“El gobierno que hoy se inicia es y será ilegítimo por los siglos de los siglos”, sentenció la representante del Partido Acción Nacional durante el discurso que pronunció en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, previo a la toma de posesión del cargo de presidente de la República que asumió Carlos Salinas de Gortari el primer día de diciembre de 1988.
Poco después Diego Fernández de Cevallos, Felipe Calderón Hinojosa, Luis H. Álvarez y otros connotados panistas, a cambio de muchas “concertacesiones” se aliaron con el régimen de Salinas de Gortari, haciéndose cómplices de sus muchos hechos delictivos. Incluso el PAN sancionó la quema de las boletas electorales, para borrar las evidencias contundentes de la ilegitimidad de Salinas.
De consumarse el fraude realizado el pasado 2 de julio, el principal agraviado no será un candidato, Andrés Manuel López Obrador, o un partido político, el Partido de la Revolución Democrática, será el pueblo mexicano que viene recorriendo un largo y accidentado camino para acceder a la democracia plena. Fraude que es del todo injustificable pero más aún cuando en él intervino un régimen surgido del respeto al sufragio popular.
Si el próximo primero de diciembre toma posesión El Hijo Desobediente, se podrá afirmar que el régimen de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa es tan ilegítimo como el su padrino político, Salinas de Gortari, o los negocios de su cuñado incómodo que él, Calderón, corruptamente patrocinó.
“ … el gran fraude, ya estaba allí, entre nosotros, desde mucho antes del 2 de julio.” : Fernando del Paso
Lo evidente no requiere demostración, por ello es innecesario tratar de probar las huellas del fraude en el cómputo electrónico de los votos que, sin perjuicio de que esté allí, existe en otras muchas partes. Como asentó Fernando del Paso, en su artículo titulado “Si hubo fraude” publicado en La Jornada: “No hay que buscar el fraude en un millón, dos o tres millones de votos perdidos. No hay que buscarlo en mil, tres o cinco mil actas con errores deliberados. El fraude, el gran fraude, ya estaba allí, entre nosotros, desde mucho antes del 2 de julio.”
Del Paso, autor de “Noticias del Imperio”, añade: “Estaba en la forma mezquina, irresponsable, imperdonable, en la que se fue construyendo una gran mentira, una inmensa mentira. Estaba en el miedo que infundió en el votante la campaña política más sucia que jamás se haya hecho en México. Estaba en cada palabra y cada imagen de esa campaña de calumnias, de imposturas, de mezquindades, financiada con el dinero de los electores para confundir a los propios electores, para provocar su incredulidad y su desconfianza. Y en muchos casos, para provocar incluso la deslealtad a sus propios principios, sus propias primeras intenciones, sus ilusiones.”
“Fraude anunciado”: Luis Javier Garrido
En coincidencia con Fernando del Paso, Luis Javier Garrido, en su artículo publicado en La Jornada el 7 de julio anterior, afirma: “El proceso electoral de México está siendo el más sucio en la historia de América Latina, pues constituyó una operación masiva y coordinada del gobierno foxista, del grupo salinista y de los yunquistas del PAN durante varios años para subvertir la voluntad del pueblo e impedir la llegada a Palacio Nacional de López Obrador. Y por ello este fraude anunciado no debería sorprender, pues desde la tentativa de inhabilitar a AMLO en 2004, el régimen se propuso utilizar contra él todos los recursos fraudulentos conocidos e inició una guerra sucia, que tampoco encuentra precedentes y que es causal suficiente para anular el proceso.”
