Mega escultura para 2008
Muy lejos del ambicioso proyecto original, la mega escultura al “mestizaje mexicano”, en cuestionado proceso de instalación en la bahía de Chetumal, ha sido la obra del nunca acabar y un permanente dolor de cabeza para el Comité Prodesarrollo Integral que encabeza Doris Minguer Alcocer, quien pese a todo asegura que el monumento quedará concluido en su primera etapa en agosto de 2008.
Para hacer esto posible, el gobierno del estado debe aportar otros 21 millones de pesos, necesarios para evitar que la obra quede inconclusa. Sin embargo, la obra sin valor adicional no tiene la menor utilidad, ya que carecerá de atractivos que inviten a visitarla. Todo quedará en simple contemplación, pues.
No olvidemos que en el proyecto inicial se había planteado la construcción de un museo, un acuario y un planetario, entre otros espacios interesantes. Incluso, en su momento se planteó la construcción de una discoteca en las alturas, aunque esto último quedó en simple intención, expuesta por alguna mente calenturienta.
Sucesora del comerciante Marciano Medina Martínez, la empresaria ha tenido que lidiar con una obra incómoda con la que ningún quintanarroense se siente identificado y que ha generado sin esfuerzo frecuentes manifestaciones de rechazo.
En el período de Joaquín Hendricks fueron inyectados inicialmente 60 millones como “capital semilla” para poner en marcha el proyecto arquitectónico y artístico que le daría a la capital del estado dimensiones de urbe del primer mundo.
Sin embargo, ya que los grandes empresarios y fundaciones no tomaron nota de la aportación del contribuyente de Quintana Roo, Hendricks tuvo que entregar otros 50 millones, insuficientes para concluir siquiera la primera etapa de la obra.
Actualmente Enrique Carvajal, alias Sebastián, aguarda la entrega de otros 21 millones de pesos para concluir una obra inútil, ya que quedarán pendientes las instalaciones que harían redituable la inversión colosal.
La Fundación Sebastián es en realidad una empresa altamente lucrativa de cuyas andanzas pueden dar testimonio algunos gobiernos estatales y municipales, entre ellos el de Nezahualcóyotl, donde el artista chihuahuense fue contratado para elaborar la obra monumental “Cabeza de Coyote”, cuyo nombre no hace alusión a una especie de autorretrato de Sebastián.
Construida en acero y ubicada en una glorieta, según el proyecto original, la obra tendría una altura de 39 metros y un costo de 4.5 millones de pesos. A la fecha no había sido concluida.
Según aquel Ayuntamiento que entregó oro a cambio de espejitos, la construcción de Cabeza de Coyote “se solventó económicamente con la venta de réplicas de la obra y la donación de diversos materiales por parte de diferentes sectores sociales”.
Y lo más interesante, según el comunicado del Ayuntamiento: “Esto, aunque benefició, impidió que la obra estuviera lista en un tiempo determinado”.
Este antecedente ayuda a conocer el estilo de Sebastián y aliados, quienes han hecho un negocio a la vista de todo mundo, instalando en el sur de Quintana Roo una obra despreciada por todo mundo y que comparte la impopularidad de la pasada administración.
Por lo pronto, Doris Minguer ha dado un plazo que no puede ser definitivo, conociendo los antecedentes de Sebastián.







