Dos profesores saltarían al ruedo
Obligado a rascarse con sus uñas en la cercana elección local, el Partido Nueva Alianza (Panal) tiene todo el potencial para saltar a escena como una fuerza política que debe ser tomada en serio, sobre todo si se toma en consideración el desplome de Convergencia y la falta de figuras sólidas, capaces de remolcar a los partidos grandes: PRI, PAN y PRD.
El Panal podría contar con dos figuras sureñas que podrían alterar el escenario político: Carlos Gutiérrez García y Florentino Balam Xiú, quienes fueron diputados de extracción priísta de 1999 a 2005.
Identificados con la profesora Elba Esther Gordillo, ambos profesores analizan seriamente la posibilidad de ir en busca de la presidencia municipal y de la diputación local, colocándose de entrada en una categoría que debe ser contemplada con respeto.
Integrante del sub grupo de los “malqueridos” que formaron parte de la bancada del PRI en la anterior Legislatura, Carlos Gutiérrez García tuvo un destacado desempeño como titular de la Comisión de Justicia que con elementos de sobra demolió a Juan Ignacio García Zalvidea, dejándolo inhabilitado burocráticamente, aunque capacitado para dirigir a eso que llaman PRD.
En los comicios federales de 2006 el profesor Gutiérrez García fue un valioso candidato a la senaduría; el 6 por ciento de los sufragios que obtuvo no es una cuestión menor, sino un indicador del potencial político de un hombre que obligado a la definición prefirió abandonar una discreta posición burocrática en el área de la educación.
En cuanto a Florentino Balam Xiú, el profesor tuvo un destacado desempeño como diputado local de 1999 a 2002, en el primer tramo del gobierno de Joaquín Hendricks.
Líder magisterial, al igual que Carlos Gutiérrez, Florentino Balam fue el segundo de a bordo en la fórmula que tomó al PRI local por asalto, cuando Joaquín Hendricks no quería saber nada de su partido.
Balam ha conservado su fuerza política en el sur de Quintana Roo y ahora analiza seriamente la posibilidad de ser parte vital del engranaje del nuevo partido que puede aprovechar la extinción de Convergencia y la nula fuerza del resto de la chiquillada que solo sirve de membrete para construir alianzas de papel no menos redituables para su causa.
Si el Panal participa en serio en la próxima elección, estaría en condiciones de aprovechar en el sur la debilidad de un perredismo de caricatura que lanzaría a la diputada Inés López Chan como candidata a la silla municipal.
No hay que perder de vista a los líderes magisteriales que forman parte de un proyecto y que conocen a fondo las reglas del juego.
Convergencia, un partido que no es ni la sombra de lo que fue en los comicios locales de 2002, fue forjado por hombres y mujeres que tomaron en serio su papel, a grado tal que fueron aceptados por una sociedad tradicionalmente apática.
En 2002 la postulación de Gílberth Canto Masa fue uno de sus mayores aciertos, aunque el PRI también acertó con la candidatura de Eduardo Espinosa Abuxapqui.
Sin embargo, paulatinamente el partido naranja se fue desgastando, dejado en manos de un elemento que se ha encargado de dinamitarlo con gran entusiasmo: William Souza Calderón.
El espacio que dejó de ocupar Convergencia (águila que cae) puede ser recuperado por el Panal; al menos es una posibilidad que debe ser tomada en cuenta, aunque los caballos apenas ocupan sus lugares para participar en la carrera electoral.







