La mafia cubana que no se ve
El intento de ejecución del cubano Juan Carlos Reyna Molas, ocurrido la semana pasada -y cuyo hermano fue ultimado meses atrás en el mercado Coral Negro de Cancún-, volvió a alertar al empresariado sobre las condiciones de inseguridad que prevalecen en el todavía más rentable polo turístico del país.
En los días siguientes al frustrado homicidio del cubano, el dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Cancún, Hernán Cordero, declaró que en este balneario del Caribe operan las mafias rusa, china, armenia y cubana, lo que ha motivado, en parte, que en los últimos tres años, 15 inversionistas hayan decidido no apostar sus capitales, alrededor de 100 millones de dólares, en este destino.
El representante del empresariado no se limitó, al acusar que esta problemática ha crecido al amparo de las autoridades, “incluso empezaron a brotar en anteriores administraciones”, aseveró.
Pero mientras los empresarios mantienen en el nivel más alto las luces de alarma, el gobernador del estado, Félix González Canto, atraviesa por la fase de la negación.
Cuestionado al respecto, el mandatario estatal aseguró que aunque la mafia cubano-americana ha hecho intentos por sentar su base principal en la entidad, “la policía estatal y municipales, con plena colaboración de la policía federal, no lo permitimos”. (…) “Somos un lugar estratégico por las comunicaciones que tiene Quintana Roo, por su ubicación geográfica con el Caribe y (los traficantes de cubanos) pretenden que sea un paso hacia el norte del continente y el centro del país”.
Cuando a nivel nacional, Quintana Roo es identificado como el principal paso de cubanos; para González Canto, la mafia de tráfico de antillanos, “sigue haciendo intentos” por establecerse en este estado.
Si Quintana Roo atraviesa por un serio problema es el de las mafias de todo tipo. Aquí no sólo los cubanos han encontrado tierra fértil en el corrompido Instituto Nacional de Migración; también los traficantes de drogas la han hallado en las corporaciones policiacas y en el sistema judicial; al igual que los desarrolladores nacionales y extranjeros lo han hecho en la Secretaría de Medio Ambiente federal, sus delegaciones y las direcciones municipales encargadas del desarrollo urbano.
De parte de las autoridades, el Gobernador de Quintana Roo no es el único que padece ceguera aguda ante la presencia de la mafia cubana, también el procurador del estado, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo tiene la vista obnubilada.
En agosto pasado, luego del asesinato de otro cubano, Luis Lázaro Lara Morejón, Rodríguez y Carrillo aseguró que la ciudad de Mérida, Yucatán, era el centro de operación financiera de la mafia cubana y que el cubano-estadounidense Lara Morejón, era el enlace encargado de recibir recursos financieros para traficar indocumentados de su país.
El procurador general de Justicia de Yucatán, Pedro Sierra Lira, no tardó en revirar los señalamientos de su homólogo quintanarroense: "me imagino que (el procurador quintanarroense) debe tener excelente información que le agradecería mucho nos proporcionara, porque yo en lo particular no tengo pruebas de lo que él afirma", señaló Sierra Lira.
Y como tiro de gracia agregó que basta leer periódicos para conocer dónde operan en realidad las bandas de cubanos relacionados con el crimen organizado, y así conocer con exactitud cuál es el verdadero centro de operaciones financieras de la mafia antillana. (En clara referencia a la prensa quintanarroense)
Pero lo que ni González Canto ni el primer abogado del estado pueden ver, desde el centro del país, lo señaló el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, al reconocer, hace unos días, que en el sureste del país operan mafias dedicadas al tráfico de inmigrantes ilegales provenientes principalmente de Cuba y Centroamérica.
Ya el año pasado, Laura Susana Martínez, la segunda visitadora general de la Comisión de Derechos Humanos estatal, lo había denunciado: “agentes y funcionarios de migración son quienes controlan el tráfico ilegal de balseros cubanos en Cancún (…) mediante una intrincada red de complicidades con los traficantes, a los que dan apoyo logístico, transporte (y) protección a cambio de elevadas sumas de dinero”.
Además de los abundantes recuentos noticiosos registrados por la prensa estatal, hay algunos datos que quizá contribuyan en algo a entender por qué Quintana Roo es visto como un trampolín de cubanos.
En lo que va del año, la delegación del Instituto Nacional de Migración (INM) informó que se han puesto a disposición del Ministerio Público Federal a 48 presuntos "polleros", de los cuales 21 eran cubanos, 21 mexicanos, y los demás de otras nacionalidades.
En tanto que el número de indocumentados cubanos detenidos en Quintana Roo se triplicó en dos años al pasar de 157 en 2004 a 572 el año pasado, según el propio INM; y hasta julio del 2007, ya sumaban 248 los antillanos asegurados.
En los últimos dos años, por la delegación regional del INM han desfilado cuatro titulares: en junio de 2006, Willy Padilla Ayala sustituyó, de manera interina a Egdar Orozco. Posteriormente Fernando Hernández Velásquez fue nombrado nuevo delegado, y en abril de 2007, lo sustituyó el actual titular regional: Eusebio Romero Pérez, quien actualmente enfrenta una crisis derivada de qué creen: de acusaciones sobre corrupción relacionadas con el tráfico de antillanos.
A pesar de lo anterior, y aunque camina como pato, grazna como pato y tiene pico de pato, el gobernador del estado dice que no es tal.
Preguntas y Respuestas:
¿Por qué el candidato del PRI a la presidencia municipal de Benito Juárez, Víctor Viveros aseguró: “no permitiré que se venda ni un metro de áreas verdes que pertenecen a los habitantes de Benito Juárez”
a) porque ya las vendió todas Francisco Alor
b) porque ya las remató todas Francisco Alor
c) porque no dejó ni una sola Francisco Alor
d) cualquiera de las anteriores







