PRD, de nuevo en desventaja
Hecho trizas, convertido en piltrafa política y sin el menor indicio de organización o trabajo de campo, el PRD será el único partido grande que participe en la próxima contienda electoral en condiciones desventajosas en el municipio de Othón P. Blanco.
Como se sabe, en algunos círculos se da por hecho que el candidato del PRI a la presidencia municipal capitalina será el ingeniero Andrés Ruiz Morcillo, quien en cuestión de días abandonará la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) para moverse con mayor libertad en el escenario pre electoral.
Ruiz Morcillo ha hecho lo suyo, fortaleciendo sus posibilidades sin descuidar su encomienda institucional. Y ha entregado muy buenas cuentas a la sociedad.
En tales condiciones Morcillo enfrentará al diputado panista Mario Rivero Leal, quien se ha movido hábilmente en las aguas de una campaña disfrazada, destinada a eludir el marcaje de una ley electoral que es en los hechos un tigre de papel.
Sin contrincantes en su partido, Mario Rivero está concentrado en la inminente batalla del tres de febrero.
Tanto Ruiz Morcillo como Rivero Leal están más que listos, calentado motores para lanzarse con todo; no ignoran que participarán en una contienda muy competida en la que el menor error o exceso de confianza puede abrir las puertas a la derrota.
Como se sabe, inexorablemente se ha ido debilitando la hegemonía política del PRI en el sur de Quintana Roo, a partir del proceso federal de 2000.
En gran parte el PRI ha sido afectado por el exceso de confianza, el mismo que ha hecho posible la postulación de candidatos impopulares que hicieron posible el triunfo de la coalición PAN-Convergencia en tres de los cinco distritos de Othón P. Blanco.
Apenas en el proceso de 2002 el PAN se lanzó a fondo, postulando a Luis Gamero Barranco como su candidato a la silla municipal. Al final el blanquiazul ocuparía la segunda posición, superado por el priista Eduardo Espinoza Abuxapqui.
En cambio, abandonado por su dirigencia estatal, el candidato perredista Rafael Esquivel Lemus ocupó la cuarta posición, superado por Gílberth Canto Masa, candidato de Convergencia, partido que por cierto ha ido de más a menos.
En la contienda de 2005 el PRD cosechó otra derrota estrepitosa, postulando a un tal Protonotario que no fue beneficiado por el efecto Chacho Zalvidea, ya que era un perfecto desconocido en estos dominios.
Ahora la historia se repite en el PRD, ya que carece de figuras propias que puedan dar la batalla. Incluso, se ha especulado con la posibilidad de postular a Deysi Baeza Rodríguez, titular de la CAPA en la gestión de Mario Villanueva que pasó una temporada en un reclusorio del Distrito Federal, acusada de nexos con el narcotráfico.
Si se excluye la postulación de Deysi Baeza, el PRD no tiene más cartas a la vista y enfrenta la posibilidad de ser enviado de nuevo al sótano, en un municipio que fue la cuna de ese partido en Quintana Roo, en 1989.
Y en caso de que se forme de nuevo la coalición PRD-Convergencia- PT, las tres políticas no serían capaces de evitar la debacle, ya que a la hora definitiva los membretes deben ir acompañados por candidatos fuertes.
En estas condiciones la batalla será entre priistas y panistas, a menos que las aguas vuelvan a su cauce en Convergencia.







