Luces y sombras de los legisladores
Convertidos en oposición en dos frentes que obligan a los representantes populares a llegar al límite de su potencial, los legisladores del PRI han sido sombra y luz en el Congreso del Estado y la Cámara de Diputados, aunque una ligera revisión nos puede despejar la incógnita.
En el Congreso del Estado el PRI nunca se preparó para ser oposición, y la lista del PRI palomeada por el ex gobernador Joaquín Hendricks reportó muchas bajas en la contienda de febrero de 2005.
Hendricks envió a la guerra a un nutrido grupo de candidatos a la derrota en la primera batalla, entre ellos Cecilia Loría Marín, Arturo Fernández Martínez y Moisés Pacheco Briceño.
El PRI había basado su fuerza en el mayoriteo sistemático, y cuando el nuevo amanecer los sorprendió en la lona carecieron de recursos para salir a flote. Por ello la bancada del Tricolor ha sido borrada del escenario y a estas alturas difícilmente retornaría a los primeros planos.
Su única posibilidad era asumir el control de la Presidencia de la Gran Comisión del Congreso, presidida acertadamente por Manuel Valencia Cardín, coordinador de la bancada de Convergencia.
Valencia ha ganado la delantera a servidores públicos y a políticos que esperan la clásica línea para proponer. En esa categoría debemos mencionar el enorme esfuerzo que ha hecho el diputado Valencia para impulsar día con día el proyecto para la construcción de una clínica de especialidades en la capital del estado, propuesta que por cierto ha sido respaldada por la familia de la alcaldesa Cora Amalia Castilla Madrid, quien en cambio ha apoyado la instalación de otra clínica privada que negaría atención a los que menos tienen.
A nivel local el PRI conserva la gubernatura, y ese gran detalle ha sido su tablita de salvación, aunque a nivel legislativo sus cuentas son negativas, ya que casi todas las iniciativas han sido turnadas por el Ejecutivo.
En cambio, Convergencia ha sabido aprovechar esta coyuntura para presentar e impulsar iniciativas que son de interés público; algunas han sido detenidas por cuestiones estrictamente políticas, pero el esfuerzo ha sido tomado en cuenta por la sociedad.
Pero a nivel federal la situación es muy distinta, ya que Sara Latife Ruiz Chávez, Eduardo Espinosa Abuxapqui y Pedro Joaquín Coldwell han tenido un desempeño sobresaliente, digno de reconocimiento.
Sin intenciones de exagerar, podríamos decir que el PRI mandó a lo mejor de su repertorio en 2006, obligado por la exigencia electoral que cerraba espacios de participación a ese tipo de priistas que han dependido exclusivamente del dedazo del señor, sin aportar algo propio.
Lo positivo de 2006
La construcción de al menos un Centro de Readaptación Infantil Teletón (CRIT) en Quintana Roo, proyecto que beneficiará a cientos de pacientes que reclaman atención especializada. La intención es instalar uno en el sur y otro en el norte del estado.
El acierto es del gobernador Félix González Canto.
Otra: los huracanes se olvidaron este año de la península de Yucatán, y esa es una noticia en toda la extensión de la palabra.
Los prietitos en el arroz
En materia de seguridad, el motín en la cárcel municipal de Cancún ha sido el gran yerro de alguno o algunos que están en la mira de la Procuraduría de Justicia del Estado y de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Por salud pública se debe saber la verdad para deslindar responsabilidades; no olvidemos que hay luto en cuatro familias.
Entre lo negativo destacan los berrinches de un gremio magisterial que exige bonos sexenales y se niega sistemáticamente a entregar resultados.
Y aprovecho esta oportunidad para desearles feliz de año y próspero año nuevo. Como comprenderán, la originalidad no es mi fuerte. Un abrazo a todos los que tengan la paciencia para soportar la lectura de esta columna, tomando en cuenta estas fechas de retiro en todos los niveles.







