005 el 54 por ciento de las inversiones se orientaron a la construcción de residencias o “segundas casas” e infraestructura; y el 40 por ciento a hoteles.
Las peculiares ‘facilidades’ otorgadas por los gobiernos mexicanos se citan como un factor que ha permitido a las inversiones turísticas españolas asentarse en el territorio nacional.
“A diferencia de República Dominicana, México ha podido poner al servicio de la ‘misión turística’ extranjera, todo el peso del potente aparato del Estado…”.
El Fonatur es reconocido como el promotor de las ofertas a través de una “Bolsa Mexicana de Inversiones Turísticas” que busca capitales para proyectos de todo tamaño; en 2006, por ejemplo, buscaba interesados en participar en la ampliación de una segunda pista del aeropuerto de Cancún, en 80 complejos turísticos, 18 proyectos ecoturísticos y 42 inmobiliarios.
Sin embargo, las inversiones españolas, al igual que sucedió en las Baleares, son fuertemente criticadas por su depredación ambiental, efectuada al amparo de los gobiernos, con modificaciones legales a modo, la corrupción de funcionarios y la polarización social: “buena parte de la mano de obra barata en la construcción de nuevos resorts de las ETN (empresas transnacionales) en el Caribe mexicano proviene de la proletarización y aculturación de estas poblaciones (…)”
“Hacinados en naves metálicas, durmiendo en hamacas, sin luz ni agua potable, faltos de seguro médico y derechos laborales, estos nuevos proletarios son escondidos al finalizar la jornada en campamentos accesibles en caminos alejados de las carreteras y de los resorts de lujo”.
POR CIERTO
Como lo comentamos hace muchos ayeres, las cuentas no le cuadran al contador Carlos Joaquín González. Ya de salida y con el gallinero revuelto por las próximas elecciones; empezó a “confesar”, lo que ya todos sabíamos: que no tiene lana; que los 200 millones de pesos recibidos en donaciones el año pasado no le alcanzaron para nada, que debe otros 200 millones a sus acreedores, y que ya no tuvo ni un peso para los trabajos de recuperación de playas, por lo que mejor se hace a un lado, para que los empresarios (mayoritariamente españoles, por cierto) empiecen, sin el gobierno municipal, los trabajos, que ya bastante los había retrasado.
Y que la lengua se me haga chicharrón, pero con el relleno sanitario, va pasar lo mismo
Esperamos de vuelta el boletín, o los boletines…








Comentarios
Desde que C Joaquín maneja las finanzas de Playa el municipio esta en crisis. Deben mas de 450 millones de pesos ¿donde pararon esos dineros? ¿en la bolsa de quien? así quiere ser gobernador? Puras tranzas y nosostros el pueblo jodidos. Que se de una vuelta por acá por el Petén para que vea la miseria en que nos estamos convirtiendo con tanta inseguridad y falta de atencón.
Publicado por: Heliodoro Rodríguez | Julio 20, 2007 10:12 AM