Los quintanarroenses nos fuimos acostumbrando a la mediocridad exhibida por gran parte de nuestros legisladores federales, a tal grado que el anonimato era el cómodo espacio de muchos y muchas que han carecido de méritos para permanecer en la máxima tribuna del país.
Para ser legislador federal no se exigían facultades o un potencial discreto, ya que bastaba el dedo del señor o el visto bueno de algún compadre para improvisar a cualquier sujeto disfrazándolo de legislador; al final Quintana Roo y el país pagan los platos rotos, ya que son a fin de cuentas posiciones desperdiciadas.
Por eso para muchos han sido gratas sorpresas las intervenciones en tribuna de los diputados federales Eduardo Espinosa Abuxapqui y Sara Latife Ruiz Chávez, quien este jueves con las armas de su capacidad comprobada presentó el posicionamiento de la bancada del PRI en relación con la denominada política exterior del presidente Fox, que ha sido en realidad una colección de papelones y tropiezos al por mayor.
El PRI no se equivocó al postular a Sara Latife Ruiz Chávez y a Eduardo Espinosa Abuxapqui, ya que han demostrado que están a la altura del enorme desafío, al igual que el senador Pedro Joaquín Coldwell, quien ya fue diputado federal a principios de la década de los 80.
Sara Latife Ruiz Chávez y Eduardo Espinosa no están haciendo algo del otro mundo, ya que se limitan a cumplir con sus funciones al pie de la letra, sin dar tiempo a que la corriente del anonimato los borre del escenario.
La talentosa cozumeleña y el ex alcalde chetumaleño tienen aspiraciones políticas, algo que no debe sorprender a nadie ya que es una condición natural del oficio de la política.
Aunque posiblemente no entra en sus planes, Sara Latife ha sido mencionada como posible candidata del PRI a la presidencia municipal de Cozumel, gobernada por el presunto ex priista Gustavo Ortega Joaquín.
Sin duda Sara Latife reúne todas las condiciones para recuperar Cozumel para su partido.
El debutante primer distrito, con cabecera en Playa del Carmen, le dio a Sara Latife Ruiz Chávez un espacio legislativo para dar muestras de su capacidad y compromiso con Quintana Roo y con el país.
En el caso de Abuxapqui, el ex Secretario de Gobierno que intentó ser Senador de la República y fue dominado por el coraje ha tenido la mira puesta en la gubernatura; de hecho, figura como el único sureño que aspira a la máxima posición política en el estado.
Abuxapqui enfrenta una limitante: es identificado como un político excesivamente chetumaleño, sin proyección estatal; su área de influencia termina en la localidad de Limones, llegando cuando mucho a Chacchoben.
Sólo queda esperar que el resto de los legisladores asuma sus funciones, privilegiando los intereses del estado y el país, aunque hasta el momento no hay noticia de Ludivina Menchaca Castellanos (Verde Ecologista), Addy Joaquín Coldwell (PAN) y Yolanda Garmendia (PAN).
Ante el PRI, la oposición panista y perredista ha exhibido sus miserias en la selección de candidatos, ya que ha claudicado ante el compadrazgo, recurriendo a los dados cargados para enviar a la guerra a cualquier elemento.
Por ello PAN y PRD están obligados a modificar sus métodos de selección de candidatos, a menos que estén decididos a continuar por el sendero del ridículo.
Recordemos que en la anterior legislatura federal el señor Salvador Ramos Bustamante impuso a su cachorro Emiliano como diputado federal, posición desperdiciada de principio a fin.
Recordemos que el PAN, ahora deslumbrado por el PRI, recibió por la puerta grande a Addy Joaquín Coldwell, quien fue senadora priista a partir de 2000, hasta que renunció al Tricolor porque el ex gobernador Hendricks le cerró el camino a la gubernatura.
Ahora Addy Joaquín es diputada federal con sangre azul, y su permanente silencio es la prueba más evidente de su capacidad legislativa.
