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No podría ser un día cualquiera, de hecho, estos días no son iguales para los que somos deporticoholicos, o sea, a los que nos gusta el deporte, casi cualquier deporte.
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Plantarse frente a la televisión ya tarde por la noche para ver los resúmenes de los juegos olímpicos de Beijing, o pelearse por el control remoto con los niños de la casa a la hora de las caricaturas o de la novela.
¿Ha usted observado, mi estimadísimo lector, que cada vez que va a nadar el extraterrestre ese que dicen que es de norte América, Michael Phelps están pasando las pistas de blue en el canal para los niños o las zopencas no van al cielo?
¿Por qué pasa eso? Misterios de la vida.
Por eso se tiene uno que plantar frente a la TV ya avanzada la noche.
Y ya plantados frente a ella, ¿Qué sentirán nuestros vecinos del norte al ver a ese súper atleta Phelps ganar tanto oro? Este atleta lleva más medallas de oro el solito, ganadas en dos olimpiadas, que nuestro país todo junto, en toda la historia del olimpismo. Para deprimirse.
¿George Bush le habrá llamado las 6 veces?
¿Y los chinos? ¿Hu Jintao también habrá hecho tantas llamadas? No creo. Ya llevan algo así como 26 medallas de oro, al momento de escribir estas líneas. Y cuando Vicente suba este artículo a la página, de seguro ya llevaran más.
¿Por qué las dos grandes televisoras y muchos otros medios de comunicación han endiosado a las dos niñas que ganaron medalla de bronce?
¿Por qué tratan de vendernos la imagen de que somos una nación de atletas triunfadores?
Recuerdo, al inicio de los juegos una entrevista que le hicieron en Televisa a un ciclista mexicano que acababa de ser eliminado en menos tiempo del que le tomo encontrar su habitación en la villa olímpica y del que no recuerdo el nombre, el tipo casi muerto por el esfuerzo, y el comentarista preguntándole, induciendo a la respuesta, algo así como “danos tu comentario, que piensas de esta experiencia, eres un triunfador solo por haber participado, mándale un mensaje al pueblo mexicano” palabras mas palabras menos.
El pobre tipo, casi llorando, no entendió lo que el comentarista estaba tratando de hacer, eso de vender que somos muy shingones aunque lleguemos de último, sólo por haber llegado.
Hoy, (15.08.08) leí en el Esto, el diario de los deportistas, titulares como:
“Histórica actuación de Serrano” Eliminado en cuartos de final en tiro con arco.
El diario en mención dice en el cuerpo de su nota: “Juan René Serrano alcanzó uno de sus mejores momentos deportivos, al ubicarse en cuarto lugar en la competencia de arquería de los XXIX Juegos Olímpicos”.
“El mexicano brilló en el foro más importante del mundo, luchó por alcanzar el metal, pero algunos errores al enviar la flecha desvanecieron su sueño, pero su actuación dejo un grato sabor”.
¿Grato sabor?
Las declaraciones de Damaris Aguirre no tienen desperdicio, y el tratamiento que le dan en el mismo periódico, es de llamar la atención:
”La pesista mexicana Damaris Aguirre vino a los Juegos Olímpicos con un claro objetivo: superar su marca personal y lo logró”. Aguirre, de 31 años, levantó el viernes un total de 245 kilos en la categoría de los 75 kilos femeninos para terminar en un sexto lugar que la llenó de orgullo, dice el ESTO en su nota.
¿Para eso invertimos tanto dinero? ¿Para que vaya solamente a superar su marca personal?
"Estoy satisfecha porque llegué a Beijing buscando superar mi marca personal de 240 kilos totales y la logré", dijo Aguirre a la luego de su competencia.
¿SATISFECHA? ¿Qué le pasa?
Bajo ese mismo criterio, deberíamos estar con la panza llena con solo ir al súper, sin comprar nada.
Aguirre señaló que conocía bien a sus rivales, luego de enfrentarlas en el último campeonato mundial, y por eso no esperaba subir al podio.
Sin embargo, cree que hizo un trabajo mucho más que bueno en Beijing.
"Estoy muy contenta con mis resultados y ahora lo que queda es pues celebrar los logros que se pudieron conseguir", agregó la mexicana.
Y todavía va a celebrar que no logro absolutamente nada.
Cao Lei de China, en cambio, si que tiene razones para celebrar. Ganó esta competencia y estableció tres récords olímpicos.
Y eso son solo dos pequeños ejemplos de lo que se puede tratar de hacer con el “marketing”, al menos lo quieren hacer aquellos que quieren disfrazar la patética realidad de un país que, no solo en lo deportivo, esta sumido en una crisis de credibilidad institucional, de programas de reacción en vez de prevención, de dobles discursos y de palabras empeñadas que no se cumplen. De cinismo.
Y eso se da aquí y en China.
Quizás este pecando un poco de paranoia, pero hasta parece un plan orquestado para hacernos parecer que con llegar en el lugar 65, ya somos bien fregones, por que le ganamos a 12.
¿O que nuestro país no se merece más que una pobrecita medalla de bronce? ¿Solo da para eso?
Los pleitos de Guevara y Contreras contra Carlos Hermosillo y algunos otros federativos, tienen la misma sombra: La de la corrupción.
Federativos que hacen mal uso de recursos públicos que nunca son castigados, aquí en Quintana Roo se dio un caso en la COJUDEQ si no mal recuerdo, que alguien desvío, mal canalizo, deposito en la cuenta equivocada, como usted prefiera llamarle, algo así como 5 millones de pesos.
Yo lo llamaría: Se robó.
¿Cómo lo solucionaron? Los devolvió y listo, ya no hay delito que perseguir. Uta Adre.
¿Y los Spots de Enrique Peña Nieto, colgándose en su ya muy avanzada campaña presidencial, de los esqueléticos logros de los deportistas olímpicos mexicanos?
¿O sea, que los mexiquenses son más shingones que el resto de nosotros? O al menos, son más shingones que los campechanos (Mouriño) o que los defeños (Ebrard)
Aunque usted no lo crea, ese es el mensaje subliminal.
Por eso celebramos una pinchurrienta medalla de bronce.
Que bueno que alguien se gane una medalla de bronce o de lo que sea por su esfuerzo y su trabajo, es digno de reconocimiento.
Pero de ahí a que se les eleve a estatus de salvadoras de la patria, no estoy de acuerdo
Yo creo que no hay nada que celebrar.
Usted tiene la última palabra.
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Publicado a las 10:55 AM |
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