El honor de las Fuerzas Armadas
El nuestro siempre ha sido un país con vocación pacifista. En consecuencia, las Fuerzas Armadas mexicanas invariablemente han tenido una función defensiva del territorio y las instituciones patrias. Han combatido con honor y heroísmo ante las numerosas agresiones extranjeras de que hemos sido víctimas.
A pesar de nuestra vocación pacifista, los mexicanos hemos sido protagonistas de hazañas bélicas poco valoradas o en el peor de los casos ignoradas por nosotros mismos. Una prueba de ello fue la admiración que produjo a Napoleón I, el grande, emperador de los franceses, la enorme capacidad militar del insurgente José María Morelos Pavón.
Otro caso fue el del heroísmo desplegado por nuestro Ejército y el pueblo mexicano, durante la cuarta década del siglo XIX, en contra de la depredadora invasión de los gringos a nuestro país que terminó en la mutilación de más de la mitad de nuestro territorio. Sin embargo, los estadunidenses no se consiguieron plenamente sus voraces propósitos.
La Doctrina Monroe
De acuerdo con la Doctrina Monroe ("América para los americanos", denominando "americanos" únicamente a los gringos) el objetivo de los yanquis era más ambicioso: apoderarse de todo el territorio nacional que entonces comprendía su superficie actual y lo que hoy son los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas.
También pertenecían a nuestro país Colorado y Nevada, entre otros territorios. En la historia de los últimos trescientos años, México ha sido el país al que mayor superficie de su territorio original le ha sido arrebatada definitivamente por uno de sus vecinos. Obviamente más poderoso desde el punto de vista militar.
Según los creadores de esta doctrina, John Quincy Adams y James Monroe, elaborada en 1823, era urgente apoderarse de México inmediatamente después de nuestra Independencia, para aprovechar la debilidad política, militar y económica en que nos dejó la emancipación del dominio colonial español que duró 300 años.
Esos mismos teóricos y otros señalaban que pronto nuestro país sería una potencia que rivalizaría con los Estados Unidos y en ello veían un obstáculo para sus pretensiones hegemónicas en todo el continente. Hecho que además también interferiría con sus deseos de ser el país más poderoso del mundo.
En la siguiente etapa, la estrategia de la Doctrina Monroe o del Destino Manifiesto (de los yanquis) contemplaba absorber a Centroamérica y las islas del Caribe. De haber podido continuar, hoy tal vez ya habrían invadido a otros países latinoamericanos. Sin embargo, las tropas yanquis tuvieron que retirarse de nuestro país antes de lo planeado.
El retiro de los yanquis
No fue porque bondadosamente así lo determinará su siempre belicista y cruel clase dominante. Los contuvieron valientes soldados mexicanos que se constituyeron en la vanguardia del pueblo para hostilizar a los invasores. Lo hicieron con tal eficacia que las bajas gringas proporcionalmente fueron mayores a las que les causaron en Viet Nam.
Heroínas y héroes, mexicanas y mexicanos anónimos en la Ciudad de México, y en muchos otros lugares ocupados por los yanquis, destruyeron o lesionaron a tal cantidad de enemigos que permanecer en nuestro país se hizo insostenible para sus altos mandos. Al más simple descuido, caía mortalmente herido un invasor.
Así es que México y particularmente sus Fuerzas Armadas apoyadas por el pueblo, tienen el mérito de haber contenido, en lo posible, las ambiciones territoriales de los Estados Unidos. Se reconozca o no, fue así. En este amargo capítulo de nuestra historia destaca que los Niños Héroes de Chapultepec contribuyeron a salvar el honor de nuestro Ejército.
La Batalla y el Sitio de Puebla
La victoria del Ejército Mexicano el 5 de mayo de 1862 en la Batalla de Puebla, sobre el Ejército Francés comandado por Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, fue una lección que los propios galos nunca olvidaron. El en aquella época ejército más poderoso del mundo fue derrotado en toda la línea por un país débil.
Cabe recordar que en la Batalla de Puebla participaron unidos soldados, civiles y hasta los indígenas zacapoaxtlas. Lo que prueba que desde entonces nuestras Fuerzas Armadas surgen del pueblo al que se deben. Jamás han sido y nunca serán corporaciones elitistas o aristocratizantes. En ellas no hay racismo ni distinciones por clase social.
Con el general Ignacio Zaragoza Seguín al mando del Ejército de Oriente de México, Porfirio Díaz Mori y otros altos jefes, la Batalla de Puebla fue un gran triunfo. Posteriormente, el Sitio de Puebla tendido por los franceses luego de su fracaso inicial, sin lugar a dudas fue toda una hazaña militar mexicana.
Cuando el general Jesús González Ortega, quien sustituyó a Zaragoza no tenía ya recursos para luchar y su fuerza estaba muy menguada por los combates y la superioridad del armamento enemigo, envió una carta al jefe del ejército expedicionario francés, general Federico Elías Forey, que es todo un monumento al valor y el patriotismo.
Al texto, la misiva de González Ortega a Forey establece:
"Señor General: No siéndome ya posible seguir defendiendo esta plaza, por la falta de municiones y víveres, he disuelto el ejército que estaba bajo mis órdenes y roto su armamento, incluso toda la artillería.
"Queda, pues, la plaza a las órdenes de V.E.* Y puede mandarla ocupar, tomando, si lo estima conveniente, las medidas que dicta la prudencia para evitar los males que traería consigo una ocupación violenta cuando ya no hay motivo para ello.
