Tropiezo de la Democracia
El agravio y la respuesta. Ni AMLO detendrá el rechazo popular al fraude electoral
El fraude electoral que se pretende consumar el primer día de diciembre del año en curso, pero iniciado mucho antes del desafuero, ha puesto en marcha fuerzas sociales que ya nada ni nadie contendrá hasta en tanto México no alcance un verdadero cambio democrático, económico y social. Ni siquiera Andrés Manuel López Obrador detendrá el creciente repudio popular por la burla de la derecha a la voluntad soberana del pueblo mexicano expresada en las urnas el pasado 2 de julio.
Son inútiles los llamados al diálogo, a los acuerdos, al respeto a las instituciones, etc., etc., y las ácidas críticas que formulan a López Obrador el espurio Felipe Calderón Hinojosa y el traidor a la Democracia en que se ha convertido Vicente Fox Quesada, luego de haberse valido de ella para llegar al poder. No es López Obrador su verdadero adversario. Lo es el pueblo mexicano, aunque se nieguen a admitirlo.
Es una actitud cínica que luego de cometer un atraco más insolente aún que el que en 1988 consumó el usurpador Carlos Salinas de Gortari, algunos panistas y los poderes fácticos exijan que se acepte incondicionalmente la imposición de Calderón. ¿Qué diálogo o negociación se puede establecer con quienes recurren al fraude electoral para conservar el poder? Al igual que Salinas, Calderón será espurio por los siglos de los siglos. Los 18 años transcurridos desde que el primero asaltó la Presidencia de la República, no han sido suficientes para limpiar la ilegitimidad que siempre lo marcará.
Asimismo, es incorrecto el provocador exhorto de Martín Moreno (Columna Política “Archivos del Poder”, intitulada “Mexicanos al grito de Guerra”. Excélsior 27 de agosto de 2006) que plantea a López Obrador, luego de pedirle que se defina, una temeraria disyuntiva, en los siguientes términos: “La decisión es tuya, Andrés Manuel. O política o fusiles. Aún estás a tiempo.”
El pueblo crea al líder, no a la inversa
Nada más inexacto. Al margen de que el abanderado del Partido de la Revolución Democrática nunca ha planteado recurrir a la violencia, es el pueblo mexicano, decepcionado por el engaño, quien ha asumido la respuesta a la grave ofensa que le profirió la derecha y únicamente él, el propio pueblo, quien ya decidió que la resistencia civil será pacífica. Resistencia que llegará hasta donde el pueblo indique, no hasta donde quiera López Obrador. La voluntad de una persona nunca ha determinado las luchas populares.
Ningún dirigente, como lo demuestra la Historia, puede avanzar sin el respaldo popular. Son los pueblos quienes orientan sus luchas, no sus líderes. El líder surge del pueblo que le otorga su confianza, no a la inversa. En ocasiones, los líderes han muerto o se les ha encarcelado, en otras traicionan la causa, caso del subcomandante Marcos, pero es el pueblo quien decide si continúa concediéndoles su apoyo, abandona la lucha o cambia al líder por desacatar sus disposiciones. Sólo el pueblo manda a sus verdaderos líderes. Los que exageran el rol de un dirigente social deben contemplar lo que acontece con la oposición a Ulises Ruiz Ortiz, gobernador de Oaxaca. Sin líderes carismáticos al frente, el pueblo de esa entidad ha decidido exigir la renuncia del Ejecutivo local. Lo prueba el hecho de que más de 25 representantes de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca acudieron a la cita con Carlos Abascal Carranza, secretario de Gobernación. Eso sucede en razón de que el pueblo determinó que lo represente un liderazgo colectivo, pero bien puede preferir uno individual.
Por ello es correcto el razonamiento de Salvador García Soto (Columna Política “Serpientes y Escaleras”, con el título “Dos presidentes, ¿dos Repúblicas?”. “El Universal Gráfico”, 26 de agosto de 2006) que plantea: “Y se puede discutir si a López Obrador le quedan 2 o 3 o 5 millones de seguidores de los casi 15 millones de electores que le dieron su voto el 2 de julio, pero lo que es un hecho es que hay una base social real, un número indeterminado de mexicanos que creen ciegamente en el mesiánico dirigente y que lo seguirán en su ‘Presidencia iluminada’.”
En efecto, es muy probable, lógico y hasta casi seguro que haya disminuido el número de mexicanos dispuestos a seguir luchando por la vía pacífica en contra de la imposición de un presidente de la República ilegítimo. En todo movimiento social así ha sucedido y el que rechaza a Calderón Hinojosa no constituye la excepción. Las defecciones y las traiciones no mermarán su fuerza, tan sólo lo depurarán de oportunistas y de quienes se desaniman con facilidad. Sin embargo, a dos meses del 2 de julio, no hay signos objetivos para que algunos crean que el pueblo ya se conformó con la imposición y que va a tolerarla durante los próximos seis años.
