2 de octubre no se olvida
Patrimonio moral de los mexicanos
La trayectoria pública del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano pertenece al patrimonio moral de los mexicanos bien nacidos y de ninguna manera exclusivamente a sus simpatizantes, a quienes militan en el Partido de la Revolución Democrática o profesan ideologías de izquierda.
Es, en consecuencia, un tema que debe abordarse con objetividad y absoluto respeto a la persona de quien fue el más decisivo impulsor de la democracia en México durante el último cuarto del siglo XX.
El mérito del proceso que conducía la incipiente democratización de nuestro país, abortado por el fraude electoral que se pretende consumar el primer día de diciembre, corresponde indiscutiblemente al ingeniero Cárdenas y a muchos mexicanos que lo han acompañado en sus reconocidos esfuerzos por el engrandecimiento de la Patria.
El ingeniero Cárdenas Solórzano ha luchado por el poder desde la oposición y en condiciones muy desventajosas. En cambio y sin menoscabo de su extraordinario gobierno, el mejor que ha tenido México desde que se inicio el siglo XX y hasta el presente, su señor padre, el general Lázaro Cárdenas del Río, fue titular del Poder Ejecutivo Federal por la voluntad omnipotente del general Plutarco Elías Calles, jefe máximo de la Revolución. Lo que marca una notable diferencia que en su momento la Historia habrá de valorar.
En tanto, cabe destacar que por sus ideales democráticos y de Justicia Social, el ingeniero ha padecido burlas, insultos, calumnias y agresiones de todo tipo. Entre ellas ser despojado de la Presidencia de la República que el voto popular le concedió en 1988, cargo que le fue arrebatado por un escandaloso fraude electoral.
Pese a todo, su paso por la actividad política está ya escrito en las páginas más dignas de la Historia mexicana. Algo que sus enemigos nunca alcanzarán.
Sin embargo, la elevada estatura moral del ingeniero Cárdenas Solórzano, presidente legítimo durante el sexenio 1988-1994, no exenta a sus acciones del escrutinio permanente a que es necesario, por salud publica, someter a todo personaje de la vida nacional.
En la democracia, la crítica constructiva y respetuosa es válida y hasta necesaria para todos. Lo que viene al caso debido a algunas actitudes asumidas por él, durante el año en curso. Las que han sido severamente repudiadas. Veamos:
En síntesis, ofrezco "honestidad, trabajar un chingo y ser poco pendejo": Vicente Fox Quesada
Al aproximarse los comicios presidenciales celebrados en el año 2000 y ante el avance espectacular de la campaña mercadotécnica de Vicente Fox Quesada, candidato del Partido Acción Nacional y del Partido Verde Ecologista de México, no pocos observadores vieron en el aspirante con botas, a pesar de su ostentosa ignorancia, una concreta posibilidad de “sacar” al Partido Revolucionario Institucional de la Presidencia de la República en la que había permanecido los últimos 70 años, según decían.
Al respecto, profético, Arnoldo Kraus sentenció: "Parece no importar quién gane ni la veracidad de sus discursos o la moral de sus acciones. Lo único que se desea es que pierda el PRI (aunque nuestros niños que sólo hablan zapoteco no aprendan inglés por computación ni computación por inglés). De esa envergadura es el panorama: importa, para muchos, la derrota, no la victoria. De ese tamaño es la tristeza política: nos gobernaría el fracaso, no el triunfo". (La Jornada, abril de 2000)
Fue así que se produjeron declinaciones de otros candidatos (Jorge González Torres y Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega) a favor de Fox, quien de propia voz ofrecía, "honestidad, trabajar un chingo y ser poco pendejo" (La Jornada lunes 24 de abril de 2000).
En forma simultánea voces de la izquierda, algunas de destacados intelectuales pronunciados por el voto útil para favorecer la alternancia, reclamaron al ingeniero Cárdenas Solórzano, entonces abanderado del PRD, cediera su postulación a favor de Fox, quien le prometía al ingeniero un importante cargo en su gobierno para compartir el poder.
Entre los argumentos por el llamado voto útil que entonces se esgrimieron estuvo: "votar por Fox para sacar al PRI de Los Pinos o votar por Cárdenas para ayudar a que se quede ahí".
