Bueno, de sus gobernantes…
Corrijo desde la primera línea, los malos pasos de los gobernantes de Quintana Roo.
Casi a la mitad de la administración de Félix González Canto, el gobernador del estado parece no atravesar su mejor momento.
Hace unos días la federación le negó a Quintana Roo 170 millones de pesos para recuperar las playas erosionadas de los destinos turísticos más exitosos del país. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), no consideró “pertinente” que se incluyera la erosión de arenales dentro del presupuesto del Fondo de Desastres Naturales (Fonden).
Decisión que puede considerarse como un golpe bajo de la Semarnat y que se presta al exquisito deporte de la interpretación.
La primera pregunta (con múltiples respuestas) es: cuál es el fondo del enfrentamiento entre la federación y el gobierno de Quintana Roo, que tiene ya varios flancos abiertos.
A nivel nacional, el gobierno panista de Felipe Calderón está acortando la “capacidad de maniobra” de la administración felixista a través de un marcaje personal en lo relativo al medio ambiente; un tema medular para el joven estado de Quintana Roo, que apenas el 8 de octubre pasado celebró el 33 aniversario de su fundación.
Como nunca lo había hecho antes, la Semarnat está rechazando proyectos o solicitando su modificación, fundamentándose en la reciente adición de la fracción TER al artículo 60 de la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) que prohíbe cualquier tipo de desarrollo que afecte el flujo hidrológico de los manglares (como ejemplo véase http://www.noticaribe.com.mx/rivieramaya/2007/07/disminuyen_proyectos_de_inversion_en_la_riviera_en_el_primer_semestre.html#007431 )
Hace unas semanas, la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) clausuró los hoteles Oasis Palm Beach y Viva Beach, propiedad de la cadena Oasis, representada en Cancún por Jesús Almaguer, líder de los hoteleros de ese balneario; y es que, según la delegada de esa dependencia en Quintana Roo, Mayra Cabañas los centros de hospedaje carecían de Manifestación de Impacto Ambiental.
Como comentario al margen vale la pena decir que Jesús Almaguer ha utilizado todo tipo de argucias mediáticas para decir que los hoteles Oasis, son ejemplares y cuentan con todos los permisos y han cumplido con los procedimientos que marca la ley.
Pero igual vale la pena recordar que el hotel Oasis Akumal se apoderó de una calle en ese poblado, sobre la cual construyó un lobby y otras estructuras. Tampoco sobra comentar que el gobierno municipal de Carlos Joaquín González no ha abierto la calle a pesar de que existe una orden de un juez federal para que lo haga, pero a cambio ha recibido la “ayuda” del hotel Oasis para pavimentar unas calles…
En fin que entre la Semarnat y la Profepa le están haciendo la vida de cuadritos al gobierno del estado, a los empresarios y al que no caiga en su gracia.
Y Félix González Canto no pone nadita de su parte, al contrario, parece que se está aventando en caída libre.
En febrero, cuando se aprobaron las modificaciones a la Ley General de Vida Silvestre, el Gobernador junto con algunos alcaldes del estado, se encontraba en España, en la Fitur; y mientras en México, Felipe Calderón ordenaba la publicación de las modificaciones en el Diario Oficial para que surtieran efecto, González Canto, cometió la novatada de ser el de la voz cantante entre los gobernadores para que se enviara una carta al Presidente para solicitarle que se suavizara la ley.
Los gobernadores que en su momento dijeron que sí, luego se hicieron los desentendidos, y allí quedó Félix González Canto, novateado… pero lo peor, exhibido ante Felipe Calderón, que, por lo que usted quiera, se ha montado en su macho de no permitir ninguna contrarreforma a la LGVS.
Y contando…
También la federación y el estado están enfrentados en otro polémico caso: el Parque Nacional Tulum.
Mientras Felipe Calderón, a través de la muy incompetente Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) insiste en que las 664 hectáreas decretadas como reserva en 1981 continuarán como Parque. El gobierno municipal de Joaquín González ya hasta les asignó densidades para futuros desarrollos hoteleros.
Pero lo peor de lo peor, es que Félix González Canto demandó a la federación ante los tribunales administrativos para impugnar la creación del Parque Nacional Tulum y poder conservar los terrenos que allí tiene. Para qué cree? Pues para venderlos al mejor postor.
Y luego se preguntan, por qué la hostilidad de la federación que parece mandarle un mensaje al Gobernador: “cáeme bien”.
La historia más reciente sobre el Parque Nacional Tulum fue la confabulación entre la
Universidad de Quintana Roo (Uqroo) y el gobierno del estado para quedarse con un terreno de 27 hectáreas que tiene la casa de estudios en Tulum, y el cual le está disputando ni más ni menos que una “empleada” del gobierno del estado. Nuevamente para qué cree…
El predio en supuesto litigio es parte ya de un proyecto habitacional y comercial de 450 hectáreas denominado Downtown Tulum, que ya está siendo comercializado. (ver http://www.jornada.unam.mx/2007/10/14/index.php?section=estados&article=032n1est)
Pero si la que escribe no fuera harto mal pensada, consideraría que Felipe Calderón es un enamorado del medio ambiente, un seguidor fundamentalista de Al Gore, y ahora sí se creyó que el calentamiento global nos está matando más que el cigarro y el colesterol, y entonces, el jefe del Ejecutivo decidió apretar las tuercas a las dependencias encargadas del cuidado de nuestro entorno…
Sin embargo, la actitud de la Semarnat y la diligencia de la Profepa en ciertos asuntos resulta hasta sospechosa (recuérdese el caso aún vigente del daño producido al arrecife de punta Nizuc en Cancún por parte de la empresa Dolphin Discovery por el encallamiento de un barco y sus chalanas, delito ambiental que hasta la fecha continúa impune, y como dijo Don Tiofilito...).
El inusitado interés de Felipe Calderón por el medio ambiente es muy bello para ser real…
Más bien parece que es el control sobre son los dividendos económicos lo que está enfrentando a la federación con el estado, y el botín, para unos y otros es el mismo: Quintana Roo.
Una preguntita
¿En serio alguien cree que por el impuesto de 5 dólares a los pasajeros de cruceros, las navieras dejarán de venir a Quintana Roo. Tan poco vale este bello estado, 5 dólares?