¿Volvió el fraude al país del fraude? Así es
Aunque Carlos Salinas de Gortari, el gobierno de Marta Sahagún Jiménez que supuestamente encabeza Vicente Fox Quesada, el Partido Acción Nacional y los poderes fácticos no puedan comprenderlo o entendiéndolo pretendan ignorarlo, el principal agraviado con el fraude electoral no es Andrés Manuel López Obrador. Es el pueblo mexicano quien, luego de vivir en una centenaria simulación democrática, creyó en el sufragio efectivo en el año 2000 y hoy, al ver frustradas sus esperanzas de elegir libremente a quien desea en la Presidencia de la República y sacudirse por la vía de los comicios al modelo económico neoliberal que tanto nos ha empobrecido, está nutriendo con millones de ciudadanos las manifestaciones de repudio al atraco electoral.
“Los pueblos que no conocen su Historia, están condenados a repetirla”, dice una máxima que debe hacernos reflexionar sobre la importancia de conocer nuestro pasado, para comprender el presente y prever el futuro. Es así que la Historia Patria nos informa que, desde el Virreinato, en México floreció la subcultura del “se acata, pero no se cumple” en relación con las disposiciones jurídicas y de todo orden que pudieran afectar a los intereses dominantes. Subcultura que continúo vigente, en lo político, al sobrevenir la Independencia,
Ese arreglo social o entendimiento entre gobernantes y gobernados, determinó que durante el siglo XIX prevaleciera la simulación en la mayor parte de los relevos gubernamentales, cuando no fueron dictados por la fuerza. En cambio, en el transcurso del siglo XX, aunque continúo en todo su esplendor la ficción democrático-electoral, cabe recordar que la amplísima legitimidad de origen o de tracto sucesivo que tuvieron casi todos los regímenes surgidos del tricolor, derivó de ciertas bondades de una política social que en algunos aspectos favoreció a las mayorías de la ciudad y del campo. Pacto abruptamente interrumpido en 1982 cuando, de la mano de Miguel de la Madrid Hurtado y todos sus sucesores, incluido Fox, se implantó en la economía mexicana el modelo neoliberal que empobreció a México y derrumbó al PRI, colocándolo en la triste condición de partido “bisagra” o tercera fuerza política de muy incierto futuro.
A pesar de que durante décadas la política social de los gobiernos priístas matizó los profundos contrastes sociales, el ideal democrático invariablemente estuvo presente en la realidad mexicana. Para sólo citar un caso, de carácter eminentemente político, cabe mencionar el encomiable intento de Carlos Alberto Madrazo Becerra, quien tuvo el “atrevimiento” de plantear, desde la dirigencia del PRI, la democratización de ese inicialmente Partido Nacional Revolucionario, después Partido de la Revolución Mexicana y ahora Partido Revolucionario Institucional, nada menos que al presidente Gustavo Díaz-Ordaz Bolaños-Cacho, el represor del 2 de octubre de 1968. El “misterioso” accidente que costó la vida a Madrazo, precisamente en la época en que recorría el país para –se dijo- organizar un partido alternativo del PRI, pero con la ideología de la Revolución Mexicana, es todavía motivo de sospechas que apuntan a Díaz Ordaz. Otro caso fue el Movimiento Estudiantil de 1968, que impulsó los cambios a que dieron lugar la Apertura Democrática de Luis Echeverría Álvarez y la Reforma Política concebida por Jesús Reyes-Heroles en 1977.
Precisamente porque en México hay que despejar toda duda sobre los procesos electorales, en un editorial de The New York Times (citado por Milenio, 30 de agosto de 2006), no exento de críticas a López Obrador, se establece: “En un país donde el fraude electoral solía ser lo normal, verdaderamente un recuento total habría sido mejor”. Sin embargo, y seguramente no lo ignoran en ese periódico estadunidense, un recuento total de los votos hubiera exhibido el colosal fraude y por ello lo rechazaron categóricamente Calderón, algunos miembros de su partido y los intelectuales a su servicio.
