Capacidades y miserias
Nunca antes habían sido tan acentuadas las diferencias entre los legisladores federales de extracción priista y los que llevan la representación del PAN y del PRD, algo que ya había planteado a fines de 2006. Sin embargo, las diferencias cada vez son mayores, a tal grado que las comparaciones ya ofenden a estas alturas del partido.
Asombra este abismo en materia de capacidades y compromiso con Quintana Roo y el país, tomando en cuenta que hasta 2006 fuimos beneficiados por el activismo de dos quintanarroenses de distinto origen partidista: el senador Wadi Amar Shabshab (PAN) y el diputado priista Víctor Alcérreca Sánchez.
La tercia Tricolor en ambas Cámaras es representada por el ex gobernador Pedro Joaquín Coldwell y por los diputados federales Eduardo Espinosa Abuxapqui y Sara Latife Ruiz Chávez.
Pedro Joaquín ya había recorrido los dominios de la Cámara de Diputados, pero su experiencia fue fortalecida a su paso por las grandes ligas de la política, en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
Como un tiburón dormido, el ex gobernador supo despertar a tiempo para darse un festín con la candidatura al Senado de la República. Y pese al respaldo de su capital político, el ex comisionado para la pacificación de Chiapas hizo campaña a fondo, reverdeciendo laureles.
A su vez, Eduardo Espinosa Abuxapqui ha respondido en la sede del legislativo sin descuidar su territorio en Quintana Roo, convencido de la necesidad de fortalecer su imagen porque la gente pronto olvida.
Al ex alcalde capitalino se le ha complicado mucho la aduana del norte del estado, pero ha tomado en sus manos asuntos delicados cuyo manejo lo ha convertido en instancia confiable.
En el caso de Sara Latife Ruiz Chávez, discretamente se ha borrado de la escena local, aunque hizo acto de presencia como un torbellino.
Incluso, acarició la posibilidad de ser la número dos en la dirigencia nacional del PRI, pero Enrique Jackson Ramírez no pudo con Beatriz Paredes Rangel.
En el bloque opositor (por supuesto, juntos pero no revueltos) han sido expuestas las miserias de José Luis Máximo García Zalvidea (senador del PRD que fue impuesto por su hermano Juan Ignacio) y las diputadas panistas Yolanda Garmendia y Addy Joaquín Coldwell, esta última plurinominal.
En el caso de la hermana del ex gobernador no debe sorprendernos su falta de acción, tomando en cuenta los resultados que entregó como diputada federal (1997-2000) y Senadora (2000-2006), representando naturalmente al PRI.
Como se sabe, cuando no vio condiciones a modo para competir en búsqueda de la gubernatura aceptó ser candidata de la coalición PAN-Convergencia.
Y cuando abandonó la bancada Tricolor el PAN la asimiló porque se disciplinó al momento de aprobar la cuestionada Ley Televisa, a lo que no accedió el panista Wadi Amar.
Con el desempeño de Yolanda Garmendia y Addy Joaquín Coldwell el PAN ha tenido una de sus peores representaciones.
En el caso del PRD, la broma de la candidatura de Héctor Herrera Cholo tuvo su equivalente en Quintana Roo con la improvisación de José Luis Máximo García Zalvidea como Senador de la República.
El obsequio de esta Senaduría es una afrenta mayor si se recuerda que fue dejado en el camino Joaquín González Castro, quien no hizo un drama ante tal injusticia.
En fin, a nivel federal PAN y PRD han recibido un justo castigo: el anonimato, aunque en realidad Quintana Roo queda en ridículo.







