La incómoda Procuraduría
La Procuraduría de Justicia del Estado ha sido por tradición una de las áreas más complicadas en cualquier gobierno, y en Quintana Roo su grado de dificultad se ha multiplicado desde hace al menos 15 años, cuando la oleada delictiva comenzó a aumentar en cantidad y complejidad de casos.
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Difícilmente un Procurador se mantiene arriba del caballo todo el sexenio, ya que en forma inexorable su figura va siendo debilitada por expedientes escandalosos sin resolver o por el inevitable golpeteo político.
Por lo regular la imagen de todo Procurador se va erosionando, de ahí que el estado cuente con escasos elementos dispuestos a tomar las riendas. Es más, en muchos casos se cuenta con hombres y mujeres con capacidad comprobada pero que eluden el paquete.
Recordemos que Miguel de Jesús Peyreffite Cupido –muerto a mediados de 1999 en el estado de Morelos – tuvo en sus manos la Procuraduría en el gobierno de Jesús Martínez Ross, retomando esta posición en la mayor parte del gobierno de Mario Villanueva, cuando los desafíos eran mucho mayores.
De la primera etapa de Peyreffite en la Procuraduría muy poco se supo, pero la segunda parte dejó honda huella en Quintana Roo, ya que en apariencia su última encomienda lo sentenció a muerte, al ser una de las piezas de la cacería desatada por el gobierno federal en contra de Mario Villanueva.
Peyreffite atestiguó la evolución de la oleada delictiva que fue convirtiendo a Quintana Roo en un paraíso bajo asedio criminal.
Y es que los golpes delictivos eran esporádicos en Quintana Roo hasta principios de la década de los 90, y un homicidio era en verdad noticia por ser algo ocasional, no como ocurre ahora, con la sección de nota roja convertida en columna vertebral de la mayor parte de nuestra prensa.
El crecimiento poblacional del estado, alentado por el éxito de su industria turística, explica el aumento desmesurado de las oleadas delictivas con todas sus variantes: violaciones, homicidios, robos y asaltos.
Incluso, Quintana Roo se preocupa y ocupa de los frecuentes suicidios, cometidos también por menores de edad.
El Procurador de Justicia, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, deslizó hace unos meses que estaba a punto de abandonar esa posición, precisamente cuando hubo la última oleada de relevos y reacomodos en el equipo del gobernador Félix González Canto.
Unico Procurador en este gobierno, aunque en más de una ocasión se ha hablado de su relevo, Bello Melchor ha entregado buenas cuentas en lo general, aunque complacer a toda la opinión pública es misión imposible.
Lo peor, en el caso del Procurador y de cualquier servidor público, es que un logro significativo no se aplaude porque el funcionario y su equipo están cumpliendo su trabajo, mientras las cuentas negativas merecen marcación personal.
Pero Bello Melchor sigue al frente de la posición más delicada del gobierno del estado y con posibilidades de concluir el sexenio. Lo mejor es que no lo ha hecho tan mal, aunque cierto tipo de reacciones espontáneas ante medios de comunicación afectaban su imagen.
Las tareas de antes
Hasta hace algunos años, las tareas más delicadas de ciertos procuradores de justicia tenían aspectos políticos inevitables, ya que se involucraba a hombres del poder que por invariablemente no gozaban del afecto del mandatario en turno.
De hecho, en este país los procesos judiciales contra políticos deben ser desencadenados o frenados a nivel político. No conozco una sola excepción en este sentido, al menos en nuestro país.
Por ejemplo, Felipe Amaro Santana, como Procurador de Justicia en el gobierno de Miguel Borge Martín, tuvo en la mira al alcalde priista del municipio capitalino, José Ascencio Navarrete, contra quien se dirigió una ofensiva con tintes políticos.
A principios de la década de los 90, el Procurador Joaquín Hendricks recibió la encomienda de rastrear por cielo, mar y tierra al ex alcalde, aunque todo mundo sabía que esto era puro juego.
Al inicio del gobierno de Mario Villanueva, Gerardo Amaro Betancourt –hijo de don Felipe Amaro – tuvo en sus manos el expediente más delicado en la historia reciente del estado, ya que el gobernador mostrenco se había lanzado contra todos sus adversarios políticos, todos ellos ligados a su antecesor Miguel Borge.
A principios de junio de 1993, Villanueva arremetió contra una docena de ex funcionarios estatales y del ayuntamiento de Benito Juárez, ofensiva que fue en realidad un ajuste de cuentas, independientemente del sustento de tal golpe disfrazado de judicial.
Ofensiva contra alimentos chatarra
Me parece certera la iniciativa del alcalde de Solidaridad, Román Quian Alcocer, quien este martes inauguró el Primer Taller de Orientación Alimentaria para Concesionarios Escolares, destinado a generar hábitos sanos de alimentación que permitan reducir la obesidad y el sobrepeso en la población estudiantil.
Este curso será ofrecido a concesionarios de tiendas escolares en las 70 escuelas públicas de nivel preescolar a preparatoria de ese municipio, con el objetivo: beneficiar a 25 mil estudiantes.
Durante el taller se destacó que de los tres a los seis años de edad los niños tienen una alimentación sana pero de los seis a los 12, que es la etapa de la primaria y posteriormente en la secundaria ya comienzan a presentarse los problemas de obesidad y sobrepeso.
Se dijo en ese evento que en la fase preescolar la madre es la que garantiza la alimentación del pequeño, pero en las siguientes etapas los estudiantes se van por la libre adquiriendo todo tipo de alimento chatarra ofrecido por las cooperativas escolares.
Se trata de un negocio que mueve montañas de dinero, pero el mayor golpe lo dan a la salud de miles de estudiantes, expuestos a desarrollar problemas de diabetes a edad temprana.
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Publicado a las 11:40 PM |
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