El fraude en 1988. La esperanza renació en 2000, pero Fox la traicionó
Cuando la evolución propiciada por la Reforma Política que impulsó Reyes Heroles establecía la posibilidad de una alternancia en el poder por la vía democrático-electoral, el fraude orquestado en 1988 (año en que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano ganó la Presidencia de la República) para imponer a Carlos Salinas de Gortari, significó un grave retroceso político al que no fue ajena la violenta represión que costó la vida a centenares de mexicanos. Entre ellos, se dice, estuvo la de Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, candidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia de la República, quien luego de haber creado un gabinete paralelo al del usurpador, murió a consecuencia de un “misterioso” accidente carretero, nunca suficientemente esclarecido a pesar de que en la cartera de Agricultura de ese gabinete se desempeñaba Vicente Fox Quesada, quien se dijo amigo y seguidor de “El Maquío”, y hoy está supeditado, incondicionalmente, junto con Calderón, a Salinas de Gortari. Lo que no es una paradoja, si se contempla desde la perspectiva de las frágiles lealtades políticas, ideológicas y partidarias, además del abandono de los principios, que se dan entre algunos miembros del Partido Acción Nacional, quien como gobierno hace exactamente lo que tanto criticó al Partido Revolucionario Institucional.
En el año 2000, la ciudadanización de los procesos electorales, sustrayéndolos del control que sobre ellos ejercía el Poder Ejecutivo Federal -con el establecimiento del Instituto Federal Electoral- hizo resurgir la esperanza de los mexicanos que en un principio otorgamos nuestra confianza a ese organismo. Por ello, en ese año el 42% del electorado escogió libremente, aunque influido en forma determinante por la demagogia mercadotécnica, a su presidente de la República para el periodo 2000-2006 y, ante el desgaste de las reiteradas candidaturas de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien no ha estado a la altura de su dimensión histórica, favoreció a Vicente Fox Quesada. Como es obvio, en este 2006 la imposición de Calderón Hinojosa ha minado la confianza en las instituciones electorales construidas con tantos esfuerzos, y a tan elevado costo, para dar certeza al voto y legitimidad a los gobernantes.
Democracia, sólo si favorece a los panistas deshonestos
Para el esposo de la señora Marta, los panistas deshonestos, que son los menos, y los poderes fácticos, la democracia y el IFE fueron respetables mientras favorecieron a sus intereses y los del modelo neoliberal que oprime a las mayorías. Sin embargo cuando hasta las encuestas de las televisoras marcaron una enorme preferencia ciudadana por Andrés Manuel López Obrador, preferencia que se mantiene como lo demuestran las concentraciones de millones de inconformes en cantidades jamás vistas en la historia de México y de muchos otros países, se olvidaron de su juramentada fidelidad al libre voto ciudadano. Fue entonces cuando todo el aparato del Estado, como dicen algunos intelectuales orgánicos, léase recursos financieros y políticos del Gobierno Federal, en contubernio con los poderes fácticos, se lanzaron furiosamente en contra de López Obrador, y lo hicieron con tal vehemencia que sólo la concentración de más de un millón de personas, en contra del desafuero, los hizo desistir de encarcelarlo. Decisión que también tomaron por recomendación de la inteligencia militar estadunidense impresionada por el apoyo popular al en ese momento jefe del Gobierno del Distrito Federal.
Al fallar el desafuero, vino la más sucia campaña de que se tenga memoria en nuestro país en contra de un personaje opositor, inédita en México y muy pocas veces vista en el resto del mundo. Campaña que tampoco logró su objetivo, como lo comprueba el hecho de que al cierre de los sondeos previos al 2 de julio, las más confiables encuestadoras, incluyendo a las que patrocinan las televisoras, a pesar de que estaban amañadas o “cuchareadas”, preveían como ganador de la contienda al candidato de la Coalición por el Bien de Todos. Apoyo que no ha disminuido, como puede percibirse en la millonaria capacidad de convocatoria que mantiene López Obrador.
La Historia, siempre la Historia, nos hace hincapié en que las agresiones a los opositores políticos que gozan del apoyo popular lo único que logran es fortalecerlos. En consecuencia, cuando todo hacia suponer a los acérrimos enemigos de López Obrador que el apoyo popular disminuiría, luego de la fraudulenta elección, más de un millón de mexicanos acudió a la primera manifestación de protesta, el doble a la segunda y el triple en la tercera. Sin embargo ni ante la contundencia del mensaje que les envía el pueblo mexicano han desistido los autores del fraude.
El fantasma de la ingobernabilidad:Porfirio Muñoz-Ledo
En un artículo de fondo titulado “La Gobernabilidad”, Porfirio Muñoz-Ledo, El Universal, 26 de agosto de 2006, advierte:
“El fantasma que hoy recorre a México es la ingobernabilidad. Ésta se define como el encogimiento de las autoridades frente a la sobrecarga de demandas de la población y, en una acepción más estricta, como ‘la carencia de autonomía, cohesión y legitimidad de las instituciones de gobierno, que genera un colapso del apoyo político de los ciudadanos a los gobernantes’”. Y añade:
“No podría descansar la gobernabilidad futura del país en la unción prefabricada de un presidente de la República considerado espurio por gran parte de la población. Demasiado profundas son ya las fracturas económicas, sociales, territoriales y culturales que nos dividen para que se añada ahora una ruptura institucional de proporciones tales que arriesgaría la integridad misma de la nación.”
