Preocupante falta de cuadros
En el proceso electoral que ha invadido a Quintana Roo desde hace un año, aunque nos digan que formalmente iniciará el 1 de octubre próximo, las figuras surgidas por generación espontánea son muy apetecibles para la mayor parte de los partidos políticos que desde hace buen tiempo dejaron de generar cuadros propios, llevando en el pecado la penitencia.
Apenas en el proceso electoral de febrero de 2005, cuando estuvo en juego la gubernatura, las dos coaliciones que fueron derrotadas por el PRI echaron mano de Juan Ignacio García Zalvidea y de Addy Joaquín Coldwell, candidatos externos que terminaron refugiándose en las filas del PRD y del PAN.
Tampoco olvidemos que Gustavo Ortega Joaquín, invitado por Manuel Valencia Cardín y Jorge Polanco Zapata, abandonó la nave tricolor para ir a la conquista de la alcaldía de Cozumel, impulsado por la coalición PAN-Convergencia que ahora nos dicen que es imposible.
Actualmente Gustavo Ortega es la figura local más reconocida por el Presidente Felipe Calderón, hablando exclusivamente en términos de militancia panista.
Antes, en la elección de 2003, el partido Convergencia presentó las candidaturas de la ex alcaldesa cancunense Magali Achach Solis y del ex gobernador Jesús Martínez Ross, quienes finalmente retornaron a las filas del PRI.
En esta elección se mantiene esa tendencia, ya que los partidos no mueven un dedo para promover la capacitación de cuadros propios, lo que explica el interés de algunos partidos que han girado en la órbita de Greg Sánchez Martínez, un elemento interesante que tiene el potencial para remolcar a cualquier partido, incluidos los de la chiquillada.
El éxito de Greg Sánchez debe ser analizado junto con el fracaso de algunos partidos que han dependido de figuras ajenas para dar la batalla, como ha sido el caso de Convergencia, un partido que estuvo llamado para las grandes empresas y que terminó siendo el más pequeño de la chiquillada, gracias a los manos oficios de su dirigente William Souza Calderón.
En esta elección muchos partidos echarán mano de candidatos adoptados, capaces en muchos casos de financiar sus campañas aunque no tengan la menor relación partidista con la fuerza que los postula.
El Ieqroo, con las manos atadas
Frente al inicio formal del proceso electoral, cuando algunos aspirantes llevan mucho camino recorrido en diversos puntos del estado, el desempeño del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) genera muchas dudas por las limitantes legales que le impiden actuar con toda la energía que sea posible.
Algunos actos descarados de propaganda anticipada, aunque están a la vista de todo mundo, no pueden ser examinados porque ningún partido político se decide a tirar la primera piedra. Como se sabe, los partidos políticos son los únicos autorizados para presentar una queja, por lo que cualquier reclamo ciudadano es inútil.
A nivel de capacidad, el IEQROO en lo general ha superado pruebas de fuego que le dan de nuevo el visto bueno de la sociedad para que pueda organizar la próxima contienda.
Sin embargo, las limitantes legales impiden un arbitraje fortalecido, lo que a fin de cuentas beneficia a los partidos políticos.