“2006 no es 1988, -agrega Garrido en lo que es una referencia que parece obvia al comportamiento poselectoral de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano hace 18 años- y hoy amplios sectores no están dispuestos a dejarse pisotear, a que se negocien sus votos y a que se les ordene desmovilizarse. Muchos mexicanos han aprendido la lección de cuatro sucesivas elecciones "de Estado", y no están dispuestos a que ésta lo sea una vez más, y que seis años más se les sigan confiscando sus derechos en nombre de los intereses espurios de unos cuantos. Y por ello están dispuestos a todo, como demostrarán el sábado 8 al acudir al Zócalo al llamado de López Obrador. De manera que el régimen debe atenerse a las consecuencias de esta provocación criminal que está haciendo contra el pueblo al violarle sus derechos fundamentales “
“De ninguna manera entregaremos el poder”: Vicente Fox
El fraude estaba, está, también en los empeños del PAN y del gobierno de Marta Sahagún-Vicente Fox y “El Yunque”, dispuestos a todo antes que a reconocer el triunfo de la oposición. Al respecto cabe citar a Raymundo Riva Palacio, quien en su columna “Estrictamente personal”, publicada por El Universal, con el título “La fuerza del poder”, el pasado 7 de julio, señala: “‘De ninguna manera -había advertido el presidente Vicente Fox a un grupo de empresarios- entregaremos el poder’. Y en seis meses hizo el gobierno lo que no desarrolló durante cinco años: ejercer el poder para mantenerlo.”
En cualquier escenario, el fraude electoral se iba a cometer. Debe quedar claro, así sería y con esa certeza Felipe Calderón aseguró en una entrevista televisiva: “Llueva, truene o relampaguee, el primero de diciembre tomaré posesión de la Presidencia de la República”. Por ello, aunque hubieran querido, en nada contribuyeron a la imposición de Calderón personajes de la talla de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Amalia García Medina, Lázaro Cárdenas Batel, Marcos, el que ahora proclama el triunfo de López Obrador o Patricia Mercado Castro, quien con la votación a su favor no mermó los sufragios de los punteros o favoreció a alguno de ellos, ya que el ajuste de todas maneras se iba a hacer para encumbrar al panista. Los sufragios a favor de la única mujer contendiente se fueron a la basura.
Lo único que consiguieron esos destacados líderes fue mancillar sus trayectorias en la izquierda mexicana, exhibiendo su deslealtad y oportunismo, además del espíritu sectario que tanto daño le ha hecho a esa posición ideológica y al avance democrático en México.
El fraude está, principalmente, en la negativa a contar los votos
Y, principalmente, el fraude está en la negativa de Luis Carlos Ugalde, presidente consejero del Instituto del Fraude Electoral, antes Instituto Federal Electoral, Felipe Calderón, el PAN y sus seguidores, a abrir los paquetes electorales y contar uno por uno cada voto. ¿Si tan seguro está de su triunfo quien piensa que a partir de diciembre encabezará el sexenio de los cuñados incómodos, por qué se resiste a algo tan simple que daría la certeza de que ganó legítimamente la Presidencia de la República?
Si se tiene voluntad de transparentar la elección puede hacerse el conteo, sufragio por sufragio, y todos contentos. En 1988, luego del fraude que Miguel de la Madrid Hurtado y Manuel Bartlett Díaz perpetraron en contra de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, la actitud fue la misma: negarse a contar los votos uno por uno. Lo que ya nunca será posible porque Diego Fernández de Cevallos los quemó. ¿Quemarán también los panistas los votos del 2 de julio de 2006?
“Si yo fuera Felipe”
Hasta autores simpatizantes del candidato panista lo han exhortado a que facilite el conteo de los sufragios uno por uno. José Antonio Crespo, quien dice ser amigo de Calderón, autor de la columna “Horizonte Político” de Excélsior, publicada el 7 de julio, con el título “Si yo fuera Felipe”, sugiere:
“Si yo estuviera seguro de mi triunfo, sabiendo que el PRD y sus partidarios dudan de él, le daría tanta claridad como fuese posible. Así lograría pleno reconocimiento a mi futura Presidencia, quitándole al PRD todos sus argumentos para cuestionar mi victoria, estrecha, pero genuina. Razonaría que eso podría lograrlo aceptando la petición de los perredistas de abrir los paquetes electorales, a fin de disipar toda sombra de duda acerca del proceso electoral y mi legítimo triunfo. Así, voto a voto, ya nadie se cuestionaría que yo hubiera ganado en buena lid. Ni el mismo Andrés López Obrador, que se vería obligado, ahora sí, a levantarme la mano. Pensaría que si los observadores internacionales proponen esa medida, es porque su experiencia en varios países potencialmente conflictivos así se los dicta.”
