¿Quién manda ahí?
¿Quién manda ahí? ¿Quién debe mandar ahí? Me refiero al nuevo municipio de Tulum en donde aún no se asientan las revueltas aguas en las que nació sumergidas el noveno municipio.
En Tulum aún existe, en estos momentos, mucha confusión y contra todo lo que suponen los personeros del gobierno no es por divisionismo interno de los actores políticos tulumenses sino por las arbitrarias intervenciones de diferentes gobiernos, tanto municipales vecinos pero principalmente por autoridades estatales en plena violación al Artículo 115 constitucional en lo que respecta a la autonomía de un municipio.
Para acabar pronto y no darle muchas vueltas al asunto: el gobierno del estado de Quintana Roo debe sacar por completo las manos en lo que compete a la operación política del municipio de Tulum, vamos, el gobierno del Estado y los municipios circunvecinos deben dejar al nuevo Concejo de Tulum gobernar su propia tierra. El intervencionismo político foráneo, y el propio gobierno del estado son los culpables de tanto desmadre político y politiquero que no deja estabilizar al nuevo municipio.
El acomodo y recontraacomodo de funcionarios corruptos, quemados, y totalmente desahuciados (basura política) que ya dieron todo lo que bueno que suponemos pudieron dar en otros municipios y actualmente por compromisos político-partidistas están reacomodando en Tulum, son la verdadera manzana de la discordia.
¿Qué se puede decir de Tulum que no se ha dicho en esta columna? Hemos dicho de todo. Tulum nació peor que cuando nació Solidaridad. A pesar de tanto “apoyo gubernamental” y tanto modernismo político actual, Tulum está sumergido en un caos político por desgracia… provocado por las mismas autoridades estatales.
Aún le tengo fe a don Víctor Mass Tah. De momento, no se qué le pasa a don Víctor Mass Tah. Quizás lo que le falte a don Víctor Mass Tah es fajarse los pantalones y preguntarse a sí mismo quien manda aquí.
Perdóneme usted don Víctor pero su primera gran prioridad para su municipio es implantar el orden, implantar su propia autoridad, tomar sus propias decisiones, perder el miedo a gobernar por sí mismos, ¡eso es la mayor prioridad del municipio de Tulum en estos momentos!
Por supuesto que el drenaje sanitario es importante, las calles que les hará Cemex también son importantes, pero de eso a seguirse dejando imponer la caterva de “funcionarios” bandidos que tanto el Estado como los municipios circunvecinos insisten en imponerles a condición de “apoyos para su crecimiento” discúlpeme usted don Víctor pero, insisto, creo que deben, tanto usted como “su Concejo”, fajarse los pantalones.
En pocas palabras, el Concejo de Tulum (figura política de transición que aún no entiendo) debe ya tomar las riendas de su propio municipio.
Estoy de acuerdo que el municipio de Tulum “nació” mas por el “consentimiento gubernamental estatal” que por empuje propio. Me refiero a que el municipio de Tulum nació más por intereses político-económico que por otra cosa. De ahí el “enloquecimiento explicable” en que se ha caído en esta transición política tulumense desde que el gobierno federal “contraversió” y trancó (por el bien de la humanidad, ojalá y para siempre) el famoso “Donwtown Tulum” que en la realidad en nada iba a beneficiar a Tulum y sí a un poco más de un puñado de “funcionarios públicos” capaces de “dar la vida por su tierra”. Pero también debo decirle a los tulumenses que, aunque económicamente (debido al “trancazo” del Donwtown) las autoridades estatales continúen “shockeadas” debido al trancazo” del Donwtown Tulum, ustedes, señores tulumenses ya son un municipio libre con todas las de la ley y ya es momento de decir basta a tanto jugueteo político en el que todos disponen menos el propio consejo, bueno, hasta el propio Secretario de Seguridad Publica pone, dispone, e impone a quien se le antoje como director de Seguridad Publica en Tulum sin previa anuencia del llamado Concejo Municipal.
POST-DATA.-
Que ni se engañe a sí mismo ni los cozumeleños se dejen engañar. Don Carlos González Fernández, presidente municipal de Cozumel sigue con su campaña mediática ante la imposibilidad de seguir tratando de entretener a los cozumeleños con el cuentecito del golpeteo politiquero que “ya se le agotó” en contra del Sr. Lic. Gustavo Ortega Joaquin, director General de Fonatur en el estado de Quintana Roo. Me refiero a las publicaciones que este mismo presidente ha hecho respecto a, si no revertir, cuando menos postergar seis meses más la entrada en vigor del impuesto a cruceristas, impuesto programado oficialmente para iniciar su aplicación este próximo primero de julio.
El impuesto a crucerista no se puede derogar y sería mucho muy difícil postergarlo. El impuesto crucerista es un impuesto federal que se aplicará no sólo en Cozumel sino en todo el país. Es algo así como el TUA que se aplica en todos los aeropuertos del país, aplicación que viene integrado en la compra del boleto aéreo aunque perfectamente diferenciado del costo del mismo boleto.
El hecho que Cozumel sea el principal puerto que recibe cruceros en México, no le da ningún “derecho municipal” a comprometer con los dueños de las navieras una derogación o postergación de un impuesto federal, y, si por relaciones políticas con la federación pudiera hacerse algo, las “magníficas” relaciones que mantiene actualmente el estado con la federación da al traste para cualquier posibilidad. Vaya cinismo.
Don Román Quian Alcocer es el único presidente nativo que ha tenido y tiene Playa del Carmen. Don Román Quian Alcocer sabe perfectamente las carencias y necesidades de nuestra Playa del Carmen. Alguien, dentro de su Gobierno o no ha entendido las instrucciones de don Román, o las tergiversa, o de plano no solo no las aplica sino lo que es peor, no las quiere aplicar.
En lo referente a las cuestiones de vialidad que tienen a nuestra ciudad hecha un caos, los taxista (para variar) junto con todos su tentáculos que tienen llámense TUCSISTAS, vanistas, camionetereros, anexos, conexos, similares y asociados, siguen haciendo de las vialidades de Playa del Carmen lo que se les antoje. No hay, léalo usted bien, no hay autoridad alguna que logre meterlos en cintura, y me refiero particularmente a las autoridades tanto de transito como de la Dirección municipal de Transporte y Vialidad.
Don Román, en todos los casos, administrativamente hablando aún conduce el barco solo.
Don Román conoce perfectamente bien nuestro municipio y nuestra ciudad. Yo también. Y yo puedo y debo decir que a don Román ni los famosos “asesores” le ayudan. Lógico, ningún “asesor” ha “crecido” a la par con Playa del Carmen, todos son nuevos, recién llegados y brincan a la silla grande por la puerta grande. “Asesoran” sin conocer la tierra “asesorada”. De los demás grillos del primer círculo, unos viejos mañosos y otros sin experiencia tanto política como administrativa, me refiero al servicio público.
Algo se tiene que hacer. Se acercan los famosos cien días. O hace algo don Román o revienta. No es posible seguir cabalgando solo rodeado de tanto “experto”. Insisto, o revienta don Román o “revienta” a alguien o a “alguienes”. Veremos.







