¿Autogobierno? ¿Eso era el autogobierno?
Los rojos acontecimientos de la cárcel de Cancún, además de colocar en el banquillo de los acusados a las autoridades que se encargaron de alimentar el “autogobierno” encabezado por Marcos Adelaido Gallegos Hernández y a los responsables del infantil operativo para la reubicación de decenas de internos –chispa que provocó el estallido del amotinamiento de cientos de reclusos–, obliga a tomar por los cuernos el tema de los autogobiernos que se han instalado en casi todos los penales de nuestro país.
El autogobierno es un eufemismo, una expresión para justificar y eludir aspectos delicados del poder que acumulan algunos internos excepcionales que se convierten en dueños de vidas y honras en los reclusorios, con el visto bueno de autoridades que se benefician con este tipo de liderazgos injustificables.
Con la justificación del autogobierno han corrido en cientos de penales de nuestro país ríos de alcohol y toneladas de droga, al tiempo que se amasan fortunas generadas por el cobro a internos debutantes, del corte de Juan Ignacio García Zalvidea, quien se habría desprendido de una suma considerable para ser dejado en paz.
Nuestras autoridades podrán justificar el surgimiento y consolidación de estos liderazgos temibles, con el argumento de que no hay de otra sopa. Tal vez tengan razón, pero hay límites que no deben ser traspasados, ya que en todo caso la reclusión puede convertirse en una recompensa o en una extensión de la calle, del territorio que ha explotado el aparente interno. (Lo de aparente porque esos sujetos adquieren en la cárcel un poder que no habrían acumulado en libertad).
Pero también el gobierno federal tiene su parte de culpa, ya que nunca ha tomado en serio las peticiones hechas por el gobierno del estado, por el simple hecho de que son lanzadas por un gobierno de extracción priista. Así de simple.
Los reclusorios municipales de Cancún y Playa del Carmen han estado al rojo vivo porque hay una sobrepoblación que ha desbordado la capacidad de nuestras autoridades locales, afectando algo más que la imagen de nuestros destinos turísticos.
No olvidemos que Cancún y Playa del Carmen concentran gran parte de la población del estado, ya que los movimientos migratorios han tomado como punto de llegada a esos exitosos destinos turísticos, mientras el gobierno federal se concentra en la cosecha de los beneficios, sin atender los retos y problemas coyunturales.
Por ello es importante el tema del nuevo Centro de Readaptación Social (Cereso) en el norte del estado, pero sin descuidar lo relacionado con la investigación para deslindar responsabilidades, ya que las tres o más muertes no son un asunto menor.
Pero sobre todo se impone la necesidad de abrir una investigación para el deslinde de responsabilidades.
LA BATALLA DE WADI AMAR
Senador de la República de 2000 a 2006, el empresario panista Wadi Amar Shabshab sostiene una prolongada batalla judicial contra un consorcio hispano (impulsor del proyecto Mayakobá) que lo despojó de 14.2 hectáreas en la Riviera Maya.
Constituido por la empresa española de obra civil, OHL impulsa el proyecto Mayakobá en la Riviera Maya, la cual reporta los mayores niveles de crecimiento turístico de todo el país. El presidente de ese consorcio es Juan Miguel Villar Mir, quien fue Ministro de Economía en España.
OHL es el mayor grupo constructor de propiedad familiar en España e invierte mil 500 millones de dólares en el proyecto Mayakobá, el cual incluye la propiedad del comerciante chetumaleño que a su paso por el Senado votó en contra de la Ley Televisa.
Opuesto a la ley Televisa, el comerciante chetumaleño mostró al columnista copias que confirman su propiedad sobre ese predio de alta plusvalía, adquirido por él en 1990, cuando aceptó venderlo su anterior propietario, Antonio Mario Escobar de la Llata.
“La invasión se consumó a fines de 2005, pero no la quise exponer como senador por respeto a mi investidura”.
El afectado presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), ya que ese consorcio está realizando obras en su terreno sin su consentimiento y sin respetar las restricciones, modalidades y condiciones de respeto ambiental.
HABLANDO DE MUJERES Y…
Se fueron consumiendo los últimos días del año con un yerro cometido por el dirigente estatal del PAN, José Hadad Estéfano, quien con la agenda de la ley electoral intentó presionar a Manuel Valencia Cardín (Presidente de la Gran Comisión del Congreso) para que se impulse dicha reforma, con todos los riesgos que ello implica para la sociedad.
Independientemente de la necesidad de impulsar una discusión pública que supere los pasillos de nuestros limitados y convenencieros diputados (hablando de lo electoral, claro está), el señor Hadad cayó en arenas movedizas al utilizar una expresión prefabricada, emanada del calor de la entrevista: “Los priistas son como la mujer de puerto: se venden al mejor postor”.
Hadad Estéfano ha denunciado que Manuel Valencia Cardín encerró la pretendida reforma electoral, pese a que se impone la evaluación inmediata para contar con un documento confiable, de cara al proceso local de 2008, en el que estarán en juego presidencias municipales y diputaciones locales.
La otra opción, defendida por Manuel Valencia y otros políticos, se basa en la necesidad de analizar a fondo las propuestas, discutiendo de cara a la sociedad.







