El crecimiento poblacional de Quintana Roo y las deficientes e insuficientes instalaciones hospitalarias deben obligar a los gobiernos federal y estatal a abordar en serio el asunto de la construcción de una clínica de especialidades en el sur del estado, ya que la demanda de servicios es creciente, y la oferta deja mucho que desear.
En el sur las instalaciones del gobierno del estado son hasta cierto punto competitivas, aunque el problema se intensifica en las zonas rurales porque los médicos se ausentan los fines de semana, abandonando a su suerte los centros de salud.
El Hospital General de la capital del estado cuenta con equipo de primer nivel, pero sus instalaciones ya no responden a las exigencias de una población mucho mayor, con enfermedades que reclaman tratamientos permanentes, como es el caso de la diabetes, mal que afecta y amenaza a un elevado porcentaje de quintanarroenses.
El Hospital Materno Infantil Morelos, ubicado a unos pasos de la Secretaría Estatal de Salud, es una instalación modelo que ha resistido la prueba de las décadas, aunque le urge una infraestructura de apoyo, ya que la demanda se ha desbordado a partir de la década de los 90.
En tanto, el IMSS cuenta con instalaciones competitivas, aunque sólo puede atender a un porcentaje de la población, dando los primeros auxilios sin restricciones.
Su clínica es de primera categoría, pero el servicio es limitado por las trabas burocráticas que desalientan al derechohabiente, lo que explica el éxito de las clínicas particulares que dejan mucho que desear, como es el caso de la clínica Carranza, donde se han denunciado frecuentes casos de presunta negligencia médica.
La clínica del ISSSTE es el prietito en el arroz, ya que su servicio es de otro mundo, o más bien del más allá. Y es que esa deficiente instalación, ubicada frente a la Plaza de las Américas, se ha ganado a pulso su fama de sucursal de la muerte, ya que es generalizada la mala atención por parte de sus galenos y personal auxiliar, incluido un personal administrativo especializado en complicar el trámite más sencillo.
Los empleados del sector público tienen razones de peso para rechazar a la clínica del ISSSTE, ya que muchos han recibido directa o indirectamente una dolorosa lección, por la pérdida de un familiar o de un conocido de la familia.
En lo personal puedo dar testimonio de 10 casos de presunta negligencia, ocurridos a partir de 2000. En muchos casos las víctimas han sido menores de edad.
Además, se recurre en demasía al traslado de pacientes a clínicas de Mérida, como si Quintana Roo no hubiera superado su etapa de Territorio.
Las siglas ficticias (Inútil Solicitar Servicio, Sólo Tramitamos Entierros) vienen como anillo al dedo, ya que precisan los problemas de burocratismo y deficiente servicio en esa clínica pueblerina.
En estas condiciones, la oferta privada de servicios médicos ha ido creciendo en la capital del estado, sea por la falta de acceso al IMSS o por la exigencia de atención inmediata.
Manuel Valencia Cardin, presidente de la Gran Comisión del Congreso, ha tomado en sus manos una causa prioritaria que no ha sido atendida por el sector público: la instalación de un hospital de especialidades que atendería a los municipios de Othón P, Blanco, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos.
Y el diputado de Convergencia fue más allá, ya que a nombre de su familia donó un predio ubicado en las cercanías de la Universidad de Quintana Roo (Uqroo). Se trata de un predio de dos hectáreas (20 mil metros cuadrados) donde podría construirse un hospital de altura, digno de la capital del estado.
Miles de quintanarroenses han avalado con su firma la propuesta para la instalación de un hospital de ese nivel, ya que es generalizado el reclamo de servicios de salud óptimos, al alcance de todos.
La propuesta ha sido lanzada por la bancada de Convergencia en el Congreso local; sería cuestión de que todos los actores políticos se sumen a este reclamo, sin concentrarse en la medición del costo beneficio personal.
Por cierto, los 300 millones de pesos necesarios para la construcción del hospital casi equivalen al recurso que sería destinado a la instalación del monumento al “mestizaje mexicano” en la bahía de Chetumal.
Al final el gobierno del estado aportó 100 millones, en el gobierno de Joaquín Hendricks. Otros 20 millones serán destinados en la administración del gobernador Félix González Canto, a propuesta de la actual Legislatura, ya que no tiene sentido dejar una obra inconclusa, convertida en verdadero elefante rodeado por las aguas.
La falta de recursos no puede ser excusa para cruzarnos de brazos. Veamos cuánto recurso reciben los partidos políticos por concepto de financiamiento otorgado por el Instituto Federal Electoral y por el Instituto Electoral de Quintana Roo.
Hablamos de millones de pesos que son lanzados a las alcantarillas, ya que los dirigentes y sus candidatos protagonizan batallas de lodo.
Hay los recursos del sector público, y el reclamo es justo. Cuestión de observar el curso de los acontecimientos.
ALMACENAN VALES EN LA OFICIALIA MAYOR
Una sospechosa lentitud ha caracterizado a la Oficialía Mayor del gobierno del estado, ya que a estas alturas aún no entrega los vales para la compra de material escolar, afectando a miles de padres de familia cuyos hijos que cursan el bachillerato ya entraron a clases desde el 7 de agosto.
El problema afecta a miles de padres que dependen de estos apoyos institucionales para la adquisición de artículos escolares.
La Oficialía Mayor debe aportar a cada trabajador vales que amparan la cantidad de 300 pesos, en caso de que el hijo curse la primaria, y vales por 500 pesos si el estudiante es bachiller.
Los que acuden a institutos de educación superior (como la Universidad de Quintana Roo y el Instituto Tecnológico de Chetumal) reciben un apoyo de 700 pesos en vales, insuficientes a fin de cuentas pero que son un respiro para el padre o madre de familia que gana apenas tres mil pesos mensuales.
El problema es que la Oficialía Mayor no reacciona y se niega a dar información a los contados padres de familia que han reclamado la llegada de los famosos vales educativos, los cuales con suerte podrían ser entregados en plena temporada navideña.
FELIX Y HENDRICKS, INVITADOS DE HONOR
El gobernador Félix González Canto y su antecesor, Joaquín Hendricks Díaz, fueron invitados de honor de Moisés Pacheco Briceño, ex titular de la Comisión de la Juventud y el Deporte (Cojudeq), cuya hija contrajo matrimonio en el balneario de Xul-Ha.
La misa y la fiesta se efectuaron en un rancho del ex alcalde sustituto de Othón P. Blanco, quien tiene cuentas pendientes en la Cojudeq.
Desde hace algún tiempo un gobernador y su antecesor no coincidían en un evento social.
GRANADAS EN LA PGR
Los mensajes del narcotráfico son cada vez más agresivos, aprovechando la crónica debilidad de una PGR infiltrada, putrefacta por los dobles compromisos de sus elementos.
A la ejecución de un subdelegado en Cancún siguió el lanzamiento de dos granadas de fragmentación en la subdelegación de la PGR.
Desde hace varios años la PGR dejó de ser una amenaza para el narcotráfico, hasta convertirse en una caricatura patética que sólo provoca alarma entre los vendedores de música y películas pirata.
Ignoro si la PGR carece de elementos en Chetumal, ya que toda la responsabilidad ha quedado en manos de otras instancias, incluido el Ejército.
Lo más grave es que Raúl Velasco tiene mucha razón, ya que “aún hay más”.