Nassim Joaquín o González Canto ¿?
Negociada, apalabrada, acordada, repartida, ‘concertasesionada’; la candidatura priista a la presidencia municipal por Solidaridad está por anunciarse. La liga se jala de un lado y se jala del otro, y el candidato de la estirpe Joaquín se pone difícil, con conocimiento de causa.
Filiberto Martínez Méndez, lo tiene en su propia condición: aferrarse a la buena, a la mala o como sea, pero el quiere ser presidente municipal de Solidaridad. Es el candidato de la familia Joaquín. Desde su puesto de Secretario General del ayuntamiento se sirvió del erario público que debía haber sido guardado celosamente por Carlos Joaquín González, el actual alcalde, pero no fue así.
Desde el inicio de su administración Joaquín González dejó a Filiberto Martínez manejar los recursos municipales a gusto; en la práctica, a su cargo estaba la caja chica del ayuntamiento: la Oficialía Mayor, puesto en el que Filiberto colocó a su amigo e incondicional Rafael Kantún, quien se mantuvo durante más de la mitad del trienio.
En una campaña muy adelantada, Carlos Joaquín González no vio mal que Filiberto Martínez utilizara su imagen y la del propio gobernador Félix González Canto para posicionarse en una disfrazada campaña de Protección Civil. Alejada de toda institucionalidad, con pendones colgando en los automóviles de las bases filibertenianas, en trípticos, mantas, pantallas y unidades móviles de perifoneo; la campaña de Prevención contra huracanes ‘colocó’ a Filiberto por todos lados. Claro, con la venia de Carlos Joaquín.
Siendo aún Secretario General del ayuntamiento, Filiberto Martínez promocionó su imagen y colgó pendones en los postes de toda la ciudad, los mismos que unos días más tarde tuvo que retirar. Los vieron todos los ciudadanos, menos Carlos Joaquín González, según declaró en entrevista con los medios.
Filiberto también pagó con dinero del ayuntamiento decenas de boletos de avión para acudir los fines de semana a un diplomado en la Universidad Iberoamericana, en la ciudad de México; y es cierto que no tiene nada de malo querer “superarse” pero no a costa del erario.
También siendo Secretario General, Filiberto gestó su propia oficina de comunicación social, desde donde se bombardeaban los correos electrónicos de los reporteros. Durante su paso como funcionario del ayuntamiento, “Fili” siempre tuvo un fotógrafo y un realizador de videos particulares. Seguro de que sería el próximo presidente municipal de Solidaridad.
Todo esto lo hizo siendo servidor público, funcionario.
Si la Asociación de Profesionistas de la Riviera Maya quiere un profesionista, Filiberto seguro es la opción: no profesionista pero sí profesional en el uso de recursos públicos con fines personales, o más bien de grupo.
Esta últimas horas serán decisivas para definir si Román Quian, el candidato del Gobernador es el abanderado priísta, o la familia Joaquín consigue perpetuarse, por un trienio más en el poder.
Nassim Joaquín logró casi sin sobresaltos obsequiar la actual presidencia municipal a su hijo Carlos Joaquín González, pero ahora el panorama es distinto.
En la elección pasada Román Quian se replegó; sin mucho talento, pero sí un poco entendido en que así es el partido, se hizo a un lado; se contentó literalmente con la diputación, donde no hizo absolutamente nada, amén de “foguearse”, y “adoptar” el tono cantado para hacer declaraciones, al rancio estilo priísta: vacío de contenidos, de ideas…
Román Quian representa un sector, el de los ejidatarios, el de los nativos. Como él, nunca ningún nativo de Playa del Carmen se imaginó que un día su pueblo de pescadores sería lo que ahora es y promete ser. Las tierras de su familia, como las de otro puñado de apellidos, no valían nada. Era Playa del Carmen un verdadero oasis, sin más valor que el de la paisajística y la contemplación.
Los ejidatarios, en sentido genérico, se han enriquecido con la venta de sus tierras, de alguna manera se han colgado de las administraciones para obtener beneficios y prevendas; gozan de cierta impunidad y de mucha prepotencia. Son los ejidatarios Lobo, los que antes andaban descalzos y ahora pisan el acelerador de las todo terreno sin encontrar freno; los que se sacan la cerilla de los oídos con la llave de la Lincoln; y como nativos sienten que ya les toca: su apellido se los dice, son los originarios, los antiguos pobladores, los dueños primigenios de esto y hasta donde su vista alcanza a ver.
Cuando los ejidatarios no eran más que pescadores, la familia Joaquín representaba en Quintana Roo el poderío de una estirpe, ninguna decisión pasaba sin el visto bueno del patriarca. Por la casa de Don Nassim en Cozumel han desfilado prácticamente todos los presidentes del México reciente.
Los Joaquín lo controlaban todo: desde la política, con los ahora legisladores Addy Joaquín y el una vez gobernador Pedro Joaquín; hasta la economía, el comercio y las inversiones. Pero el tiempo pasa, y todo lo cambia. Así es el tiempo.
El poder de los Joaquín ya no es tal en ningún sentido, y los nativos de Solidaridad, de Playa del Carmen, se sienten listos y ansiosos de probar el corruptor e irresistible sabor del poder.
El martes el panorama se verá más claro. Se pondrán en la balanza los pesos de la estirpe y los del Gobernador del estado. Pero aún y cuando el candidato de la familia Joaquín no sea el ungido, todo seguirá casi igual, porque aún perdiendo, los Joaquín siempre ganan; sólo que habrán vendido más caro su amor, y con él, las cuotas de poder...







