Todos podemos ser Mario
Cruzado el PRI de brazos, se fortalece la posibilidad de que el ex gobernador Mario Villanueva sea extraditado a los Estados Unidos, una vez que la “justicia” mexicana no pudo acreditar la participación del ingeniero chetumaleño en delitos de nivel federal, entre ellos el tráfico de drogas en gran escala.
Sin embargo, en caso de que proceda la extradición del ex mandatario, se instalan en el horizonte inquietantes nubarrones para la clase política, ya que el envío a Estados Unidos puede ser un recurso que puede ser utilizado por cualquier persona en posición de poder.
Esto es lo que debe tomar en cuenta nuestra clase política, ya que ese veneno pudo ser aplicado en su momento a Jorge Salomón Azar García, Manuel Bartlett Díaz, Jorge Carrillo Olea (ex gobernadores de Campeche, Puebla y Morelos), Liébano Sáenz (ex secretario particular de Zedillo) e incluso a Emilio Gamboa Patrón, coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, quien fue señalado como narcotraficante a su paso por la titularidad de la SCT.
Nos debe preocupar el rumbo que ha dado el PAN a la maquinaria justiciera que heredó del PRI, ya que ha actualizado consignas de una moderna GESTAPO que opera en un gobierno demócrata que pretende obsequiar mexicanos como pan caliente al país vecino, sin haber sido capaz de acreditar responsabilidades en la comisión de delitos.
Si se aplica la pócima a Villanueva, habrá sido inaugurada una variante demoledora de la incineración de enemigos (no adversarios) políticos, ya que sepultado el derecho nuestra clase política a nivel federal estará en condiciones de destruir sistemáticamente a cualquiera, incluido el propio Felipe Calderón.
Y es que solo bastará el testimonio de testigos protegidos o la fama pública para que se accione la guillotina sobre este, aquel o aquellas. Aguas.
La posibilidad de que Mario Villanueva sea extraditado a Estados Unidos ha estado latente desde que ingresó al penal de alta seguridad del estado de México. De hecho, ante su inminente traslado al país del norte, miles de chetumaleños se manifestaron frente a Palacio de Gobierno cuando el inquilino mayor era Joaquín Hendricks.
El ex gobernador y su familia tendrán de nuevo que remar contra la corriente, combatiendo a una maquinaria policial intimidante que ha estado instalada en la PGR al menos desde los tiempos del ex presidente Zedillo, tomando el caso Villanueva como una cuestión personal, obsesiva.
Por ello no sorprende que el ex fiscal anti drogas Mariano Herrán Salvatti haya sacado la cabeza para lanzarse de nuevo a la yugular de la pieza que le encomendó Zedillo a fines de 1998.
Aguila aviadora en Convergencia
Disfrazado de delegado nacional de Convergencia, un tal Rubén Darío Rodríguez García arribó a Quintana Roo con la consigna de meter en cintura a quienes pretenden derribar a William Souza Calderón de una dirigencia de simple membrete a estas alturas del partido.
Y llegó con la espada desenvainada, dándole un espaldarazo a Souza.
Pero este convergente de marras fue desenmascarado por el ex líder del partido naranja, Manuel Valencia Cardín, quien demostró que el presunto delegado es aviador en el gobierno del estado, al amparo de Gabriel Mendicuti Loría, titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra).
Según el diputado Manuel Valencia, este delegado “carece de autoridad moral, ya que “cobra desde el inicio de la actual administración un jugoso sueldo cercano a los sesenta mil pesos mensuales más prestaciones adicionales, esto como asesor de Gabriel Mendicuti”, aunque en los hechos es un simple aviador de esos que se cuelgan como sanguijuelas de los presupuestos.
Como van las cosas, el que será expulsado de la nómina es el delegado que radica en la capital del país, recibiendo hasta hoy como obsequio un sueldo que es digno de mejor causa.







