Duro golpe en la selva
Todo el sector agropecuario del centro y sur de Quintana Roo fue golpeado brutalmente por el huracán Dean que acabó con un millón de hectáreas, creando las condiciones para que cientos de quintanarroenses abandonen sus comunidades con la intención de probar suerte en zonas turísticas o bien en Estados Unidos.
En concreto, el demoledor golpe al sector chiclero afectó a un ambicioso proyecto que ya estaba en marcha: una planta procesadora de goma natural, ubicada en la capital del estado, la cual estaba en fase de pruebas e iniciaría en noviembre próximo a toda su capacidad, procesando hasta 200 kilogramos diarios de chicle.
Malas noticias para un proyecto sólido que daría grandes satisfacciones al estado, particularmente a cientos de familias que dependen de la captación de este producto obtenido del árbol del chicozapote.
Manuel Aldrete Terrazas, director del Fideicomiso de Chicle en el Estado, advirtió que la captación de goma natural con fines de exportación, de la que dependen más de dos mil familias en Quintana Roo, se desplomará drásticamente por la afectación causada por el huracán Dean en la selva, creando las condiciones para que cientos de chicleros emigren hacia los polos turísticos del norte del Estado o hacia Estados Unidos, en calidad de “mojados”.
Dijo que ha participado en los recorridos por la zona afectada por Dean en los municipios de Othón P. Blanco, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, lo que le ha permitido confirmar que el huracán barrió con el 70 por ciento de la extensión forestal.
Calculó que de las 100 toneladas captadas anualmente podrían obtener solo 30 toneladas en 2008, desplome que provocará “un impacto socioeconómico enorme en más de 30 comunidades del estado”.
“En zonas chicleras como la del ejido de Noh Bec (en el sur de Quintana Roo) el escenario es bastante terrible, ya que el árbol del chicozapote es el de mayor densidad en la selva, con 25 ejemplares por hectárea”.
Aldrete Terrazas añadió que algunos chicleros con sus propios recursos están despejando la selva, ya que hay muchas toneladas de material combustible que pueden generar incendios forestales en temporada de sequía. Estimó que los daños al sector chiclero ascienden a los 300 millones de pesos, ya que en 70 años habrá una recuperación total de la extensión forestal, en caso de que no haya otra afectación similar.
“Sin duda habrá expulsión de mano de obra hacia las zonas turísticas del estado, como Cancún y Playa del Carmen, incluyendo a Estados Unidos”.
Entre buitres y almas caritativas
Esta es la temporada ideal para que dos tipos de personas aparezcan en escena, apoyando incondicionalmente a los damnificados. Ambos son identificables a kilómetros de distancia.
En el primer grupo, efectúan su labor huyendo de los reflectores, ya que son impulsados por su espíritu solidario. Ellos están habituados a tender la mano al prójimo y hacen suyas sus penalidades.
En el segundo grupo se ubican sujetos como Víctor Viveros Salazar, dirigente del PRI en Benito Juárez, quien todo lo mide en función de costo-beneficio electoral. Afortunadamente muchos no se tragan estos cuentos ubicados en la categoría del chantaje moral.
La solidaridad no debe ser un asunto de simple oportunismo que brota cuando conviene, pero debemos comprender que estos son tiempos de campaña, y en ellos todo vale.







