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¿Alcaldía vestida de azul?


Mar
20
2007

Por primera vez en la historia del estado, el Ayuntamiento de Othón P. Blanco está al alcance de la mano de Acción Nacional, cuyo candidato formal a la alcaldía, Mario Rivero Leal, ha puesto en marcha una estrategia de posicionamiento de su imagen que le ha dado sorprendentes resultados, mientras la alcaldesa Cora Amalia Castilla Madrid cosecha el rechazo de gran parte de los othonenses que extrañan los tiempos de su antecesor, Eduardo Espinosa Abuxapqui.

Por su parte, el Revolucionario Institucional permanece atrapado en un pantano, sin tomar nota del desafío que sigue creciendo en plena capital del estado, su reducto histórico que ha dado señales inquietantes de cambio de afectos electorales.

El diputado Mario Rivero Leal sabe que el que no se mueve no sale en la foto, y por ello bañó a la capital del estado con una publicidad que ha encontrado terreno fértil en el debilitamiento del PRI y en el creciente desprestigio de la alcaldesa Cora Amalia Castilla.

El PRI sólo cuenta con dos cartas fuertes que pelean la candidatura que antes era la antesala de la presidencia municipal. Sin embargo, tanto Pedro Flota Alcocer (Secretario General del PRI) como Andrés Ruiz Morcillo (titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado) tienen por la naturaleza de sus encomiendas formales muchas limitantes para lanzarse de lleno a la batalla que inició desde hace varios meses.

Si se quiere, hasta antes del proceso federal de 2000 la mayor parte de los habitantes del sur de Quintana Roo era fiel al PRI, o bien alimentaba el ejército del abstencionismo. Pero esa tendencia ha sido modificada en forma gradual e irreversible, a tal grado que la coalición PAN-Convergencia le arrebató al PRI tres de los cinco distritos de Othón P. Blanco.

La carga impositiva y los excesos de la plantilla municipal, combinada con un extremo nivel de ineptitud, han dado aliento a manifestaciones abiertas de rechazo e irritación contra el Ayuntamiento en general y en particular contra la alcaldesa que se ha rodeado de asesores inexpertos que han provocado su naufragio político.

Lo más interesante del caso es que Mario Rivero ha quedado solo en esta batalla contra el PRI, ya que PRD y Convergencia reposan en el fondo del mar, huérfanos de liderazgo y sobre todo de candidatos potenciales a esa posición que ha sido patrimonio del PRI.

En el proceso de 2002, la oposición fue alentada por la gestión catastrófica de Moisés Pacheco Briceño, quien ocupó el lugar de Eduardo Ovando Martínez.

La exitosa candidatura de priista Eduardo Espinosa Abuxapqui resistió los embates de Guílberth Canto Massa y de Luis Gamero Barranco, candidatos de Convergencia y de Acción Nacional.

En esa contienda el candidato perredista Rafael Esquivel Lemus fue abandonado a su suerte, ya que la prioridad para la cúpula perredista era la zona norte, concretamente el municipio de Benito Juárez.

Desinflado Convergencia como partido y desmantelado el PRD, el PAN tiene la alcaldía capitalina al alcance de la mano, ya que Mario Rivero Leal sigue en campaña, ganando terreno a pasos agigantados.

Tampoco hay que perder de vista un detalle: Mario Rivero pasó a la historia como uno de los tres opositores que le arrebataron por primera vez un distrito al PRI, en el proceso de 2005.

El panista ya demostró que el PRI no es invencible en Othón P. Blanco, sobre todo si tiene en su equipo de campaña a Cora Amalia Castilla Madrid.



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