El fusil de un pirata
Si no creemos en las asombrosas coincidencias, el diputado panista Juan Carlos Pallares Bueno se fusiló un artículo publicado hace 11 años en el Diario de Yucatán para sustentar un punto de acuerdo muy aceptable, ya que propone el rescate de la escultura “cuna del mestizaje”, removida y abandonada a su suerte porque a la entrada de Chetumal se instaló un paso a desnivel.
Pero las buenas intenciones fueron manchadas por esa costumbre de ejecutar al enemigo, no sin antes proceder a vendarle los ojos concediéndole el último deseo, como acostumbraba mi general Francisco Villa.
El ex diputado federal propuso que la escultura, financiada por el Gobierno del Estado en el periodo de Mario Villanueva, fuera instalada en los jardines del Congreso del Estado. Iba bien hasta ahí.
Sin embargo, ya que no tenía la menor idea de quiénes habían sido Gonzalo Guerrero y Zazi-Ha, a este ilustre diputado se le ocurrió la idea de apoyarse en una obra ajena, sin colocar las comillas de rigor.
Escribió Pallares (eso al menos en apariencia):
“Nacido hispano y muerto maya, debido a un complejo proceso de aculturización, que incluso lo llevó a morir combatiendo contra sus antiguos compañeros conquistadores, a favor del pueblo que lo adoptó”.
En febrero de 1996 escribió Vivas Valdés:
“Nacido hispano y muerto maya, debido a un complejo proceso de aculturación, que incluso lo llevó a morir combatiendo contra sus antiguos compañeros conquistadores, a favor del pueblo que adoptó Gonzalo Guerrero es parte de una historia diferente e interesante”.
Escribió Pallares (bueno, es un decir):
“El aspirante a conquistador nació en Palos de Moguer, provincia de Huelva, España, probablemente en los primeros años de la última década del siglo XV, y debió llegar a América en alguna de las numerosas expediciones que a finales del siglo XV y principios del XVI, zarparon de la península Ibérica para el nuevo mundo”.
Escribió el articulista de la Biblia Peninsular:
“El aspirante a conquistador nació en Palos de Moguer, provincia de Huelva, España, probablemente en los primeros años de la última década del siglo XV, y debió llegar a América en alguna de las numerosas expediciones que a finales del siglo XV y principios del XVI, zarparon de la península Ibérica para el nuevo mundo”.
Habría escrito el panista:
“Cerca de Jamaica la embarcación fue azotada por una furiosa tormenta que provocó el naufragio de la nave. Trece de los ocupantes del barco fueron arrastrados por las corrientes hasta llegar al litoral oriental de la Península de Yucatán, aún desconocida, para los hispanos”.
Escribió el periodista:
“Cerca de Jamaica la embarcación fue azotada por una furiosa tormenta que provocó el naufragio de la nave. Trece de los ocupantes del barco fueron arrastrados por la corriente hasta llegar el litoral oriental en la Península de Yucatán, aún desconocida, para los hispanos”.
Los diputados panistas avalaron en forma unánime la despenalización de la difamación y la calumnia, pero hay delitos que atentan contra las buenas costumbres y que son provocados por la carencia de cultura y honestidad.
Apoderarse de una creación intelectual ajena es una práctica que deja al descubierto las miserias culturales de los guardianes de nuestras leyes que al menos en teoría representan a todo Quintana Roo.







