Abismales son las diferencias entre los legisladores federales del PRI y su presunta competencia, representada por Acción Nacional y PRD. Y es que en pocos meses Sara Latife Ruíz Chávez, Eduardo Espinosa Abuxapqui y Pedro Joaquín Coldwell se han consolidado como destacados representantes de Quintana Roo con margen de maniobra nacional.
No sorprenden estos gratos resultados en el caso de los priistas, quienes son respaldados por equipos chetumaleños de prensa que difunden eficazmente sus actividades en el estado.
Algunos dirán con justa razón: ¿por qué tanto escándalo, si esa es precisamente su función? Si, pero en los últimos 13 años los quintanarroenses padecimos un ayuno legislativo a nivel federal, con intermitentes excepciones representadas recientemente por el panista Wadi Amar Shabschab y por el priista Víctor Alcérreca Sánchez.
Sara Latife y Eduardo Espinosa debutan apenas en las grandes ligas legislativas, compitiendo en equipo y ocupando un espacio ganado a pulso. Ambos son positivamente identificados en la Cámara de Diputados, generando opiniones favorables porque su afán es pro positivo y sus intervenciones en tribuna son rigurosamente sustentadas.
Cuentan que Abuxpapqui hizo un berrinche de antología porque tenía la mira puesta en la senaduría, pero poco pudo hacer ante el empuje del hijo de Nassim Joaquín Ibarra, acompañado por Ludivina Menchaca Castellanos (del Verde Ecologista), quien aprovechó las bondades del sistema de competencia para disfrazarse de senadora.
En el caso del ex gobernador Pedro Joaquín Coldwell no sorprende su dominio del área, ya que antes de ser mandatario fue diputado federal y al abandonar Quintana Roo hizo carrera en el gobierno federal y en la cúpula del PRI.
Incluso, fresco el cadáver de Luis Donaldo Colosio, su nombre fue deslizado al presidente Salinas como una de las opciones para la candidatura presidencial.
Sara Latife Ruiz Chávez y Eduardo Espinosa Abuxapqui tienen aspiraciones políticas, válidas y ampliamente justificadas. No olvidemos que las posiciones legislativas federales han sido eficaz trampolín para la gubernatura, aunque ahora los priistas tienen que reforzar su estrategia en el patio.
Con nostalgia recuerdo aquella carrera final de ensueño entre los senadores Mario Villanueva y Joaquín González Castro, cuando Roberto Coral García era líder estatal del PRI.
A fines de 1992 ambos políticos concentraban todos sus esfuerzos en Los Pinos, pasando por la complicada aduana representada por José Córdova Montoya. Ahora el escenario es muy diferente.
Pero este balance da un giro de 180 grados cuando se hace una evaluación de los “legisladores federales” José Luis Máximo García Zalvidea, Addy Joaquín Coldwell y Yolanda Garmendia.
Cuentan (esto me parece una versión exagerada) que los tres “legisladores sudan la gota gorda cuando tienen que ingresar a sus respectivos recintos legislativos, ya que nadie los conoce porque son auténticos legisladores anónimos que sólo se dedican a cobrar sus jugosas dietas.
Y en los hechos se trata de tres posiciones lanzadas a la basura, pese a que la ex priista Addy Joaquín Coldwell, quien es diputada plurinominal del PAN, inició carrera legislativa a partir de 1997, precisamente como diputada.
UN ASESINO ANDA SUELTO EN SESA
Un empleado de la Secretaría Estatal de Salud en estado de ebriedad mató hace dos años a un niño de ocho años de edad, a unos pasos de la dirigencia estatal del PRI y de la clínica del IMSS.
El sujeto iba acompañado por un responsable del área jurídica de la dirección de Seguridad Pública, quien maniobró para que el peritaje fuera favorable a ese chacal que labora en el área de almacenes de SESA.
Provocan asco estas acciones de funcionarios estatales que pisotean la ley para salvar a homicidas que disfrutan una libertad inmerecida, protegidos la justicia quintanarroense.
Y es que la dirección de Seguridad Pública, la Procuraduría de Justicia del Estado y el Tribunal Superior de Justicia se han confabulado para proteger a un chacal que labora sin remordimientos en la Secretaría Estatal de Salud, una dependencia encargada de salvar vidas.
