Beatriz Paredes Rangel
El PRI al servicio de México
En el contexto de la peor crisis de su dilatada presencia en el quehacer político, el Partido Revolucionario Institucional eligió el domingo 18 de febrero anterior a quienes desempeñarán los principales cargos de su dirigencia nacional.
Así, Beatriz Paredes Rangel presidirá el Comité Ejecutivo Nacional del instituto político que detento nominalmente la Presidencia de la República durante 70 años, con los nombres de Partido Nacional Revolucionario, Partido de la Revolución Mexicana y como se le conoce actualmente Partido Revolucionario Institucional.
En tanto, Jesús Murillo Karam tendrá a su cargo las funciones de secretario general.
A la larga trayectoria del PRI en el poder se acredita indiscutiblemente la modernización de México y los elevados índices de crecimiento económico y desarrollo social que se registraron en el transcurso de las cuarta, quinta, sexta y séptima décadas del siglo pasado. En esos cuarenta años de prosperidad se inscriben las doradas épocas de la política económica del llamado desarrollo estabilizador, cuando nuestro país alcanzó tasas sostenidas de 10% y más, en el crecimiento del Producto Interno Bruto. Inalcanzables del todo ahora.
El México rural de los primeros años de la pasada centuria, ancestralmente dedicado a la producción eminentemente agropecuaria y minera, con la mayoría de sus habitantes analfabetas y afectados por todo lo que implican elevados niveles de marginación social, al impulso del PRI se convirtió en una pujante nación urbana que elevaba la calidad de vida de sus moradores al comprometerse con un intenso proceso de industrialización facilitado por el gobierno federal y los de estados y municipios.
Retroceso neoliberal
Sin embargo, el haber permitido que a principios de los años ochenta se apoderaran del gobierno federal y del PRI, grupos de tecnócratas neoliberales cuyas políticas tanto han empobrecido a la inmensa mayoría de los mexicanos, fueron alejando al Partido Histórico de la Revolución Mexicana de sus bases y del pueblo, disminuyendo drásticamente el apoyo que electorado le confería en las urnas.
Por entonces, en forma paralela al alejamiento de los gobiernos emanados del PRI de las banderas y políticas sociales que tanta legitimidad le confirieron en el ejercicio pleno del poder, surgieron las más aberrantes manifestaciones de corrupción de algunos funcionarios públicos presuntamente militantes del tricolor, que ahondaron su distanciamiento de las clases populares y profundizaron su debilitamiento en las urnas. Ellos fueron los culpables del desprestigio del PRI
Paradójicamente, el mismo partido que priorizando la Justicia Social hizo prosperar a México, dio cobijo a quienes han deteriorado los niveles de vida de, entre otros muchos, los más de 14 millones de mexicanos que han tenido que buscar en los Estados Unidos el sustento de sus familias. Los indocumentados que exponen y pierden diariamente sus vidas en el intento de cruzar la frontera y de lo cual nos dan cuenta los medios.
Urgente renovación
Por todo lo anterior el PRI, hoy relegado a la triste condición de tercera fuerza electoral en los comicios federales celebrados el pasado 2 de julio, está urgido de cirugía mayor en varios o más bien en todos sus aspectos.
En primer término, practicar un enérgico ejercicio de autocrítica, sin concesiones, que permita jerarquizar las necesidades más imperiosas del partido y el tiempo en que es preciso acometerlas.
Significativamente, más que de recursos económicos, internamente el PRI está urgido de capacidad de negociación de sus principales cuadros, habilidad política y sensibilidad social. Afortunadamente, tanto Paredes Rangel como Murillo Karam, son políticos profesionales dotados de esas características y de particulares talentos.
Además de no haber sido involucrados en hechos de corrupción, como los que fueron exhibidos por la oposición con respecto de Roberto Madrazo Pintado, en la pasada contienda por la Presidencia de la República, el discurso de ambos dirigentes tiene lucidez y compromiso con los valores fundamentales de la política. Entre ellos el bien común.
