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Los tiempos de Abuxapqui

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Dejar en cuestión de semanas la Cámara de Diputados es una muy mala noticia para Eduardo Espinosa Abuxapqui, sobre todo si tomamos en cuenta que la tradición indica que todo político debe permanecer a bordo de una embarcación competitiva cuando inicie la temporada de pesca de altura.


En cuestión de semanas el ex alcalde capitalino que arrasó en los comicios de 2006 estaría sin esa cobertura legislativa que va más allá del fuero y de sueldos miserables, ya que con frecuencia un diputado tiene que empeñar hasta la cotorra para desplazarse y hacer algo de política.

Abuxapqui en poco tiempo quedará inmerso en un territorio de sombras, del que tendría que ser rescatado casi de inmediato para permanecer en la pelea, decidiendo tal vez participar en la liguilla de la política en Quintana Roo en el no tan lejano 2011, en caso de que sus recursos se lo permitan.

Hoy por hoy Abuxapqui es el político chetumaleño mejor posicionado, ya que imprimió su sello como alcalde capitalino interrumpiendo una lamentable racha de interinatos, cumpliendo su encomienda como diputado federal con resultados tangibles.

No tener encomienda burocrática o política es dar muchas ventajas en un medio que se inclina ante tales posiciones, restando importancia e incluso despreciando a aquellos que permanecen en la banca, en espera de que se abran las puertas.

En realidad la buena fama se la debe Abuxapqui a su paso por la presidencia municipal capitalina, ya que respondió al reto con sentido práctico, atendiendo un municipio tan complicado.

Difícilmente unos meses fuera de la jugada podrían ser letales para el político que se repuso a un doloroso revés como precandidato a la alcaldía capitalina a fines de 1998, cuando Eduardo Ovando Martínez le arrebató la candidatura en una cerrada contienda de esas que el PRI decidió conservar en el baúl de los recuerdos, como aquella letra del genial Francisco Gabilondo Soler, la de "toma el llavero abuelita".

Pues buen, Abuxapqui se levantó de la lona y en los comicios de 2002 fue candidato por la vía libre, imponiéndose con contundencia e inaugurando un trienio de resultados, cumpliendo de principio a fin y sin estar involucrado en escándalos.

Hasta antes de Abuxapqui, la presidencia municipal era una especie de estación en la que se aguarda con impaciencia el arribo del primer tren. Y a partir de Abuxapqui los alcaldes dejaron de marcharse en forma precipitada.

Abuxapqui es definido como un peso completo de la política que se conserva como el principal político chetumaleño, en una zona que tuvo políticos enormes que se fueron esfumando en la recta final del gobierno de Mario Villanueva.

El ex alcalde capitalino podría prescindir de una posición burocrática o política por algún tiempo, sin que sea afectado su nivel de aceptación popular. Sin embargo, en la batalla que se avecina todos los suspirantes deben permanecer a bordo de una embarcación competitiva.

Abuxapqui estará ahí, cuando se de la señal de partida y el pelotón inicie el recorrido tradicional. Por lo pronto, el diputado federal se mantiene como líder en el equipo chetumaleño de caminata, pero en cualquier momento podría ser rebasado por alguna competidora capitalina, algo que ha sido común en este tipo de competencias de largo aliento.

Jugando con fuego

La zona libre de Belice es el tendón de Aquiles de ese país centroamericano que limita con Quintana Roo, ya que su sector salud ha confirmado 15 casos de influenza humana, procedentes en su totalidad de este paraíso fiscal ubicado en el distrito de Corozal.

Los primeros casos se habrían confirmado en los casinos que funcionan en la zona libre, a unos pasos de la frontera, sin que en apariencia se hayan adoptado medidas emergentes para evitar que esa enfermedad ponga en jaque a un país que cuenta con recursos limitados, por lo que es altamente vulnerable.

Como era de esperarse, los dueños de los casinos mantendrán abiertos sus negocios contra viento y marea, exprimiendo los bolsillos de decenas de mexicanos que acuden en forma rutinaria, atrapados en ese mundo multicolor donde todo mundo se conoce.

Quienes han dispersado la influenza humana han procedido con enorme sentido de irresponsabilidad, ya que si bien esta enfermedad ya no asombra a nadie en nuestro país, no deja de ser una amenaza digna de respeto, sobre todo en países como Belice.

Los jugadores chetumaleños no deben ser una fuente de dispersión de una enfermedad que puede provocar muchas muertes en esa nación centroamericana, aunque esta advertencia sea etiquetada como alarmista.

Va por Raymundo Olvera

En estos momentos nuestro compañero comunicador Raymundo Olvera está pasando por una fase delicada en el Hospital General de la capital del estado, a donde fue trasladado porque la atención que recibía en el ISSSTE dejaba mucho que desear, como ya es costumbre en ese nosocomio.

Raymundo Olvera es un hombre que ha dejado y seguirá dejando huella en el Sistema Quintanarroense de Comunicación Social (SQCS), donde ha desplegado su experiencia para darnos digeridos temas relacionados con huracanes y con términos que no son de uso común pero que debemos dominar en esta zona caribeña.

Y hablando de la clínica del ISSSTE, es inadmisible que tiro por viaje se tengan reportes de una pésima atención que es una constante en todo el personal, desde secretarias hasta galenos y directivos.

Las deficiencias que exhibe la clínica del ISSSTE no son provocadas por la escasez de presupuesto o por la carencia de equipo, sino por hábitos repletos de irresponsabilidad e insensibilidad que debiera detectar y cortar de tajo la delegada Susana Ahedo Robles.

Y si doña Susana admite que no puede con el paquete, se le puede aplicar la frase de la autoría del empresario Alejandro Martí, aunque nuestros burócratas son expertos en eludir ese tipo de obuses.

Como se extraña a Diego Rojas Zapata en esa posición.

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