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Los milagros de Moisés Pacheco


Oct
05
2006

Hace siete años y medio, al inicio del gobierno de Joaquín Hendricks, Moisés Pacheco Briceño apenas había dado vuelta a la página de su situación económica adversa; tal vez estuvo a punto de recurrir al Monte de Piedad en más de una ocasión, o quizá lo hizo con mucha discreción.

Por ello sorprende que el ex alcalde capitalino, compadre del ex gobernador Joaquín Hendricks, haya tenido la sorprendente capacidad de deshacerse de un millón de pesos que tuvo que devolver a las arcas del gobierno del estado, aunque la deuda sigue pendiente, ya que está obligado a reintegrar poco más de cuatro millones de pesos.

Hablar de actos de corrupción es hasta cierto punto temerario, ya que algunos señores de la alta burocracia depositan la toma de decisiones financieras en los abnegados administradores y en la gente de su absoluta confianza.

Si es este el caso, el señor Moisés Pacheco se encuentra en una situación comprometida, ya que estaría de nuevo ante las puertas de la bancarrota, todo por confiar a ciegas en los subordinados que lanzaron a la basura sus lecciones de honestidad y compromiso.

Pero pretendo detenerme en cuestiones prácticas, relacionadas con el repentino poder adquisitivo de un chetumaleño que participó en la administración del ex gobernador Joaquín Hendricks, como fue el caso de Pacheco Briceño, quien impulsado por su amigo fue Oficial Mayor, presidente municipal sustituto de Othón P. Blanco, presidente estatal del PRI (el liderazgo es otra cosa), titular de la Comisión para la Juventud y el Deporte (Cojudeq) y fracasado candidato del PRI a la diputación local por el primer distrito.

Su única aventura electoral no fue motivada por el afán de obtener ese blindaje contra la justicia, conocido como fuero; nada de eso. Dicen que en la mirada de Moisés y de Cecilia Loría Marín se podía adivinar a leguas el deseo de representar dignamente a los quintanarroenses, en particular a los chetumaleños que finalmente les dieron la espalda.

Pues bien, un chetumaleño del montón, incluso un pequeño empresario, a duras penas podría hacer frente al compromiso de entregar un millón de pesos con la mayor naturalidad del mundo, a menos que esté en condiciones de hipotecar un rancho, una residencia o 10 vehículos último modelo.

El hecho de que Moisés Pacheco haya podido hacer frente al compromiso de devolver un millón de pesos es lo que debe encender las señales de alerta de nuestra clase política, ya que tenemos el privilegio de contemplar el milagro bíblico de la multiplicación de los panes y los pescados en el desierto.

Y es que el señor Pacheco tan sólo ganaba 50 mil pesos en la Cojudeq; de hecho, los 5 millones 138 mil pesos que debe devolver al erario superan ligeramente las percepciones netas que hubiera obtenido a lo largo de seis años en esa posición deportiva, incluyendo aguinaldos y compensaciones.

De hecho, en el Ayuntamiento capitalino su sueldo era similar, y en el PRI se supone que uno obtiene una compensación parecida.

Si hacemos una lectura sin apartarnos del librito de la lógica, el señor Pacheco a estas alturas es un hombre demolido en términos financieros y la bancarrota le aguarda en cuestión de horas o días, ya que el Congreso del Estado ha dicho que el ex alcalde está obligado a devolver cuatro millones 138 mil pesos.

Otro chetumaleño sería derrotado por la presión, demolido por la gravedad del compromiso colosal. Pero este no es el caso de Moisés Pacheco, un hombre que en medio de la adversidad ciclónica nos da lecciones de serenidad y confianza excesiva.

¿De qué estará hecho ese hombre en bancarrota que a estas alturas es capaz de proceder con sangre fría, estampando en su momento una firma que tendría el poder de liberar más de cuatro millones, emanados del desierto bancario como panes y pescados que se multiplican sin tregua para saciar el hambre de justicia del Organo Superior de Fiscalización?

SARA LATIFE EN TRIBUNA

La diputada federal Sara Latife Ruiz Chávez intervino en tribuna para fijar la postura de su bancada priísta durante la comparecencia de Luis Ernesto Derbez Bautista, quien se ostenta como Secretario de Relaciones Exteriores.
La legisladora quintanarroense expresó el sentir de gran parte de los mexicanos, ya que definió a la política exterior de este gobierno como un “evidente retroceso”. Tal retroceso se combinó con “una crisis en la política interna, mezcla que resultó ser caótica”.

Por supuesto, el comediante Derbez justificó las acciones del gobierno federal en ese rubro, pero Sara Latife Ruiz Chávez le respondió que “la prudencia y diplomacia, fueron dos cuestiones principales que le faltó atender a la actual administración. Si hacemos un análisis de la combinación de los principios normativos y la falta de prudencia, nos da como resultado una total falta de política exterior”.



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