Los detalles de este lamentable episodio serán dados a conocer en forma gradual, ya que tengo la certeza de que el aparato de justicia decidirá que el niño tuvo la culpa, y llegará al extremo de exigir una compensación económica al asesino llamado Rafael.
BUEN FESTIVAL EN MALAS MANOS
Y hablando de la alcaldesa, el Primer Festival Internacional de Arte Chetumal Bahía ha sido una iniciativa exitosa de Cora Amalia Castilla Madrid, quien ha demostrado que con recursos modestos y mucha creatividad y amor al sur se pueden hacer grandes proyectos que son un tanque de oxígeno para la capital del estado.
El entierro definitivo del Festival Internacional de Cultura del Caribe nos había dejado sin opciones culturales, pero la alcaldesa tomó una decisión atinada que lamentablemente no ha sido respaldada por su equipo de colaboradores.
No me consta que haya alguna especie de director o encargado de la organización de este Primer Festival. En caso negativo, considero que sería recomendable el nombramiento de un responsable de esa área que no debe permanecer acéfala.
Algo más: este domingo intenté obtener información sobre este magno Festival, y por ello visité la página web del Ayuntamiento. Y al localizar el link del “primer festival internacional de arte Chetumal Bahía” sentí que estaba en el camino correcto. Pero grande fue mi decepción al topar con pared, ya que el acceso era negado por uno de estos problemas: “la dirección no existe”, la liga está rota o desactualizada” o “el servidor no permite el acceso”.
Considero que el Ayuntamiento ha dejado escapar una valiosa oportunidad de promoción turística, tarea en la que debió participar la Secretaria estatal de Turismo, Gabriela Rodríguez Gálvez, cuyo mundo se concentra en Cancún y la Riviera Maya.
Dicen que Naéf Sáfar Téller es el director del Festival, versión que pretendo confirmar cuando tenga en mis manos la información sobre este magno evento.
GOLPEA CORA A ROSARIO
Estoy seguro que no era su intención, pero la alcaldesa chetumaleña Cora Amalia Castilla Madrid ha lanzado una dura crítica a la Secretaria de Gobierno, Rosario Ortiz Yeladaqui, a través del Sistema Quintanarroense de Comunicación Social.
Un promocional elaborado por el Ayuntamiento capitalino destaca que la remodelación del panteón municipal “acaba con 15 años de abandono y olvido de anteriores administraciones”.
Si partimos de 1991, en esos tiempos la alcaldesa era precisamente Rosario Ortiz Yeladaqui, quien no debe estar muy contenta por esta dura crítica lanzada “sin querer queriendo”.
VALENCIA NO QUITA EL DEDO DEL RENGLON
Manuel Valencia Cardin, presidente de la Gran Comisión del Congreso, se ha consolidado como el gran impulsor de la construcción de una clínica de especialidades que urge en el sur del estado, ya que todos los casos delicados son atendidos en Mérida cuando las familias tienen respaldo económico.
Pero cuando se trata de familias humildes el mundo se les viene encima y las muertes son inevitables, ya que en la capital del estado hay dos opciones muy limitadas: las clínicas del ISSSTE y Carranza.
La del ISSSTE es una clínica de rancho donde la muerte está presente en cada intervención quirúrgica.
Por algo Diego Rojas Zapata, ex delegado de esta institución, prefería viajar a Houston para ser intervenido, ya que conocía al monstruo por dentro.
Y la Carranza es una clínica obsoleta con cuentas pendientes con la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed).
Lo interesante del asunto es que el gobernador Félix González Canto ha dado su respaldo a esta propuesta, apartándose de cuestiones partidistas que tanto daño nos hacen como sociedad.
Hay que destacar que los políticos y burócratas apoyan o rechazan propuestas dependiendo de la persona que las impulse. Por ello la ofensiva de Manuel Valencia no ha sido respaldada por muchos priistas.
Incluso, la alcaldesa Cora Amalia Castilla Madrid ha preferido apoyar un proyecto de la iniciativa privada que también es importante, aunque no atiende problemas sociales.
Si hacemos un estudio somero, la mayor parte de los habitantes del sur de Quintana Roo no tienen acceso a servicios médicos especializados, y las clínicas privadas se han convertido en jugosos negocios que dan gato por liebre en materia de intervenciones quirúrgicas, ya que en unas ocasiones se equivocan y en otras también.