RELACIONES PELIGROSAS
La grabación de un diálogo entre Kamel Nacif Borges (lástima de segundo apellido) y el ex gobernador Joaquín Hendricks Díaz, más allá de dar materia al escándalo, confirma el alcance de las relaciones de un empresario con los hombres del poder, quienes le dieron apoyo a manos llenas, en muchas ocasiones por encima de la ley.
No olvidemos el expediente Jean Succar Kuri, presunto pederasta que logró eludir la acción de la justicia en la recta final del gobierno de Joaquín Hendricks, ya que fue advertido a tiempo de que había una orden de aprehensión en su contra.
El nexo Hendricks-Kamel-Succar es visible.
Sobre todo, destaca la fallida instalación de una maquiladora en la capital del estado, donde Kamel Nacif debía consolidar una fuente de trabajo que naufragó al poco tiempo, pese a los 10 millones de pesos que aportó el gobierno del estado.
Lástima que el empresario Isaac Hamui Abadi no ha sido colocado en la mira de Gobernación, ya que sus diálogos con Hendricks serían más interesantes; de entrada, podría confirmarse una relación de negocios que existe entre Hamui y Hendricks, un funcionario que arribó a la gubernatura con buena imagen, pero que en el poder sólo se dedicó a amasar una fortuna familiar, apoyado en esta tarea por sus hermanos que fundaron empresas al vapor, convirtiendo al gobierno del estado en una Sociedad Anónima, como denunció en su momento el ex diputado perredista Héctor Ortega Contreras.
LA INCORPORACION DE ALCERRECA
Enfilado inicialmente hacia la Secretaría de Planeación y Desarrollo Regional (Seplader), donde se movería como pez en el agua, el ex diputado federal Víctor Alcérreca Sánchez ha sido incluido en la breve relación de relevos que podrían enderezar el rumbo de la Oficialía Mayor, ya que la salida de Víctor Viveros Salazar es simple cuestión de tiempo.
En la Oficialía Mayor es necesaria una inyección emergente de orden y honestidad, ya que esa dependencia se ha convertido desde hace varios años en una mina de oro para un puñado de servidores públicos.
Por ello la presencia de Víctor Alcérreca Sánchez puede ser garantía de juego limpio y depuración de servidores públicos que provocaron el naufragio del programa “Félix te atiende”, acostumbrados a medirlo todo en función de beneficios personales.
Dentro de la Oficialía Mayor no hay a la vista esa figura que garantice un giro de 180 grados en la conducción de la dependencia abandonada desde hace varias semanas por Víctor Viveros Salazar, quien se aferra al clavo ardiente de la candidatura priista a la presidencia municipal de Benito Juárez, donde ya fue derrotado en febrero de 2002.
HALCON O PALOMA
Mientras son peras o manzanas, la Procuraduría General de la República (PGR) le creó a Ramón Contreras León (alias “El Halcón”) una fama negativa que difícilmente podrá borrar, en caso de que sea declarado inocente.
A Contreras León se le vincula con los dos presuntos sicarios que tenían en su poder un arsenal, en un inmueble de la colonia residencial Chetumal; se presume que el armamento pertenece a “El Halcón”, según la declaración de uno de los presuntos sicarios que fueron detenidos el pasado 16 de septiembre gracias a un golpe de suerte originado por un accidente automovilístico.
Ramón Contreras León, quien según sus familiares es taxista en Mérida desde 2004, había visitado a su madre en la capital del estado y conducía un vehículo acompañado por su esposa e hijos, cuando elementos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) lo capturaron, exhibiéndolo como el enemigo público número uno.
No faltaron los medios de comunicación que presumieron que Contreras León era un lugarteniente, un brazo derecho del “Chapo” Guzmán, quien en los hechos fue pre liberado por el presidente Fox.
“Cayó el Halcón”, titularon otros medios, dando por hecho que todo mundo estaba al tanto de las andanzas del portador de este sobrenombre.
Contreras León no está obligado a comprobar su inocencia; en todo caso, corresponde a la autoridad federal demostrar que “el Halcón” es un narcotraficante de altos vuelos.
Lo peor de todo: si Contreras León es un chivo expiatorio, como afirman sus familiares, el gobierno federal habría cometido la mayor de las injusticias al hacer añicos un prestigio, por más pequeño que sea.