El balance del Congreso
A partir de 2005, por primera vez en la historia de Quintana Roo la tradicional mayoría priísta del Congreso local fue convertida en una bancada del montón, mientras una oposición con intereses diversos dio los pasos de rigor para tomar el control de un poder legislativo que arrastraba un desprestigio de décadas.
Y es que la única función del Congreso consistía en aprobar todas las iniciativas turnadas por el Ejecutivo, intentando adivinar los pensamientos del gobernante en turno para anticiparse a sus deseos.
Ante un escenario de abejas legislativas africanizadas, el entonces gobernador Joaquín Hendricks Díaz decidió eludir la aduana del Congreso. Hizo bien, en apariencia.
En esos días marcados por la turbulencia, engendros políticos del corte de Salvador Ramos Bustamante, Carlos Canabal Ruiz y Juan Ignacio García Zalvidea movían a sus peones con la consigna de apoderarse del poder legislativo, intentando comprar impunidad.
No olvidemos que en esos días de incertidumbre el diputado panista Mario Rivero Leal recurrió al fraude para encumbrar al diputado perredista Marcos Basilio Vázquez como presidente de la primera mesa directiva de esta Legislatura.
Posteriormente la dirigencia nacional del PAN y el gobierno federal jalaron las orejas a sus diputados para obligarlos a abandonar el bloque integrado por una camarilla de presuntos opositores impulsados por el resentimiento y la ambición, adictos en su mayor parte al canabalismo y al chachismo.
En esos días PAN y PRI caminaban de la mano en la capital de país, con el firme objetivo de derrumbar a Andrés Manuel López Obrador.
A escasos días de que el gobernador Félix González Canto rinda su segundo informe en la sede del poder legislativo, el balance para este poder es positivo en lo general, aunque algunas bancadas no han estado a la altura de las exigencias.
Tal es el caso de las bancadas del PRI, PAN y PRD, cuyos diputados no han estado a la altura de las exigencias.
Efraín Villanueva, coordinador de la pusilánime y desorientada bancada del PRI, ha enfrentado un escenario que no tenía contemplado, ya que los tricolores solo funcionaban apoyados en su mayoría numérica.
Y si a esto le sumamos el desempeño de diputados que descuidan su distrito y se concentran en tareas gremiales, como es el caso del cañero Manuel Delfín Gil, la situación del ex partidazo no podía ser peor.
En el caso de la bancada del PAN, la mayor parte de sus diputados está concentrada en tareas extra legislativas. Tal es el caso de Mario Rivero Leal, quien anda explotando el tema de la creación del noveno municipio en Bacalar, consciente de que está dando atole con el dedo a los habitantes del quinto distrito, ya que esa zona no cumple con las condiciones para asumir esa categoría.
Y del PRD, sólo queda decir que ese partido carece de diputados, ya que la mayor parte de ellos se disfrazaron de perredistas, siguiendo los pasos de su líder moral, Juan Ignacio García Zalvidea.
En cambio, la bancada de Convergencia ha superado la prueba del ejercicio legislativo en lo general, incorporando a dos diputados que encabezaban las bancadas del Verde Ecologista y del Partido del Trabajo: Julio Rodríguez Herrera y Flor de María Palomeque Barrios.
Manuel Valencia Cardín, ex líder estatal de Convergencia, de entrada pasó a la historia al asumir la Presidencia de la Gran Comisión del Congreso, tarea que ha desempeñado con despliegue de orientación política y sentido práctico.
El diputado del partido naranja ha ganado la partida impulsando propuestas que han sido respaldadas decididamente por los quintanarroenses. En esta categoría destacan la propuesta para construir una clínica de especialidades en el sur de Quintana Roo y la iniciativa para crear la Secretaría Estatal de Cultura, sepultando de paso al agónico Instituto Quintanarroense de la Cultura (IQC).
Pero sobre todo con este liderazgo incluyente el poder legislativo ha recuperado dignidad, convirtiéndose en un poder efectivo que no necesita de gritos y sombrerazos para imponerse, ya que la fortaleza de las propuestas y las acciones legislativas es más contundente.







