La chiquillada en el proceso
Los partidos de la chiquillada, entre ellos en primer término el Verde Ecologista, han dejado de ser fundamentales en Quintana Roo para hacer la diferencia entre un triunfo y una derrota, ya que en los hechos sin simples membretes que no tienen el menor impacto en materia electoral, dejando en cambio un sabor amargo en los priistas locales.
Aunque la alianza con el Verde Ecologista fue definida a nivel federal, desde entonces esa alianza ha sido preservada en contiendas locales, aportando beneficios exclusivamente a la chiquillada, ya que son negociadas posiciones que por sus propios medios no estarían en condiciones de obtener.
El mal sabor le quedó al PRI en Quintana Roo en la elección federal de 2006, cuando el Verde se apoderó de la segunda Senaduría, siendo beneficiada Ludivina Menchaca Castellanos, ex titular de la Comisión para la Juventud y el Deporte.
En la contienda local de 2005 el partido del tucán había obtenido posiciones envidiables que en justicia no le correspondían. Sin embargo, el PRI ha tenido que tolerar esa carga que ya resulta insoportable para algunos priistas, entre ellos el líder del Frente Juvenil Revolucionario, José Luis Toledo Medina, quien denunció que los verdes pedían la luna y las estrellas por ir en coalición con ellos.
Y deslizó que en esas condiciones era preferible una alianza con Convergencia, partido que está a unos pasos de formar parte de la chiquillada, jugando en la misma cancha que el PT.
El PRI es un partido que aporta más del 95 por ciento de los votos en una contienda, pero ha sido obligado a ceder posiciones para ir en coalición. Y hasta el momento el Verde Ecologista ha sido su aliado permanente, aunque en los hechos es un lastre que no tiene la mínima influencia en Quintana Roo.
No olvidemos que el Verde fue aliado del PAN en la elección federal de 2000, apoyando la exitosa candidatura de Vicente Fox Quesada.
Pero el PT ha jugado el mismo papel, yendo en alianza con el PRD a partir de la elección federal de 2000, cuando acompañó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en su tercera y definitiva caída.
En la elección de 2006 acompañaría de nuevo al PRD, acompañando a Convergencia en la aventura de Andrés Manuel López Obrador.
A nivel local el PRD iría en coalición con el PT, regalando una diputación plurinominal a su comisionado estatal Hernán Villatoro Barrios, quien fue reemplazado por Flor de María Palomeque Barrios. Todo había quedado en familia.
En la contienda que se avecina el Verde Ecologista pedirá de nuevo las perlas de la virgen, pero en el PRI hay mayor resistencia a una alianza que no les aporta nada bueno y les resta posiciones.
Y aunque se trata de condiciones diferentes, no olvidemos que el PRI fue solo en la elección local de 2002, en la que con el apoyo de la Fuerza Mexiquense se apoderó de los 15 distritos, aunque el Verde Ecologista se apoderó del municipio de Benito Juárez.
Mención aparte merece el caso de Convergencia, un partido vigoroso que poco a poco se ha ido desinflando, gracias a los buenos oficios de su presidente estatal William Souza Calderón.
Convergencia está tan devaluado que difícilmente podría obtener resultados mediocres en la contienda de febrero próximo. De hecho, corre el riesgo de quedar en ubicado en el sótano. Sin embargo, el partido naranja ahora es pretendido por algunos priistas, quienes pretenden aprovechar el nada despreciable potencial que conserva ese partido en el sur del estado, pese a su infame conducción.







