Dos malas noticias para la oposición
Si se toman como punto de partida los procesos electorales a partir de 1999, nunca antes la falta de estrategia se había manifestado como ahora en las filas de los partidos opositores al PRI que han recibido dos golpes consecutivos: en el PRI no habrá deserciones y en Quintana Roo se cerró el paso a esa distritación soñada principalmente por el PRD.
El proceso de selección de candidatos del PRI, conocido como convención de delegados, evitará que se repita el fenómeno Cozumel que alimentó en 2005 la candidatura del ex priísta Gustavo Ortega Joaquín, quien fue recibido con honores por los convergentes Jorge Polanco Zapata y Manuel Valencia Cardín tan pronto concluyó la contienda interna de la que había emergido como triunfador Javier Cetina González.
Sin el recurso de la asimilación de priístas la oposición se siente como barco a la deriva, ya que tendrá que echar mano de su limitado inventario de opciones políticas para dar la batalla en municipios donde el PRI parte como favorito, entre ellos Othón P.Blanco, Solidaridad y José María Morelos.
Y si el proceso de elección interna ha sido un acierto para los priístas, no menos favorable para su causa ha sido la preservación del mapa distrital que ha estado vigente desde 1996, cuando el PRI cedió el primer distrito a la oposición.
Mientras los priístas pueden ocupar tales posiciones sin dificultad, en las filas del PRD y del PAN el panorama es muy diferente, ya que habían apostado a favor del nuevo escenario distrital que colocaba casi el 50 por ciento de las posiciones en el municipio de Benito Juárez.
Estas malas noticias para la oposición (sobre todo para PRD y Convergencia) son consecuencia de la falta de trabajo de esas y otras fuerzas políticas que tendrán que remar contra corriente, primero para conseguir candidatos que puedan dar la batalla en serio.
Una institución lanzada por la borda
Los excesos con el presupuesto y una deficiente política de comunicación social, combinada con la carencia de proyecto, provocaron el naufragio de un Instituto de la Transparencia y Acceso a la Información (Itaipqroo) que estaba obligado a convencer con acciones firmes, ya que su inserción en el organigrama estatal había sido muy cuestionada.
Su titular, Carlos Bazán Castro, creyó que el simple respaldo de la Consejera Susana Verónica Ramírez Sandoval era más que suficiente para mantenerse a flote, soslayando la creciente presión política que soportaba un Instituto que justificó su vigencia en una conquista concedida al gobierno del presidente Vicente Fox.
Sin lugar a dudas el Itaipqroo ha sido el Instituto más desprestigiado a nivel nacional, aunque el Consejero Enrique Mora Castillo ha hecho hasta lo imposible por marcar su distancia, tarea que no ha sido del todo exitosa a nivel popular porque el desprestigio abarca a toda la institución.
Inés y la sombra de Hugo
Con la mira colocada en la candidatura perredista a la alcaldía capitalina, la diputada Inés López Chan ha iniciado una travesía sumamente complicada, ya que no es una figura confiable para muchos perredistas y otros chetumaleños, ya que es asesorada de principio a fin por Hugo González Reyes, quien se especializó en la cacería de quintanarroenses que carecen de título profesional o que al menos no tienen su documentación en regla.
La diputada debe demostrar que puede salir a flote con recursos propios, pero esto es muy complicado a estas alturas, ya que su paso por el Congreso ha sido intrascendente y destaca la postura que asumió cuando la actual Legislatura daba sus primeros pasos, ya que puso su voto a disposición de otros postores y por ello dejó de ser una diputada confiable para la bancada del “sol azteca”, según testimonio de sus propios compañeros.
¿Otro predio para Cecilia?
Al principio predominó la incertidumbre en la comunidad universitaria, ya que circuló la versión de que Cecilia Loría Marín se había apoderado del predio que ocupa la Universidad de Quintana Roo (UQROO) en la capital del estado, lo que explicaba la evacuación del inmueble.
Pero se trató de algo no menos grave: el derrame de carburo de calcio que provocó la intoxicación de una química y una laboratorista que fueron atendidas en la clínica del IMSS.







