Contrapunto roba información a Noticaribe
En el número 164 de la revista Contrapunto se publicaron tres columnas de la autoría de la que estas líneas escribe, lo cual se hizo sin mi conocimiento ni consentimiento, y por supuesto, sin ningún cobro ni económico ni en especie.
El director general de la citada publicación, Jonahthann (sic) Estrada decidió, unilateralmente, “tomar” los artículos de opinión que se difunden en la columna titulada Sol, arena y… (antes Acá entre nos), a pesar de que al final de la página se inscribe la siguiente leyenda:
“Noticaribe 2006. Todos los derechos reservados. Los textos son propiedad del autor y se necesita su permiso para republicarlos. Se acepta el derecho de cita y el linkeo”.
Lo anterior es claro; no necesita explicaciones, y cualquier persona que haya cursado la primaria y tenga un mínimo de capacidad intelectual y de comprensión, puede entender que se trata de una prohibición.
Noticaribe tiene en general una política de “copyleft”, sobre la información, pero no así sobre los artículos de opinión, de allí que se hace explícita la necesidad de la autorización del autor para que éstos sean reproducidos.
El “copyleft” que promueve Noticaribe, se entiende como la autorización para reproducir total o parcialmente los contenidos PROPIOS, sin alterar su sentido original, y con el único requisito de que se cite la fuente.
Ya que estamos sobre el tema, no desaprovecharé la oportunidad para decir que varios medios locales retoman información de este portal sin citar la fuente, lo que en cierto modo constituye un plagio. Sin embargo, como el objeto constitutivo de Noticaribe es la divulgación o difusión de información sin fines de lucro, seguiremos privilegiando el “copyleft” por encima de posturas protagónicas.
Regresando al tema que me ocupa, y para entender por qué las noticias se pueden reproducir pero no los artículos de opinión, es necesario citar el artículo 14 de la Ley Federal del Derecho de Autor que establece que:
“no son objeto de la protección como derecho de autor (…) el contenido informativo de las noticias, pero sí su forma de expresión”.
Esto quiere decir que la información noticiosa es de carácter público, una vez que ha sido difundida, y se puede retomar, citar, referenciar, referir, pero no alterar.
Es una práctica común, todos los días se hace: medios locales retoman información nacional, medios nacionales refieren información internacional o publicada en los estados; medios locales citamos otros medios locales, y etcétera.
Pero, insisto, el contenido informativo es distinto de los artículos de opinión, y los periodistas que antes de saltar a la arena de las calles pasaron por las aulas universitarias entenderán de qué estoy hablando. Pero los que no son ni periodistas formados en la escuela de la calle ni en la de las aulas, no encontrarán el mínimo sentido a lo aquí explicado.
El punto es que la temeraria acción del señor Jonahthann (sic) Estrada tiene consecuencias legales, pues se apropió de una serie de obras propiedad de la que escribe esta columna, mismas que sí están protegidas por las Ley de Derecho de Autor, que en su numeral 24 cita: “en virtud del derecho patrimonial, corresponde al autor el derecho de explotar de manera exclusiva sus obras, o de autorizar a otros su explotación (…)”. Reitero que en el presente caso no existe autorización para publicar en otro medio las columnas de la autora.
Lo que se reprocha y se reclama al director de Contrapunto no es el daño patrimonial, es el daño moral y a la imagen causado a la autora de las columnas publicadas sin su autorización; toda vez que no comparte la línea editorial de la revista señalada, y mucho menos, tiene en estima la calidad de ésta. Los derechos morales, al igual que los patrimoniales están protegidos por la multireferida ley.
Por lo anterior, y considerando que la conciliación es siempre mejor que los litigios, se le pide al señor Jonahthann (sic) Estrada, que se abstenga de continuar reproduciendo las columnas de la autora; a excepción de la presente, que deberá ser publicada en la revista Contrapunto el mismo número de veces que se han difundido artículos de la columnista.