“Claro, -añade Crespo en su artículo- haría todo eso si de verdad estuviera seguro de mi triunfo. De no ser así, y de buscar el poder presidencial a toda costa, contra viento y marea, aún poniendo al país en vilo e incrementando la suspicacia y la polarización, entonces me opondría con mano firme a que se abrieran los paquetes. Intentaría persuadir al TEPJF que no decretara esa medida. Pues quizá mi anhelada victoria se me escurriría de las manos. También habría instruido a los representantes de mi partido para que en los cómputos distritales se opusieran con la mayor vehemencia posible a que se abrieran esos malditos paquetes. Que amedrentaran a los consejeros distritales con el petate de la anulación y el delito electoral, y así, intimidados, decidieran abrir los menos posibles. De hecho, insistiría en que dichos paquetes fueran quemados lo antes posible. No fuera a ser que eventualmente alguien quisiera abrirlos o guardarlos en algún archivo histórico de modo que la posteridad descubriera que mi triunfo habría sido falso.”
Yo fui Cuauhtémoc
También Cuauhtémoc Cárdenas, en su artículo publicado en La Jornada el 7 de julio, bajo un encabezado que apunta: “Confianza en las elecciones. Fortaleza del gobernante” recomienda el conteo voto por voto cuando indica: “A quien más conviene la transparencia es a quien gana la elección. La certeza en el resultado se traducirá en el reconocimiento colectivo de la legitimidad del gobernante y en un indispensable respaldo social, que permitirá sacar bien la tarea.”
Y enseguida, quien en 1988 asumió haber sido despojado de la Presidencia de la República por el fraude electoral que favoreció a Carlos Salinas de Gortari, cuando se “cayó” y “calló” el sistema, al igual que en este 2006, plantea:
“Sin haber incurrido en falta, quien se resiste, quien se opone a despejar dudas, despierta sospechas innecesarias. Pidamos a todos los candidatos y partidos que contribuyan a despejar las incertidumbres del panorama político actual, pidámosles que den pasos para que se dé la interlocución entre ellos y para la puesta en marcha de todo procedimiento que se proponga para aclarar presente y futuro, incluyendo, en su caso, la apertura de paquetes electorales del 2 de julio.”
¿Tú le crees al IFE? Yo tampoco
El fraude está asimismo, dice Martha Robles desde las páginas de Excélsior el 7 de julio, en que “muchas cosas asombran e indignan; entre otras, que los porcentajes finales del PRI no se alteren una décima ante la puja PRD/PAN, aunque se acepte su derrota.”
El fraude está también, entre otros, en los nexos de Felipe Calderón con Ugalde, documentados por Jaime Avilés en su columna “Desfiladero”, que en su titular indica: “Calderón: renuncia por salud pública”, y que en los subtítulos dice: “Al descubierto, conspiración de Estado con eje en Hildebrando. Revelaciones sobre la boda de Luis Carlos Ugalde en Morelia.”
En conclusión
Por la contundencia de sus argumentos, la más atinada conclusión es establecida por Fernando del Paso cuando, al texto, dice: “Si insistimos demasiado en buscar el fraude en el 2 de julio, corremos el riesgo de reducir la importancia de ese fraude brutal del que fue víctima el electorado mexicano. El peligro de despojarlo de su enorme trascendencia o incluso de olvidarlo. Y no podemos darnos ese lujo. Ese fraude es ya parte de nuestra historia. Y con él, la traición a la confianza de los electores por parte de nuestras más caras instituciones.”