El operativo cochinada
Los hombres del volante generalmente tienen el pulso de la ciudad: “amigo taxista, llámenos”, dice el periodista Jacobo Zabludovzki en su noticiero de medio día-tarde. Y así es. Si usted quiere escuchar noticias, súbase a un taxi.
Casualidad o no, hace unos días abordé tres taxis en Cancún, y a mis tres interlocutores les pregunté si apoyarían al candidato del PRI-PVEM, Víctor Viveros.
“¿Cómo voy a votar por ese ratero, si ya lo conozco?”, dijo uno. Y empezó el recuento: Cuando fue secretario general del sindicato (de taxistas), Víctor Viveros vendió un predio que estaba destinado para viviendas de los trabajadores del volante, quienes ya habían pagado un enganche de 25 mil pesos por un lote en lo que ahora es la colonia La Selva. “Se lo vendió a una empresa, aseguró el taxista”.
Otro taxi en un lugar de Cancún: “¿Habrá voto corporativo señor, los taxistas están con Viveros’”, fue la pregunta a un hombre de semblante malhumorado, que resultó ser un buen conversador.
¿Cómo, que si todos vamos a votar por Víctor Vivales?, “¿Y quién nos va a obligar?”, inquirió entre indignado y molesto. A la lista de los recuerditos que se guardan del candidato del PRI; el ‘nuevo’ taxista añadió que además de adjudicarse “como cien placas de taxis, que le dio a su mujer a sus hijos y otras gentes”, Víctor Viveros simuló una quiebra y vendió la transportadora Chac Mool para después crear su propia empresa de transporte con base en el aeropuerto. Pidió un préstamo, que no pagó, para comprar los autos, dijo el segundo entrevistado.
El tercer entrevistado comentó que no sólo el candidato priista tiene cientos de placas, “también el Gobernador tiene las suyas, todos los gobernadores hacen lo mismo, y además reparten las que quieren y a quien quiere. El Sindicato es como de ellos (de los priistas), ya se empezó a correr la voz de que el domingo (el día de las elecciones) van a acorralar 500 taxis y camiones de Turicun para que las personas no encuentren como moverse, se cansen de esperar y no vayan a votar”, aseveró el conductor.
Además, precisó, también otros cientos de taxis van a ser utilizados para transportar a la gente del PRI, lo mismo quedecenas de camiones de Turicun, “y cómo negarse”, cuestiona el agremiado al Sindicato Andrés Quintana Roo; “si te niegas, te metes en problemas”.
Síntomas de intolerancia
La agresión sufrida por los reporteros Emilio Carrasco y Ruth Sansores puede calificarse como uno de los errores más graves de la campaña de Greg Sánchez, no sólo porque se limitó, “con la fuerza de su gente” la libertad de expresión, sino porque mostró el rostro intolerante del candidato PRD, PT, Convergencia.
Tanto como si eran “repartidores” de volantes de Juan Ignacio García Zalvidea, como si eran reporteros, la actuación de los gorilas de Gregorio Sánchez nunca debió ocurrir.
La golpiza infringida a los periodistas fue aprovechada, con creces, por el aparato de estado desde todos los frentes: político, mediático y empresarial. La defensa de la libertad de expresión se volvió virulenta y no se perdió oportunidad para denostar al candidato de la coalición “Con la fuerza de la gente”.
Por su parte, en el colmo de los absurdos, Gregorio Sánchez aseguró que personal de seguridad adscrito al domicilio en el que se ubica la empresa donde se suscitaron los hechos, interpuso la averiguación previa 626/2008, por lesiones, amenazas y allanamiento, en contra de quien resulte responsable.
¿Es decir, se interpuso una denuncia en la que espera se encuentre "culpables" a los reporteros?. Y es que horas después de ocurrida la golpiza, Gregorio Sánchez señaló que los comunicadores habían ingresado a una de sus empresas, que es por lógica, propiedad privada.
El representante del PRD-PT-Convergencia está enfrentándose al poder y el dinero del Estado; la precampaña y la campaña han sido desgastantes, de muchos golpes bajos, de una contra ofensiva encabezada por “El Chacho” García Zalvidea. Pero perder la cordura en los últimos momentos es un muy mal síntoma.
En lugar de condenar categóricamente el ataque a los reporteros, Gregorio Sánchez, buscó salidas inaceptables para todos; justificaciones donde no las hay.
En la recta final, Greg Sánchez está demostrando que no es “político”; la agresión a los periodistas dejó ver que pierde los estribos; que se desgasta y no tiene capacidad de regenerarse, que ya está “harto” de la guerra sucia… y todavía faltan las elecciones.