En respuesta, el ingeniero estableció: ''Pensar que Fox va a compartir el poder, sería creer en uno más de sus embustes. Creer que podríamos compartir el poder con quien para promoverse políticamente ha utilizado dinero del extranjero, introducido ilegalmente al país por sus hermanos y a través de sus negocios, para convertirse en un delincuente electoral, sería ser tan delincuente y tan apátrida como él''. No busco “chamba” enfatizó el perredista (nota de Andrés Becerril y Juan Antonio Zúñiga. La Jornada 26 de junio de 2000).
''¡Y tú, el hijo de Heberto, me pides que decline por la reacción y la antipatria!'': Cuauhtémoc Cárdenas S.
El clímax de esta incómoda situación llegó cuando Héctor Castillo Juárez, hijo del ingeniero Heberto Castillo Martínez, intachable líder social de la izquierda mexicana, amigo de toda la vida del ingeniero Cárdenas y su compañero de muchas batallas por México, se sumó a quienes exigían al candidato del PRD declinar porque "no ha podido convocar al apoyo popular y las encuestas a diestra y siniestra permiten prever, salvo que ocurra un acontecimiento político inusitado, la pérdida de espacios de poder para el PRD y para la centro izquierda mexicana durante los próximos tres a seis años" (La Jornada)
En su respuesta a Castillo Juárez, el ingeniero Cárdenas señaló: ''Vicente Fox, como diputado, apoyó al igual que su partido las grandes contrarreformas salinistas, y hoy, como candidato, se pronuncia a favor del proyecto económico del régimen el de Salinas y Zedillo, por la privatización eléctrica, por la privatización de la industria petrolera, la que tanto y tan denodadamente defendió Heberto para que sirviera al desarrollo independiente de nuestra nación''.
Indignado, el candidato presidencial del PRD en el año 2000, concluyó, en alusión a que el ingeniero Castillo Martínez había declinado a su favor en 1988, en los siguientes términos: el desaparecido luchador de la izquierda mexicana ''no cedió su candidatura ni su esfuerzo de edificación democrática ni a la reacción ni a la antipatria'' … ''¡Y tú, el hijo de Heberto, me pides que decline por la reacción y la antipatria!'' (La Jornada)
Es por ello que resulta incongruente que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano haya aceptado de Fox Quesada la designación de coordinador de los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana, que es un cargo burocrático supeditado al delincuente electoral, como se refería a Fox en el año 2000.
¿Acaso –cabe preguntar- Fox cumplió todos o siquiera alguno de sus ofrecimientos como "honestidad, trabajar un chingo y ser poco pendejo"? ¿No hay múltiples evidencias que prueban hasta la saciedad todo lo contrario o simplemente don Cuauhtémoc, como se refiere ahora a él Fox, no lo percibe? ¿Y si Fox no ha cambiado, por qué sí lo ha hecho el ingeniero Cárdenas? ¿Es acaso que los principios son mutables?
¿Usted nos pide que reconozcamos la más burda imposición de la reacción y la antipatria?
Y lo que es más grave todavía, ¿por qué se negó a apoyar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador? Y ¿por qué no denuncia el grotesco fraude electoral fraguado en contra de López Obrador? ¿O acaso el Partido Acción Nacional, hoy, hoy, hoy manchado por los siglos de los siglos con el fraude electoral que era prerrogativa del PRI, ha cambiado y su candidato, declarado presidente electo, ya no representan los intereses de la reacción y la antipatria?
Cuando el ingeniero Cárdenas dice que López Obrador deberá acatar el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, muchos se sentirán con derecho a preguntarle: ¿Usted, ingeniero, el incansable luchador por la democracia y la transparencia electoral nos pide que reconozcamos la más burda imposición de la reacción y la antipatria? ¿Ya olvidó que usted también fue víctima de un fraude electoral y con usted los que le otorgamos nuestros sufragios?
La gran mayoría de los mexicanos tiene hoy, hoy, hoy dos certezas absolutas: el supuesto triunfo del espurio que intentará posesionarse de la Presidencia de la República el próximo primero de diciembre, es producto de un colosal fraude electoral y la actitud del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano hacia López Obrador obedece, a falta de mejor explicación, a la envidia. Esa que acusó la talentosa escritora Elena Poniatowska.
Sin embargo, es preciso dejar bien sentado que aún cuando el ingeniero Cárdenas, Patricia Mercado y el subcomandante insurgente Marcos hubieran respaldado a Andrés López Obrador, el fraude se habría perpetrado en la forma en que se hizo, desde la Presidencia de la República y con todo el apoyo de la reacción y la antipatria.