Consejeros en la mira del Congreso
La presión social y política se ha intensificado en contra de los consejeros que tienen sus horas contadas. No, no me refiero a los que encabeza Luis Carlos Ugalde en el Instituto Federal Electoral (IFE), sino a otros que han sido consumidos por sus propios errores, muchos de ellos infantiles.
Estos errores de los consejeros del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública de Quintana Roo (Itaipqroo), acentuados por una deficiente política en materia de comunicación social, han crecido porque algunos consejeros son los eternos ausentes, ya que han sido coleccionistas de viajes a otras entidades, altamente prescindibles para la buena marcha del Instituto.
Tal vez porque sienten que tienen sus horas contadas han dado prioridad a su ley fuga, refugiándose recientemente en el norte del país mientras una nueva bomba impactaba en el Itaipqroo con la fuerza de un huracán, debido al polémico “bono de contingencia” que fue en realidad el anticipo de su pago cuatrimestral, de todos modos altamente cuestionable.
Los consejeros del Itaipqroo se han convertido en la oveja negra de la administración pública estatal, cuando debieran estar obligados a predicar con el ejemplo en materia de rectitud en el ejercicio del presupuesto.
Sin embargo, ellos se han complicado la existencia con sus lances desafortunados, devaluando de paso a una institución cuya carta de presentación es precisamente una autoridad moral que desde hace mucho tiempo es la gran ausente en el Itaipqroo.
Manuel Valencia Cardín, Presidente de la Gran Comisión del Congreso, advirtió que ese poder revisa a fondo un expediente de anomalías en las que han incurrido dos consejeros, entre ellos su titular Carlos Bazán Castro, quienes serían “removidos del cargo porque convirtieron a la institución en un botín”.
El diputado de Convergencia dijo que analizan las acciones legales que serán emprendidas contra los consejeros, acciones que van desde la remoción en el cargo hasta el fincamiento de responsabilidades, que incluyan el resarcimiento de aquellas cantidades que indebidamente se han adjudicado.
“Los consejeros Carlos Bazán Castro y Verónica Ramírez Sandoval deben renunciar a su cargo si tienen algo de pudor, pues han convertido al Instituto de la Transparencia en su patrimonio, en su propio botín, dañando una institución de esencia democrática que es fundamental para la sociedad, por lo que el cese de ambos consejeros se debe dar de manera inmediata”.
Según Valencia, entre las irregularidades en las que han incurrido los dos consejeros destacan los frecuentes viajes a Cancún con cargo al presupuesto del Itaipqroo, realizados obviamente por Carlos Bazán.
“El colmo es que hace unos días cobró viáticos para viajar a Cancún para inaugurar una estética unisex”.
Lo más interesante del caso es que Manuel Valencia no titubeó cuando tuvo que señalar las anomalías de las que ha sido copartícipe Verónica Ramírez Sandoval, quien precisamente llegó al Itaipqroo impulsada por la bancada del partido naranja.
En cambio, destacó la labor desempeñada por el consejero Enrique Mora Castillo, quien se ha mantenido al margen de este festín de la corrupción e ineptitud.
Se trata de excesos que deben ser evitados en cualquier institución, pero sobre todo en un Instituto de Transparencia que debe ser ejemplo a seguir.







