Patentes contra escuelas
El reparto discrecional de patentes para la venta de alcohol ha llegado a extremos preocupantes en Quintana Roo desde hace al menos 10 años, ya que genera atentados permanentes contra la sociedad, principalmente en regiones con economías endebles. No se trata de caer en los dominios del puritanismo, sino de exponer un fenómeno que ha alimentado en gran parte a nuestras exitosas secciones de nota roja con suicidios y agresiones entre familiares y compañeros de parranda, incluyendo los accidentes automovilísticos que han llenado de luto a muchas familias y otras variantes de la tragedia.
Quintana Roo llegó a un nivel en el que ya no se justifica bajo ninguna circunstancia el reparto de nuevas licencias para la venta de alcohol, ya que hay una saturación en este tipo de giros comerciales necesariamente exitosos.
Por supuesto, se imponen estudios socioeconómicos para la liberación de estos permisos, justificables en zonas turísticas o en colonias donde no hay saturación de este tipo de giros comerciales. La talentosa reportera Sandra Romero publicó el 22 de febrero pasado en el Novedades de Quintana Roo que “la Secretaría de Hacienda de la entidad ha otorgado seis mil 472 patentes para la venta de alcohol, es decir, una por cada 175 habitantes, mientras que solo mil 784 escuelas, un plantel educativo por cada 635”.
Según la información, destaca el municipio de Benito Juárez con dos mil 696, seguido por Solidaridad (mil 283), Othón P. Blanco (mil 180), Cozumel (567), Felipe Carrillo Puerto (344), Isla Mujeres (226), Lázaro Cárdenas (112) y José María Morelos (64).
Actualmente hay zonas críticas bien identificadas por las corporaciones de seguridad pública y por la Procuraduría de Justicia del Estado, aunque institucionalmente se evita el análisis del origen del problema.
Por ejemplo, las mil 180 patentes con que cuenta Othón P. Blanco son un foco rojo en colonias populares y en la ribera del río Hondo, donde los ilícitos con arma blanca están a la orden del día.
Incluso, el bulevard de la capital del estado ha sido saturado por este tipo de establecimientos, aunque los policías preventivos ponen el grito en el cielo cuando sorprenden a algún grupo de jóvenes consumiendo algunas cervezas en esta zona de Chetumal.
Un líder en posesión de patentes es el empresario Mario Rendón Monforte (concesionario de la Distribuidora Cuauhtémoc Moctezuma), quien figura en la lista de benefactores de la Fundación Zazil-Be, impulsada por María Rubio de Hendricks para combatir la dependencia de las drogas.
Sin embargo, la concentración de patentes en pocas manos ha sido un problema que no ha sido atendido, pese a sus efectos nocivos en todos los niveles.
La venta de patentes (licencias en lo sucesivo) genera un ingreso para el gobierno del estado, además de permitirle a un gobernante recompensar a su gente, sobre todo en la recta final de su mandato. Sin embargo, los problemas sociales se han intensificado por la saturación de ese tipo de negocios ubicados a cada paso, en cada esquina.
Se trata de no cerrar los ojos ante la realidad, evitando la doble moral cuando se aborda este tipo de fenómenos que debilitan a una sociedad, generando jugosos beneficios a algunos burócratas y empresarios.







