El poder de las encuestas
Es un hecho que al menos en el caso del PRI las encuestas serán fundamentales para la selección de candidatos a presidencias municipales y diputaciones locales, ya que el partido que domina en Quintana Roo no quiere obsequiar nada a la oposición, por lo que ha descartado el recurso de los procesos internos que alimentaban al PRD, PAN y a Convergencia.
En el municipio de Othón P. Blanco, donde el PRI aplastaba a sus contrincantes con una mano en la cintura, la batalla será de pronóstico reservado en la mayor parte de los frentes, aunque el PRI parte como ligero favorito.
Sin embargo, el Tricolor deberá seleccionar candidatos sólidos para la alcaldía y para las cinco o tres diputaciones que conserve este municipio, ya que no puede darse el lujo de lanzar a candidatos lastre, como ocurrió en la pasada elección local con Cecilia Loría Marín, Moisés Pacheco Briceño y Arturo Fernández Martínez.
Pero a la cuestionada imagen de sus autoridades municipales, combinada con las acciones certeras de algunas figuras de oposición que han ganado terreno (los diputados Manuel Valencia Cardín y Mario Rivero Leal), se ha sumado otro factor inquietante para los fines de ese partido: el PRI todavía no cuenta con una figura que pueda garantizarle el triunfo, por lo que la moneda sigue en el aire.
Esto se debe en gran parte al hecho de que Andrés Ruiz Morcillo permanece al frente de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), una institución que puede complicarle la vida a cualquier aspirante porque es una camisa de fuerza.
No olvidemos que en esta ocasión el PRI no cuenta con el enorme poderío de Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien en 2002 enfrentó el desafío representado por el convergente Wílberth Canto Massa y por el panista Luis Gamero Barranco.
Y en cuanto a las diputaciones locales, con excepción del surgimiento de Luis García Silva, el PRI carece de figuras para dar la batalla en el sur.
Sin ataduras burocráticas y sin deformaciones de la vieja escuela política, Luis García Silva quedó libre para movilizarse respetando las restricciones de nuestra ley electoral, haciendo acto de presencia con un interesante aporte de originalidad y frescura.
Luis García maniobra con entusiasmo, disfrutando esta etapa en la que se promueve estrictamente como un chetumaleño, sin mezclar cuestiones de elecciones o de cita con las urnas. No hay que perderlo de vista.
Sin embargo, otros aspirantes se mueven al filo de la navaja, traspasando incluso los límites establecidos por la ley electoral. Y en cuanto a los partidos políticos, PRI y Acción Nacional parten como favoritos en el sur, seguidos muy de lejos por PRD y Convergencia.
Los perredistas son expertos consumados en el arte de la auto demolición, capaces de derrumbar la candidatura más exitosa. No olvidemos que ese partido ha sido remolcado por figuras adoptadas, entre ellas Gastón Alegre y Juan Ignacio García Zalvidea.
Y la situación de Convergencia es más complicada, ya que su dirigencia nacional complicó las cosas al máximo. Por ejemplo, al delegado que envió a meter orden le ha llovido metralla en serio, ya que es un simple aviador cobijado por Gabriel Mendicuti Loría, titular de Infraestructura y Transporte (Sintra).