“Felipe: Tu renuncia, prueba de lealtad a México”: Javier Livas Cantú
La gravedad de la situación es percibida también por honestos miembros del Partido Acción Nacional, como lo revela el desplegado periodístico publicado en varios medios nacionales y en la primera página del diario Por Esto! de Quintana Roo el 30 de agosto de 2006, por el abogado Javier Livas Cantú, precandidato presidencial del PAN en 1993, destacado militante del blanquiazul (www.javierlivas.com), que precedido de un titular que al texto apunta: “Felipe: Tu renuncia, prueba de lealtad a México”.
En un texto sin desperdicio, fechado en Monterrey, Nuevo León y dividido en tres apartados, con encomiable valor, Rivas Cantú hace las siguientes afirmaciones:
“Una realidad incontrovertible: ningún tribunal podrá restaurar un resultado electoral que nació asfixiado, evidentemente manoseado y turbio.
Hechos irreversibles: tu elección interna dejó serias dudas de legitimidad y tu campaña presidencial se valió de la descalificación del oponente y la polarización de la sociedad.
Los resultados electorales preliminares han sido muy apretados, cuestionados y poco convincentes. La duda azota al propio PAN, que se ha negado a apoyar la apertura de los paquetes electorales. El reciente estudio de Hugo Almada demuestra un marcado sesgo en las inconsistencias de las actas a tu favor.”
Más adelante, en el segundo apartado, con el título “Grave Peligro de Infarto Masivo” luego de reconocer que connotados panistas han violado las leyes, afirma:
“Ningún gobierno, candidato o funcionario del Partido Acción Nacional puede ahora desconocer su historia ni su compromiso moral con la absoluta limpieza electoral ni negarles esta transparencia a millones de mexicanos.
La resistencia civil activa ya está germinada y arraigada; contiene un elemento de volatilidad. Muy posiblemente –subrayados del autor- podría descarrilar a un gobierno que sea percibido como ilegítimo y haría casi imposible un diálogo tardío … Lamentablemente, vivimos un vacío de poder y se percibe un ambiente premonitorio de enfrentamientos violentos de los cuales no podemos extraernos una vez iniciados. Ya existe la masa crítica para un altercado social en ambos extremos del polarizado espectro político.
En el tercero y último apartado, Livas Cantú plantea:
“El estudio referido arriba muestra que sobran elementos para una anulación de la elección. Si la falta de claridad del Cofipe, sin embargo, lleva a que seas declarado presidente electo, caeríamos en una designación formalmente válida pero percibida como ilegítima.
Tu primera obligación deber ser evitar un caos irreversible. Ante este predicamento, considero que por el bien de México, deberías considerar RENUNCIAR a cualquier designación que haga el Tribunal Electoral. Idéntica propuesta procede frente a Andrés Manuel López Obrador.
“Fox, responsable de la crisis postelectoral”: Pedro Joaquín Coldwell
A su vez, Pedro Joaquín Coldwell, senador de la República por Quintana Roo, se ha sumado a las voces que denuncian las irregularidades del pasado proceso electoral. Al respecto la reportera María Luisa Vázquez (Por Esto! de Quintana Roo, 30 de agosto de 2006), asienta que:
“El senador Pedro Joaquín Coldwell responsabilizó al presidente Vicente Fox de la crisis postelectoral que atraviesa el país, por su permanente intromisión durante la campaña electoral.
Hasta hoy, dijo, ha faltado tacto político para darle una salida al conflicto poniendo en riesgo la estabilidad del país.
Hizo ver que hoy día no han puentes entre el PRD y el gobierno federal y esto es grave, ya que puede ocurrir que el presidente Vicente Fox no rinda su último informe.
Reiteró que el presidente Fox tiene mucha responsabilidad de la crispación que hoy vive el país, porque su conducta distó mucho de la neutralidad a lo largo del proceso electoral.
Y aunque dijo que el PRI tiene observaciones de la inequidad que antecedió a las elecciones, aún así su partido está dispuesto a acatar el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, porque es la base de la convivencia armónica para el país.
Reiteró su llamado a privilegiar la política y evitar un desalojo violento en el Zócalo y la avenida Reforma del Distrito Federal, porque sería la chispa para prenderle más fuego al conflicto postelectoral.”
Así está la situación de México por el fraude electoral. El pueblo ha enviado un clarísimo mensaje a través de las más grandes concentraciones nunca habidas en nuestra Historia y, si continúa el desacato a sus mandatos, el pueblo dispondrá.
Parecía imposible que ahora se levantará una construcción en este terreno: hoy empezaron a cortar, a “limpiar”.






