Guerra entre priístas
Los priistas que pretenden apoderarse de la posición que ocupa Cora Amalia Castilla Madrid están en plena precampaña en la que todo es válido para ellos, hasta el aprovechamiento de errores atribuibles al adversario que son expuestos ante la opinión pública en forma encarnizada.
En la capital del estado la batalla por la silla que dejará vacante la alcaldesa se concentra en Pedro Flota Alcocer (Secretario General del PRI) y Andrés Ruiz Morcillo (titular de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado), quien ha tenido una semana negra, a tal grado que siente que el pavimento se hunde a sus pies.
La ofensiva contra Andrés Ruiz Morcillo, provocada por el hundimiento de calles en un sector de la capital del estado (obra de la CAPA que no soportó la prueba de las fuertes lluvias), debe en todo caso ser impulsada por la oposición y no por un alto mando del Revolucionario Institucional que tiene fuerza propia para imponerse en un proceso interno de estas dimensiones.
En todo caso los intereses personales de un directivo priista no justifican una ofensiva que mancha al gobierno del estado, el mismo que estará a prueba en los comicios locales de febrero de 2008.
Los priistas deben respetar las reglas del juego regularmente limpio, ese que evita las rupturas que debilitaron al PAN en Yucatán hasta expulsarlo del poder.
No olvidemos que los priistas chetumaleños añoran sus tiempos de gloria en el poder que tuvieron a su disposición en tiempos del gobernador Mario Villanueva (93-99), pero poco a poco fueron debilitando sus posiciones hasta confrontarse en forma abierta en la administración de Joaquín Hendricks.
Las confrontaciones más evidentes se dieron entre Eduardo Espinosa Abuxapqui y Eduardo Ovando Martínez y entre Abuxpaqui y Cora Amalia Castilla Madrid, pero también ocurrieron otros encontronazos entre varios miembros de la clase política, como por ejemplo entre Javier Díaz Carvajal y Víctor Alcérreca Sánchez.
Bueno, en el período de Miguel Borge (87-93) sacó chispas la batalla entre los chetumaleños Mario Villanueva Madrid y Arturo Contreras Castillo, aspirantes a la gubernatura.
Finalmente Arturo Contreras fue enviado a presidio por ese hombre que desde fines de mayo de 2001 se consume en el penal de alta seguridad del Estado de México.
Los priistas chetumaleños han cometido un pecado capital: no han comprendido que en la política hay etapas en las que la batalla a campo abierto es obligada, con reglas pactadas por caballeros. Sin embargo, en momentos clave es obligado el reagrupamiento para enfrentar al enemigo que está en otras filas.
Subteniente en la mira
Manuel Valencia Cardín, presidente de la Gran Comisión del Congreso del estado, sostuvo que “al elevar a la comunidad de Subteniente López a la categoría política de alcaldía, esa comunidad fronteriza tendrá mayor autonomía de gestión y presupuestal, permitiendo que sean los propios habitantes quienes determinen, de manera colegiada, aquellas políticas públicas y de inversión que contribuyan al desarrollo de su comunidad”.
Al aclarar las razones que motivaron al grupo parlamentario de Convergencia a promover un punto de acuerdo para exhortar al Ayuntamiento de Othón P. Blanco a crear la alcaldía de Subteniente López, el diputado del partido naranja explicó que se trata de reconocer la importancia que ha ido tomando esa comunidad a lo largo de la historia, misma que puede convertir al poblado en un estratégico enclave político y geográfico de la frontera sur de México.
De hecho, Subteniente López tiene problemas cada vez más complejos que exigen un tratamiento más moderno y no la aplicación de remedios caseros recetados a control remoto desde la capital del estado.







