La noche del domingo que se avecina ha sido prevista como de pronóstico reservado, con dos finalistas rumbo a la presidencia como Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa, seguidos por un Roberto Madrazo que se niega a morir, aferrado al clavo ardiente de la estructura y gubernaturas del Revolucionario Institucional que lo pueden sacar a flote, según su pálida esperanza.
Este domingo será histórico en principio porque el mundo presenciará las primeras elecciones sin el PRI en la presidencia. Recordemos que décadas de dominio político fueron demolidas la noche del 2 de julio de 2000, cuando el presidente Zedillo anunció la derrota de su candidato Francisco Labastida y el triunfo del panista Vicente Fox.
Hace casi seis años el efecto Fox hizo posible en gran parte el triunfo del entonces panista Juan Ignacio García Zalvidea, quien le arrebató al PRI el triunfo en el distrito de la zona norte, con cabecera en Cancún.
Hace seis años, los priistas Eduardo Ovando Martínez, Addy Joaquín Coldwell y Héctor Esquiliano Solís fueron capaces de resistir la ola foxista que sepultó al empresario cancunense Juan Carrillo Padilla, candidato del PRI en la zona norte.
Hace seis años Gastón Alegre López, candidato al Senado impulsado por la coalición PRD-PT, acompañó a un Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano que fracasó en su tercer intento en busca de la presidencia.
Y, sobre todo, hace seis años el Instituto Federal Electoral (IFE) hizo historia con un desempeño ejemplar, encomiable si se toma en cuenta el intacto potencial autoritario del Revolucionario Institucional y en particular de un presidente de la República siempre influyente, poseedor de gran parte de los hilos que mueven a la política.
Antes el IFE había dado muestras de imparcialidad y riguroso profesionalismo, pero todavía flotaba la gran interrogante en 2000, ya que Fidel Velásquez había advertido que a balazos tomaron el poder y a balazos se lo tendrían que arrebatar.
Ahora, a seis años de distancia, es difícil asimilar la posición que mantiene el PAN, cuyo candidato Felipe Calderón es superado ligeramente por López Obrador. En apariencia el blanquiazul debió llegar a esta contienda con una cómoda ventaja, ya que una presidencia bien aprovechada le da una ventaja adicional al partido en el poder. Bueno, eso indica el librito.
El PAN durante décadas persiguió la presidencia, pero siempre fue doblegado por una presidencia imperial que competía con todo a favor. Después, en julio de 1988, Cuauhtémoc Cárdenas pondría de rodillas al PRI, pero fue salvado por la caída del sistema.
Y a partir de 2000 tuvo la máxima oportunidad de toda su historia, pero lanzó por las alcantarillas todas las ventajas y los cheques en blanco que le entregaron millones de mexicanos, incluidos los que impulsamos el denominado “voto útil”, el mismo que ahora se esfuma a los tres grandes candidatos presidenciales.
Salvo algunas excepciones, los panistas fueron incapaces en el poder. Presidente, su gabinete, gobernadores y legisladores federales y locales no tuvieron esa capacidad que se requiere para impulsar una nueva línea de gobierno.
En todo caso, cientos de panistas y oportunistas-tránsfugas muchos de ellos- fueron seducidos por el atractivo de la alta burocracia, pero no mostraron altura política y compromiso con la nación.
Por su parte, el PRI aprendió la lección en esta contienda, ya que lanzó a los candidatos con mayor potencial, marginando a los que podían ser aplastados aún contando con excelentes cartas credenciales, como es el caso del brillante diputado federal Víctor Alcérreca Sánchez, quien quedó a la mitad del camino.
El PRD pudo lanzar al ruedo mejores candidatos, pero al final se impusieron los intereses creados que hicieron posible el lanzamiento de elementos improvisados, prácticamente sacados de la manga, con excepción del valioso Roberto Erales Jiménez, candidato de la alianza Por el bien de todos a la diputación por el segundo distrito, con cabecera en Chetumal.
