Noticaribe




Los indígenas mayas son y existen


Ago
27
2007

“Dean”, vino a recordarnos a muchos la verdadera connotación de la palabra huracán.

Sólo las personas que viven en las costas entienden el sentido del término, como sólo los habitantes de las grandes orbes comprenden la palabra terremoto.

Huracanes o terremotos, ambas palabras tienen algo en común: las dos refieren fenómenos naturales, y también, ambas, frecuentemente son empleadas metafóricamente. Quizás éste pueda ser el caso.

Dean se formó en África, cruzó y devastó una parte importante del Caribe, golpeó el extremo sur de México, y todavía tuvo fuerza para causar estragos en los estados ubicados hacia el centro del país.

Con tal musculatura, no es de extrañarse que Dean haya puesto al descubierto situaciones que la cotidianidad muchas veces se encarga de adormecer.

Justo cuando estaba en la agenda mediática el debate sobre si es “pertinente” descontar el 15 por ciento de los ingresos por concepto del 2 por ciento del Impuesto Sobre Hospedaje para destinarlo a la población maya de Quintana Roo, que es amplia; el meteoro, acabó con las endebles casas y los ancestrales cultivos de los indígenas quintanarroenses.

Irónico. También hizo pedazos el segundo muelle de cruceros más importante del país, el de Majahual. Generador de aproximadamente 5 mil empleos entre directos e indirectos y con una afluencia cercana al millón de visitantes anuales.

Muchos de los trabajadores que laboran en Majahual y en otros destinos turísticos del estado provienen de la zona maya; son migrantes dentro de su propio estado; mano de obra, en su inmensa mayoría no calificada, pero que ha encontrado en el turismo su fuente principal de ingresos, porque el campo no es una industria redituable, no es imán de ambiciosas inversiones, y su producción es apenas suficiente para el autoconsumo.

La población indígena en números

De acuerdo a datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario Rural e Indígena (Sedari) de marzo de 2006, la población indígena en el estado es de 338, 158 habitantes, de los cuales el 51.9 % nacieron en Quintana Roo y el 47.3 % en otra entidad federativa.

El 17.2 % de la población estatal habita en el medio rural, sin embargo en algunos municipios supera el 40%.

La población de Felipe Carrillo Puerto está integrada en 56 por ciento por indígenas mayas; en los municipios de Othón P. Blanco (donde se encuentra Majahual y la Costa Maya) y la parte occidente de Solidaridad (Riviera Maya) el 48 por ciento de sus habitantes son indígenas. Luego está José María Morelos cuya población indígena es de 46 por ciento, y finalmente, Lázaro Cárdenas, con 43 por ciento.

Para los que creían que Quintana Roo era sólo el Caribe mexicano, sol, playa e historia; el huracán “Dean” develó la realidad del otro Quintana Roo; el que tiene una inmensa población indígena, la cual es analfabeta en 13.7 por ciento; además de que el 24.5 por ciento no ha concluido la educación primaria.

Los indígenas de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdenas viven en una marginación “alta”, según el índice de marginación municipal; mientras que en Solidaridad y Othón P. Blanco el indicativo es de marginación “media”.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Quintana Roo está distribuido de la siguiente manera: el sector primario: 1 por ciento; el sector secundario: 5.5 por ciento; y el sector terciario: 93.5 por ciento.

Más claro: en el sector primario se ubican actividades como la agricultura y la ganadería, las que desempeña la gente de las comunidades indígenas; en el secundario, se ubica la industria y la transformación; y en el terciario, el de servicios, es decir, el turismo.

Así de abismal es la conformación del PIB de Quintana Roo, y así de abismal es lo que reciben unos y otros.

La discusión del 15 por ciento del impuesto sobre hospedaje luego de “Dean” se volvió bizantina, tan bizantina como querer afirmar si primero fue el huevo y luego la gallina o al revés.

Los marginados parece que seguirán más marginados, sin cultivos, sin casa, e igual de analfabetos, y a la espera de que se repare un muelle o se construya un nuevo hotel.

Y mientras, legisladores “vivarachos” continuarán haciendo explotar bombas mediáticas que en nada aliviarán la situación de los indígenas mayas. Sin propuestas de fondo y sin inteligencia suficiente para generar políticas de bienestar a largo plazo.

