La enorme tarea de Luis García
De cara al proceso local de febrero próximo en Quintana Roo, planteado como un enorme desafío para el Revolucionario Institucional, el joven político y empresario Luis García Silva ha tomado las riendas del Instituto Político Empresarial del PRI, único partido que a la vista de todos se organiza para enfrentar la complicada contienda que se avecina.
Sin ocultar sus aspiraciones políticas, pero entusiasmado por el reto que desde hoy tiene en sus manos, Luis García encabezará tareas que involucran a un sector estratégico para cualquier partido, pero que no ha sido reconocido oficialmente como parte de un sector.
Y es que el empresario simplemente ha sido para muchos partidos un elemento imprescindible para financiar campañas, contribuyendo con su buena imagen al fortalecimiento del partido en cuestión, sea PRI, PAN, PRD o Convergencia.
Por lo regular un empresario apuesta a favor de los caballos que pueden obtener la victoria, de ahí que no sorprenda que un hombre o mujer de dinero financie las campañas de los candidatos punteros, a fin de no correr el menor riesgo.
Pero no olvidemos que el PRI es el único que cuenta con un Instituto que agrupa a empresarios que se identifican con la orientación política del partido que gobierna en Quintana Roo y que recuperó el poder en Yucatán, remando contra la corriente.
Se trata de un partido que ha sido confiable para muchos empresarios, quienes en algunos casos lo han apoyado en contiendas electorales para darle una lección al partido que más los unifica: Acción Nacional.
En las derrotas electorales del PAN en Nuevo León y Yucatán, cuando fue expulsado de la gubernatura, el sector empresarial tuvo un papel decisivo, no solo en tareas de financiamiento sino de activismo político, aunque a gran parte de ellos los gusta mantener ese perfil discreto, apartado de los reflectores.
Con Luis García se pretende accionar el engranaje oxidado de un Instituto Político Empresarial que ofrece un espacio a los integrantes del sector privado que se han identificado con el PRI en gran parte del estado, aunque a partir del triunfo de Vicente Fox en 2000 comenzaron a participar abiertamente en las filas del blanquiazul.
Luis García es un valioso exponente del sector empresarial del sur del estado. Se trata de un joven valor innovador que disfruta al máximo con las tareas políticas, por lo que podemos anticipar que entregará excelentes resultados a su partido.
En cambio, en el resto de los campamentos predomina el inmovilismo, como si los partidos de oposición solo tuvieran tres tareas fundamentales: aguardar la entrega del financiamiento público, garantizar una diputación plurinominal para sus dirigentes y confiar en la deserción de un priista resentido para habilitarlo de inmediato como candidato a lo que sea.
Los esfuerzos individuales salvan al PAN y a Convergencia, aunque sus respectivas dirigencias no ocultan su regocijo ante la posibilidad de que rueden las cabezas de dos de sus respectivos ex dirigentes: Patricia Sánchez Carrillo y Manuel Valencia Cardín.
En cuanto al PRD, cuando se tenía la impresión de que ese partido había tocado fondo, de golpe nos demuestra que estamos equivocados porque anuncian el descubrimiento de otro yacimiento petrolífero.







