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Ni presidente, ni general, ni eficaz


Ene
12
2007

La Presidencia de la República es civil no militar

Entre las muchas responsabilidades que Felipe Calderón Hinojosa nunca desempeñará por derecho propio, están la de presidente legítimo de México y la de general de División, como pretendió ostentarse el pasado día cuatro del mes en curso. Y por lo visto tampoco será eficaz.

En esa fecha, con el pretexto de la campaña en contra de la delincuencia organizada, el espurio se presentó públicamente portando una chamarra verde olivo y una gorra del mismo color con las insignias de general de División de cinco estrellas, acontecimiento del que dieron sobrada cuenta los medios impresos y electrónicos.

El hecho resultó francamente ridículo por la combinación de atuendos militares con vestimenta civil. Lo fue también porque ambas prendas castrenses resultaron ostensiblemente de mayor talla y le daban una apariencia grotesca.

Al respecto cabe destacar que la titularidad legítima del Poder Ejecutivo Federal no confiere cargo militar alguno. Menos aún, obviamente, cuando se ejerce de facto. Los presidentes legítimos de México de extracción civil acceden a su alta investidura en ese carácter. Lo conservan durante todo su mandato y al concluir siguen siendo civiles.

Por lo que respecta a los presidentes con antecedentes militares, desde antes de entrar en funciones, por ministerio de ley han estado separados de las fuerzas armadas y para efectos de su mandato son ciudadanos civiles.

La Presidencia de la República es una institución civil no militar. La jefatura que desde ella se ejerce sobre las fuerzas armadas mexicanas, consagra la supeditación de las fuerzas armadas a la autoridad que debe emanar de la voluntad popular. Aunque este no sea el caso.

Lo que subyace en el fondo de las actitudes de Calderón, es la angustiosa necesidad de legitimar la usurpación del poder que detenta sin que el electorado se lo haya conferido en las urnas, refugiándose en la protección y la imagen de las fuerzas armadas

Mussolini y Hitler. Civiles en uniforme

En la historia, portar un uniforme militar sin serlo ha sido obsesión de gobernantes dictadores y en no pocas ocasiones homicidas.

Baste recordar los casos del italiano Benito Mussolini y del austriaco-alemán Adolf Hitler, quienes durante las tercera y cuarta décadas del siglo pasado encabezaron numerosas atrocidades.

Para vergüenza de la humanidad ha quedado el holocausto o genocidio de más de 6 millones de judíos, gitanos, homosexuales, etc., en que incurrieron las fuerzas armadas de Alemania.

En cambio a los presidentes civiles legítimos de México Benito Juárez García y Francisco I. Madero González, auténticos demócratas sancionados por el voto popular, jamás se les ocurrió vestir prendas militares. Y los de origen castrense en contadas ocasiones portaron uniforme militar.

La amenaza implícita en la recurrente vinculación de la imagen del espurio con la de las fuerzas armadas evidentemente es la represión. Infundir miedo a la gran mayoría del pueblo que se sabe víctima de un atraco electoral.

Campaña sin resultados

A carencia de legitimidad, el usurpador añade la ineficacia de su gobierno de facto que no tiene otro objetivo que el de atentar contra los que menos tienen, como lo prueba la cascada de aumentos en alimentos básicos que tanto afectará a la mayoría de los mexicanos, más los que vienen.

La campaña en contra de la delincuencia organizada no ha arrojado resultados concretos. Ningún narcotraficante de importancia ha sido capturado por los ostentosos operativos que no tienen más efecto que el mediático. Joaquín, El Chapo, Guzmán y cientos de delincuentes de verdadera importancia siguen libres.

Con el encabezado Sin mella, poder de cártel de Tijuana, el diario El Universal informó el pasado día 9 que las acciones del narcotráfico siguen tan campantes como siempre. En lo que va del operativo federal en esa ciudad fronteriza, la nota de Francisco Gómez establece que van 4 ejecutados por el crimen organizado.

En todo el país el número asciende a 9. Es lógico que los narcotraficantes no iban a esperar en las banquetas y desarmados a las fuerzas enviadas a aprenderlos, lo cual refuerza la intención meramente mediática de esas acciones.

Además, la nota señala que el tristemente famoso cártel de los Hermanos Arellano Félix tiene una enorme capacidad de recuperación que le permite superar con mucho a las fuerzas del orden en inteligencia y armamento.

Si detrás de las aparatosas acciones militares y policíacas hubiera una verdadera intención de combatir a la delincuencia organizada, el régimen podría reabrir el caso de la impunidad que el también usurpador Carlos Salinas de Gortari concedió a los hermanos Arellano Félix, cuando permitió a dos de ellos huir de la sede de la Nunciatura Apostólica a la que acudieron a explicar que ellos no fueron los autores de la ejecución del cardenal Juan José Posadas Ocampo.

Las complicidades con la delincuencia organizada la hacen, hasta ahora, invulnerable.



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Comentarios

Les recuerdo que la constitucion lo establece y que el jefe supremo de las furzas armadas es el presidente en turno de los estados unidos Mexicanos. Por otra parte el C.Presidente de los mexicanos por legitima votación es el Lic.Felipe calderon Hinojoza. Esto es aunque les duela a algunos y respiren por la herida. Atte. H:A:C.

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