Tamales y leyes al vapor
Por enésima vez algunos diputados locales pretenden legislar a espaldas a la sociedad, dando prioridad a sus consignas de tribu, siempre reñidas con los intereses de Quintana Roo.
He atestiguado el sinuoso camino que han seguido algunas iniciativas en materia electoral, de avanzada según la promesa inicial pero incompletas finalmente, como ha ocurrido a partir del gobierno de Miguel Borge Martín, quien en pleno destape de Mario Villanueva como candidato del PRI a la gubernatura (noviembre de 1992) tuvo que echar mano de sus pequeños diputados del Tricolor para impulsar una contra reforma que decepcionó a la sociedad, dejándonos un mal sabor de boca.
Mario Villanueva y Joaquín Hendricks impulsaron reformas limitadas, aunque ambos gobernantes abandonaron el período Jurásico para permitir el surgimiento de organismos electorales que no eran controlados por el PRI, dueño de la cancha, del balón y del árbitro hasta hace algunos años. Todo por presión social, no como afortunada concesión.
Tampoco olvidemos que en la administración de Hendricks el gran legislador fue precisamente Carlos Armando Biebrich Torres, quien fue delegado especial del CEN del PRI y responsable de la reforma al Poder Judicial y del golpe a Juan Ignacio García Zalvidea cuando fue derribado de la presidencia municipal de Benito Juárez, el 16 de julio de 2004
Por ello tiene razón Manuel Valencia Cardín (Presidente de la Gran Comisión del Congreso), ya que los quintanarroenses estamos cansados de legislaciones al vapor, como si se tratara de cocinar tamales para venderlos en cualquier colonia popular.
Los diputados del PAN pretenden parchar leyes hasta el infinito, sin atreverse a abrir la discusión para que participen diversos grupos de la sociedad que tiene siempre algo que aportar.
Los aspectos delicados de la ley electoral no pueden ser analizados en lo oscurito, intentando madrugar a la ciudadanía con tal de salirse con la suya. De esto ya estamos cansados.
La ley electoral debe ser discutida a cielo abierto para no repetir los errores de siempre, y los dirigentes de los partidos políticos deben comprender que los asuntos que afectan a todos no deben ser analizados por un grupo de políticos que ha dejado constancia de su incapacidad a lo largo de décadas en sucesivas legislaturas.
Los diputados locales no deben tropezar más de 10 veces con la misma piedra. Al menos esto intenta impedirlo Manuel Valencia Cardín, quien ha marcado los ritmos adecuados del análisis y discusión electoral que deben darse forzosamente de cara a Quintana Roo.
Sara y Eduardo, trabajo en conjunto
De filiación priista, representantes de las nuevas clases políticas de Cozumel y Chetumal, Sara Latife Ruiz Chávez y Eduardo Espinosa Abuxapqui han cerrado filas a favor de Quintana Roo y del país en sus tareas legislativas en San Lázaro.
Hasta cierto punto puede ser saludable una competencia franca, siempre en la arena de las propuestas pero descartando las patadas bajo la mesa. Pero esta competencia saludable no está reñida con la colaboración, cuando se trata levantar la voz en la Cámara de Diputados.
Esto lo han comprendido a la perfección Sara Latife Ruiz y Eduardo Espinosa, cuyas carreras políticas tienen mucho que aportarle a Quintana Roo.
Sin embargo, entre los grupos de Cozumel y Chetumal hay abismales diferencias, pero eso es otra historia.