Y el PAN, que en esta ocasión no contó con el presunto respaldo del Verde Ecologista, decidió probar fortuna con figuras que le han dado regulares resultados. Dominado por el centralismo que impuso candidaturas, el blanquiazul perdió la oportunidad de probar suerte con nuevos cuadros hubieran oxigenado a un devaluado partido, inmensamente desgastado por el ejercicio del poder.
Destacó, por ejemplo, el empuje de Carlos Gutiérrez García, candidato de Nueva Alianza al Senado, quien hizo una campaña de altura, aprovechando al máximo el limitado presupuesto que tuvo a su disposición.
El equipo le dio fortaleza, aunque el registro de Nueva Alianza está en el aire.
Sobresalió también el siempre combativo Tulio Arroyo Marroquín, candidato de Alternativa al Senado.
Los candidatos hicieron todo lo que fueron capaces de hacer; algunos marcharon a medio gas, derrotados de antemano o bien soportados por las bondades de un sistema de competencia que te puede entregar una senaduría sin haber dado golpe, como fue el caso de José Luis Máximo García Zalvidea.
Ahora nos debe importar la afluencia ciudadana a las urnas, y en particular la ciudad de Cancún, cuya apatía ha parido a ese tipo de engendros del nivel de Magali Achach Solis y Juan Ignacio García Zalvidea.
El IFE ha hecho su parte, aunque algunos candidatos no apoyaron la tarea colectiva. Sin embargo, esa extraordinaria institución cuenta con elementos intachables, con una experiencia a toda prueba, como son los casos de Abraham Guemez Castillo y Francisco Croce Flota, consejeros presidentes de la Junta Local del IFE y del Consejo Distrital 02, respectivamente.
Esta semana se supone que los consejeros electorales estarán presentes en los medios de comunicación, invitando a votar para derrotar el abstencionismo. Ausentes los candidatos a partir del día 28, los consejeros dominarán la escena, aportando su granito de arena a la contienda.
Por lo pronto, debemos concentrarnos en derrotar al abstencionismo; la decisión la tenemos los electores en nuestras manos.
TRAS LA PISTA DE DOS ASESINOS
Esta semana el Procurador de Justicia del Estado, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, habló de nuevo del avance de las investigaciones sobre dos sujetos que participaron en el homicidio de la chetumaleña Adriana del Socorro Méndez Delgado, decapitada hace tres meses en el sur de Quintana Roo.
El Procurador ha asegurado una y otra vez que las investigaciones marchan por buen camino, a tal grado que en breve se girarán sendas órdenes de aprehensión contra dos involucrados.
Como se sabe, Eduardo Aguillón Moreno, directamente involucrado en el crimen, decidió escapar a su cita con la justicia, arrebatándose la vida en presencia de sus familiares y de su abogado defensor, Oscar Navarrete.
Y cuando la Procuraduría de Justicia del Estado lo tenía en la mira, Aguillón se lanzó del techo de su vivienda, dejando en el aire una gran interrogante: ¿Quiénes fueron los ejecutores? ¿Cuál fue la principal motivación?
Bello Melchor ha deslizado que el consumo de drogas posibilita este tipo de homicidios dantescos. Por lo pronto, es cuestión de días para que se reporte un avance significativo en las investigaciones, según la reciente promesa del Procurador.
¿MEDICOS CONTRA LA COMISIÓN DE ARIBITRAJE?
Según ha trascendido, algunos galenos de Cancún se oponen a la creación de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico, necesaria para pacientes, familiares y profesionales de la medicina, ya que permite profundizar en las investigaciones para confirmar o descartar acciones negligentes en nosocomios públicos y privados.
En el gobierno de Félix González Canto se dio luz verde a la creación de este organismo. Sin embargo, algunos malos profesionales de la medicina en Cancún están bloqueando el surgimiento de dicha Comisión, lo que es simplemente condenable.
En cambio, en el resto del estado los galenos han dado la bienvenida a esta Comisión, cuya ausencia impidió que se profundizaran varias investigaciones sobre algunos médicos que presuntamente incurrieron en negligencia en varios municipios.
Lo más saludable para todos es la investigación a fondo para deslindar responsabilidades y castigar a los malos profesionales de la medicina. Pero en el gremio de los médicos predomina el sentido proteccionista.