¿Otra isla para el PAN?
Alicia Ricalde Magaña renunció recientemente a una delegación federal que no puedo recordar en estos momentos, pero que se relaciona con el campo. Se trata de una posición burocrática no tan visible, donde aguardó con impaciencia en espera del tiempo de su candidatura.
La mujer que ocupó la diputación federal panista que abandonó Juan Ignacio García Zalvidea se perfila como una adversaria de cuidado que puede teñir de azul otra isla de Quintana Roo, aunque en este caso se trata de un producto 100 por ciento panista.
Afirmar que se perfila como la sucesora de la priista Manuela Godoy González es un exceso, pero nadie niega que Licha Ricalde tiene potencial de sobra para hacer frente a la candidata de Manuela Godoy o al diputado que representa a la isla.
La candidatura de Alicia Ricalde sería un acierto para la seriedad del proceso, ya que en contiendas locales y federales hemos presenciado un frenético cambio de camisetas efectuado mientras se lanzan a la basura ideologías, convicciones y principios partidistas.
Pocos políticos pueden presumir su fidelidad a un partido político, como es el caso de quien fue diputada local en la octava Legislatura (de 1996 a 1999), cuando el estado estaba en manos de Mario Villanueva.
Tal vez por ello la titular de la Comisión de Justicia tuvo que andarse con mucho cuidado cuando fue anfitriona del desaparecido Miguel de Jesús Peyreffite Cupido, a su paso por la Procuraduría de Justicia.
Independientemente de los aciertos o desaciertos de Manuela Godoy, Alicia Ricalde construirá su candidatura tomando la contienda en serio, y sin refugiarse en la casa de enfrente en caso de que sea derrotada en el proceso interno de su partido.
Definición vital para el proceso
De un momento a otro debe despejarse la incógnita relacionada con el tablero distrital que será utilizado en este proceso electoral, aunque en el Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO) se confía en la preservación del mapa que tomaron como base para la habilitación de los 15 Consejos Distritales.
Todo dependerá del sentido de una resolución definitiva del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en cuyo territorio están puestas las esperanzas de priistas, perredistas y consejeros electorales.
Esta definición es vital para la salud y buena marcha de un proceso que en los hechos está en su apogeo, con candidatos inminentes que han hechos sus alianzas, promoviendo su imagen en gran parte de los medios de comunicación, intentando disfrazar en algunos casos sus actos de campaña que realizan a cielo abierto.
Al menos en el papel, a PRI no se le debe indigestar de nuevo el municipio de Othón P. Blanco con sus cinco distritos, claro está, si se mantiene el mapa vigente a partir de 1996.
Varios priistas están apuntados, pero destacan Carlos Mario Villanueva Tenorio, Pedro Flota Alcocer, Luis García Silva, María Hadad Castillo y Héctor Peña Fuentes, ex dirigente estatal de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
Lo favorable para la causa del Tricolor es que al menos aquí a nivel de diputaciones el PAN no llega tan fuerte y será cuestión de determinar que tanto puede ayudar al resto de los candidatos la figura del diputado Mario Rivero Leal, quien desde hace un buen tiempo se apoderó de la candidatura a la silla municipal.
Sin embargo, la posible postulación de Angel Hernández Marín a una diputación local podría fortalecer las posibilidades del PAN en la capital del estado, aunque el financiamiento es vital para los buenos resultados.







