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Ataca el engendro de Frankestein


Nov
14
2006

A nivel nacional es hasta cierto punto comprensible el matrimonio por conveniencia formado por PRD, Convergencia y PT, ya que se trata de darle largo aliento al “presidente legítimo” Andrés Manuel López Obrador, quien pretende ser la peor pesadilla de Felipe Calderón a lo largo de su sexenio.

Sin embargo, en el capítulo Quintana Roo el Frente Amplio Progresista (FAP) se ha excedido en sus atribuciones, ya que ha tomado decisiones viscerales, con el objetivo de no desentonar con su “presidente legítimo”.

Se trata de demostrar que son los chicos buenos de la película, dispuestos a castigar a los malosos que abusan del pueblo. Y por ello pretenden convertir al Congreso del Estado en un tablero de damas chinas, donde pueden mover a voluntad a sus canicas legislativas.

Por un momento creí que el convergente David Alvarez Cervera representaba a su distrito electoral, y obviamente a todo el estado. Sin embargo, hemos comprendido que su única misión es obedecer a la dirigencia estatal sin chistar, lo que me recuerda el lamentable espectáculo que dio en su momento Víctor Manuel Aguado, quien como director técnico del América era manejado a placer por Manolo Lapuente desde las gradas.

Según la información obtenida por el reportero Francisco Hernández, del Por Esto de Quintana Roo, los dirigentes estatales del PRD (Antonio Meckler Aguilera), Hernán Villatoro Barrios (PT) y William Souza Calderón (Convergencia) decidieron “reprobar la reestructuración de la deuda del estado y emitir un exhorto para reprochar el voto de sus diputados”.

Colocándome en el nivel de esos dirigentes, la señora que fue con el chisme fue la diputada perredista Ligia Arana y Esquivel, la misma que hace casi un año inició una huelga de hambre frente a Palacio de Gobierno, exigiendo la liberación del ex alcalde neo perredista Juan Ignacio García Zalvidea.

Los dirigentes no analizaron a fondo en su momento el tema de la reestructuración de la deuda, pero con un desplante autoritario sacaron a la vez el cinturón para dar una buena tunda a sus diputados.

Dudo mucho que los cuatro legisladores de Convergencia (Manuel Valencia Cardín, Joaquín González Castro, David Alvarez Cervera y Julio Rodríguez Herrera) sean unos improvisados que fueron sorprendidos al aprobar esta iniciativa del Ejecutivo sin analizarla.

En esta lógica, otros tres diputados del PRD y la petista Flor de María Palomeque Barrios (familiar de Hernán Villatoro Barrios) son culpables de alta traición a tres dirigentes, ya que aprobaron la reestructuración de la deuda.
La intolerancia y el camino cómodo de la descalificación por consigna son las grandes tentaciones que asedian a los dirigentes iluminados.

Recordemos que Carlos Vázquez Hidalgo, representante de una corriente interna del PRD, deploró una ofensiva cobarde lanzada por la dirigencia estatal del “sol azteca”, destinada a desacreditar sus acertadas propuestas electorales porque según voces anónimas “es prácticamente la misma que la del gobernador”.

“Lamentablemente, es práctica común en el PRD que cuando no se tienen argumentos para debatir se hecha mano de la descalificación adjetivada, y la mejor forma que se encuentra en la Izquierda es atribuirle al adversario supuestos nexos con el gobierno en turno”, denunció Vázquez Hidalgo, quien por instrucciones del reo Juan Ignacio García Zalvidea fue retirado como representante del PRD ante el Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo).



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