Y también seguirán los hoteleros disfrutando del paraíso; los hoteleros que se aprestaron a afilar sus dientes para defender un triste 15 por ciento, que no los haría ni más ricos ni más pobres, pero que sí los exhibió más mezquinos.

¿Para que sirvió el dinero?

De lo que se recauda vía Impuesto Sobre Hospedaje, los municipios donde se genera este gravamen perciben 20 por ciento del total, el cual deben aplicar a obras relacionados con la infraestructura turística, sin embargo, ni en el municipio de Benito Juárez, donde se ubica Cancún, ni el de Solidaridad, donde se asienta la Riviera Maya, pudieron precisar cómo aplicaron los recursos recibidos por este impuesto.

De acuerdo a diversas solicitudes de información, en 2005, el municipio cancunense se benefició con 17 millones de pesos por este concepto; y en 2006, con 12 millones de pesos. En tanto que el ayuntamiento de Solidaridad recibió el año pasado 12 millones de pesos.
En qué se gastó este capital, será un misterio, porque las autoridades correspondientes se negaron a detallar cómo aplicaron esos recursos.

Cambios en Protección Civil, a buena hora


Ago
18
2007

Literalmente en vísperas de la entrada del huracán “Dean”, al interior del gobierno de Quintana Roo se tomó la decisión de separar al Mayor Nemesio Medina Robledo de la Dirección estatal de Protección Civil.

Hombre de probada experiencia, mesurado y moderado en sus declaraciones; preciso en sus pronósticos, estricto en su hablar, y con la autoridad que el prestigio bien ganado da, Nemesio Medina era la voz confiable en materia de Protección Civil.

Pero de la noche a la mañana, el Mayor fue relevado de su cargo para entregárselo a un joven que parece que no tiene idea ni de dónde está Quintana Roo, un desconocido al que si se le hiciera un examen básico de Geografía, seguramente lo reprobaba, como ya reprobó el de cultura general, según lo ha dejado ver a través de su reducidísimo vocabulario.

El joven Luis Carlos Rodríguez suda, se le nota, cada vez que habla, y es que al hablar delata su improvisación, su escasez de ideas en la materia.

En la sesión del Comité de la mañana de hoy, el encargado de velar por la seguridad de todos los quintanarroenses y de los turistas, acertó apenas a hilvanar unas cuantas frases, con un léxico de adolescente de secundaria, con todo respeto para los adolescentes de secundaria.

El estrenado director de Protección Civil, nervioso, inseguro, en su aparición matutina dio “recomendaciones generales a la población”: “mantenerse a resguardo en dado caso de alguna afectación de los posible elementos que vayan a estar presentes en este fenómeno”

¿Qué quiso decir con esto? ¿Resguardarse de los posibles elementos que vayan a estar presentes en este fenómeno?

“Tenemos que tener ubicados los refugios por parte de las personas”

“Ahorita deben tener también cuidado de quitar algún elemento que vaya a perjudicar las coladeras”
Las coladoras, señor Director de Protección Civil son un objeto, y en todo caso se dañan, pero no se perjudican.

Es a las personas a las que se puede perjudicar

“Evitar ponerse en embarcaciones”

¿Ponerse en embarcaciones?, ¿este verbo también se puede utilizar en el caso de otros medios de locomoción: también es posible “ponerse” en trenes o en aviones?.

El colmo: “atender a las instrucciones de navegación de Protección Civil en alta mar; instalaciones, en este caso no, pero en el Golfo, de las petroleras”.

De pronto se acordó Luis Carlos Rodríguez que no estaba en Campeche ni en Tabasco ni en Veracruz, sino en Quintana Roo, y que aquí no hay instalaciones petroleras.

“Estar preparadas para una posible evacuación”

¿Quiénes tienen que estar preparadas? ¿Todos?.

Y la última “recomendación general”: “mantener mayor información de todos los boletines que se vayan informando”. Una joya de la redundancia…

Luis Carlos Rodríguez es egresado del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica de Puebla (Inaoe), donde también obtuvo una Maestría en Astrofísica.

¡Hay Luis Carlos Rodríguez, tanto estudiar para acabar sudando frío en la Dirección de Protección Civil de Quintana Roo!