Ideología y nuevos cuadros
Asimismo, es preciso abrir espacio a nuevas generaciones que, convencidas de la vigencia de los ideales y principios de la Revolución Mexicana, estén en la disposición de inyectarle sangre joven a las agotadoras tareas de liderazgo partidario y proselitismo entre la ciudadanía, que se hacen mucho más difíciles ahora que el PRI no tiene la confianza que le dispensaba el electorado.
Ahora que el neoliberalismo es repudiado por la mayoría de los países hermanos de Iberoamérica, el Partido Histórico de la Revolución Mexicana debe retomar las posiciones de centro izquierda e izquierda moderada que, sin inhibir la libertad de empresa o la inversión extranjera y con respeto a la propiedad privada de los bienes de producción, le permitieron protagonizar el desarrollo de México en el siglo XX, propiciando la movilidad social de millones de mexicanos. Al respecto debe tenerse presente que el Partido Revolucionario Institucional es miembro por derecho propio de la Internacional Socialista.
En ese sentido se ha pronunciado, Ricardo Aguilar Castillo, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en el estado de México, al declarar la necesidad de que su partido “esté con la gente que menos tiene, pues en la medida que el PRI se ha alejado de la gente, ésta se ha alejado del tricolor, por eso son prioritarias las causas populares”.
En igual punto de vista se ubica Ignacio Pichardo Pagaza, recordado exgobernador del estado de México, al establecer:
“Fue un grave error del Partido Revolucionario Institucional considerarse como un partido de centro. Lo mejor es que el PRI sea un partido que vaya hacia la izquierda progresista... ¡Claro!, sin duda, como surgimos, con apoyo en las bases populares... nunca debimos haber perdido ese punto de vista”.
Pichardo Pagaza, el día de la votación interna del Institucional, agregó:
“Cualquiera de las fórmulas que gane, añadió, debe garantizar trabajar en esos retos. Si bien todas garantizan, pero no todas garantizan en el mismo nivel de éxito. Por ello, dijo, la más idónea es la Beatriz Paredes, porque es una mujer con una gran capacidad ideológica, con una concepción muy clara de hacia donde dirigirse y con un hombre que es un probado operador político (Jesús Murillo Karam).”
A su vez Pedro Flota Alcocer, en el discurso que pronunció al protestar el desempeño del cargo de secretario general del Comité Directivo Estatal del tricolor en el estado de Quintana Roo, entre otros conceptos, enunció:
“El país va a la zaga de los cambios históricos. La derecha es la senda de las minorías poderosas y represivas, es la antítesis del desarrollo y del progreso, es la negación de la justicia para los pueblos pobres”.
Asimismo, afirmó:
“Es el momento en que nuestro partido, el Revolucionario Institucional, debe refrendar ese socialismo moderno que defienda los intereses de los grandes sectores populares y de las clases medias que han venido perdiendo en el andar de la democracia”. Y añadió: “En este contexto que se debe hacer con una noción económica de vanguardia, sensible a las transformaciones del mundo y a los riesgos de las crisis que son fatales para los más pobres y para la estabilidad del país.”
Carisma, principios y juventud
Ahora que la despolitización de la ideología o la desideologización de la política hace que tengan mayor poder de convocatoria los candidatos, sus atributos y sus propuestas, que la plataforma ideológico-política de los partidos y sus principios, el PRI requiere postular, en cualesquiera de los tres órdenes de gobierno, a políticos jóvenes, comprometidos con los intereses de las mayorías.
Hoy más que nunca se necesitan cuadros jóvenes para gobernar un país de jóvenes en el que las mujeres han adquirido una importancia decisiva.
Por ello algunos de los más calificados observadores del acontecer político consideran que con el arribo de Beatriz Paredes Rangel a la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, se abrirán mayores expectativas para los jóvenes. No es prematuro contemplarlo. Los tiempos en que “el que se mueve no sale en la foto” quedaron muy atrás. Ahora, un poco más de 5 años pueden no ser suficientes para acometer la colosal empresa de recuperar la Presidencia de la República. Por ello la militancia priísta tiene que trabajas desde ahora y sin descanso.
Tal vez sea su última oportunidad.