Lo peor, es que probablemente el ingeniero ni quería estar al frente de esta oficina, y menos, estrenarse en pleno huracán “Dean”. Pero si la decisión fue más hormonal que racional, proveniente de algún despacho con zapatillas; al final, el responsable del cambio es el gobernador Félix González Canto, por avalar el sacrificio de uno de los hombres que demostró lo que vale durante el huracán “Wilma”.

El Mayor Nemesio Medina, siempre disponible y dispuesto para atender a los medios de comunicación, con la seguridad que más de cinco años al frente de la Dirección estatal de Protección Civil le han dado, ahora, desafortunadamente, es sólo “asesor”.

Cambios en Protección Civil, a buena hora


Ago
18
2007

Literalmente en vísperas de la entrada del huracán “Dean”, al interior del gobierno de Quintana Roo se tomó la decisión de separar al Mayor Nemesio Medina Robledo de la Dirección estatal de Protección Civil.

Hombre de probada experiencia, mesurado y moderado en sus declaraciones; preciso en sus pronósticos, estricto en su hablar, y con la autoridad que el prestigio bien ganado da, Nemesio Medina era la voz confiable en materia de Protección Civil.

Pero de la noche a la mañana, el Mayor fue relevado de su cargo para entregárselo a un joven que parece que no tiene idea ni de dónde está Quintana Roo, un desconocido al que si se le hiciera un examen básico de Geografía, seguramente lo reprobaba, como ya reprobó el de cultura general, según lo ha dejado ver a través de su reducidísimo vocabulario.

El joven Luis Carlos Rodríguez suda, se le nota, cada vez que habla, y es que al hablar delata su improvisación, su escasez de ideas en la materia.

En la sesión del Comité de la mañana de hoy, el encargado de velar por la seguridad de todos los quintanarroenses y de los turistas, acertó apenas a hilvanar unas cuantas frases, con un léxico de adolescente de secundaria, con todo respeto para los adolescentes de secundaria.

El estrenado director de Protección Civil, nervioso, inseguro, en su aparición matutina dio “recomendaciones generales a la población”: “mantenerse a resguardo en dado caso de alguna afectación de los posible elementos que vayan a estar presentes en este fenómeno”

¿Qué quiso decir con esto? ¿Resguardarse de los posibles elementos que vayan a estar presentes en este fenómeno?

“Tenemos que tener ubicados los refugios por parte de las personas”

“Ahorita deben tener también cuidado de quitar algún elemento que vaya a perjudicar las coladeras”
Las coladoras, señor Director de Protección Civil son un objeto, y en todo caso se dañan, pero no se perjudican.

Es a las personas a las que se puede perjudicar

“Evitar ponerse en embarcaciones”

¿Ponerse en embarcaciones?, ¿este verbo también se puede utilizar en el caso de otros medios de locomoción: también es posible “ponerse” en trenes o en aviones?.

El colmo: “atender a las instrucciones de navegación de Protección Civil en alta mar; instalaciones, en este caso no, pero en el Golfo, de las petroleras”.

De pronto se acordó Luis Carlos Rodríguez que no estaba en Campeche ni en Tabasco ni en Veracruz, sino en Quintana Roo, y que aquí no hay instalaciones petroleras.

“Estar preparadas para una posible evacuación”

¿Quiénes tienen que estar preparadas? ¿Todos?.

Y la última “recomendación general”: “mantener mayor información de todos los boletines que se vayan informando”. Una joya de la redundancia…

Luis Carlos Rodríguez es egresado del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica de Puebla (Inaoe), donde también obtuvo una Maestría en Astrofísica.

¡Hay Luis Carlos Rodríguez, tanto estudiar para acabar sudando frío en la Dirección de Protección Civil de Quintana Roo!

Lo peor, es que probablemente el ingeniero ni quería estar al frente de esta oficina, y menos, estrenarse en pleno huracán “Dean”. Pero si la decisión fue más hormonal que racional, proveniente de algún despacho con zapatillas; al final, el responsable del cambio es el gobernador Félix González Canto, por avalar el sacrificio de uno de los hombres que demostró lo que vale durante el huracán “Wilma”.

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