"El cuadro de generales, jefes y oficiales de que se compone este ejército, se halla en el palacio de gobierno y los individuos que lo forman, se entregan como prisioneros de guerra.
"No puedo, señor general, seguir defendiéndome por más tiempo. Si pudiera, no dude V.E. que lo haría."
Al respecto cabe subrayar que combatientes mexicanos como los generales Zaragoza y González Ortega, no eran soldados de carrera. Eran pueblo en armas. Muchos altos mandos castrenses no han egresado de escuelas o colegios militares. Su formación y ascenso se ha dado en los campos de batalla y en ellos han salvado nuestro honor.
El sitio de Puebla, entonces Puebla de los Ángeles y hoy Puebla de Zaragoza, duró dos meses con numerosas bajas para ambos ejércitos. El invasor francés disponía de todo lo necesario para acabar los combates en menos de una semana. Sin embargo, el heroísmo de los mexicanos se lo impidió.
Años después, al ser sometido a vergonzosa corte militar por la facilidad con la que se rindió a un ejército enemigo de su país, el fiscal ridiculizó y humilló a Forey al preguntarle:
"Señor mariscal de Francia, ¿no le enseñaron en Puebla cómo se defiende una plaza?"
La Revolución Mexicana
En los combates de la lucha social que comenzó el 20 de noviembre de 1910, muchos militares de carrera participaron del lado de los revolucionarios que se alzaron por la Democracia y la Justicia Social. Entre ellos, por solo citar uno, el general Felipe Ángeles Ramírez, pero hubo muchos más que abrazaron los ideales de la Revolución.
La Revolución fue hecha por el pueblo y por militares. Es un hecho. Como también lo es que muchas de las estrategias ideadas por los generales Francisco Villa, comandante de la División del Norte, y Álvaro Obregón Salido, fueron imitadas por jefes de los Ejércitos de varios países que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.
Igualmente, la operación táctica del Ejército Libertador del Sur, al mando del general Emiliano Zapata Salazar, desarrolló, con el apoyo del pueblo, una guerra de guerrillas, tan eficaz que únicamente el asesinato a traición del Caudillo del Sur pudo acabar con él pero no con su lucha por las causas de los que menos tienen.
¿Fuerzas Armadas o fuerzas policiacas?
Es en función de estos antecedentes que resulta una afrenta al honor de las Fuerzas Armadas mexicanas, que el régimen del espurio que arrebató el poder a Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México, las haya involucrado en tareas que constitucionalmente no les corresponden.
El Ejército Mexicano, la Armada de México y la Fuerza Aérea Mexicana, fueron instituidos paras preservar la soberanía nacional. No son ni serán policías nunca. Ni están capacitados para fungir como tales. Es por ello que en la "guerra" inventada por el ilegítimo gobernante de nuestro país están sacando la peor parte: están siendo derrotados.
Las bandas del narcotráfico nunca serán exterminadas a consecuencia de una decisión cuyo único propósito fue legitimar al usurpador de la Presidencia de la República, impuesto luego de un fraude electoral por los poderes fácticos de los que es servilmente un instrumento más para la defensa de sus intereses.
Para México, el régimen del espurio es un gobierno fallido, para los yanquis, que ven en su extrema debilidad e incapacidad total una oportunidad para enviar a sus tropas a nuestro territorio con el pretexto de combatir "in situ" a los narcos, somos un Estado Fallido que requiere su intervención, la de los gringos, para recuperar la gobernabilidad del país.
Lograrían así lo que no pudieron en el Siglo XIX: continuar su expansión hacia América Latina. El Destino Manifiesto de la Doctrina Monroe, "América para los americanos" o más bien para los decadentes Estados Unidos y su capitalismo neoliberal en proceso de extinción que arrastra en su caída al del resto del mundo.
Nuestras Fuerzas Armadas están siendo derrotadas y además expuestas a peligros ante los cuales no pueden defenderse, con tal de alcanzar una legitimidad que el espurio nunca tendrá. Ello preocupa ya y seriamente a no pocos especialistas en temas castrenses y a autores de géneros de opinión que tienen tribuna en importantes medios nacionales.
Si no estás con el espurio eres narco
Uno de ellos, Erubiel Tirado, en su artículo intitulado "El valor de la espada", publicado en el diario Excélsior el pasado 28 de febrero, fija su posición ante la insistencia del espurio de mantener a las Fuerzas Armadas nacionales en labores que no les corresponden, en los siguientes términos:
"La arenga presidencial no deja lugar a duda sobre el futuro inmediato: el Ejército seguirá en las calles en tanto 'las autoridades civiles sigan requiriendo apoyo subsidiario..., y cuando estén en plena capacidad de combatir este flagelo (narcotráfico y crimen organizado)...' No hace falta siquiera una lectura entrelíneas sobre la afirmación presidencial.
"No será la autoridad civil la que determine la 'plenitud de las capacidades' de las estructuras de seguridad en los tres niveles de gobierno, será el aparato militar el que califique la calidad de un cambio que no tiene, eso sí, fecha alguna siquiera para una evaluación por otros poderes estatales como lo sería el Congreso federal y los congresos estatales.
"De hecho, así está ocurriendo en las localidades intervenidas militarmente, donde los elementos policiacos son sometidos a un palomeo discrecional de los mandos castrenses emplazados en la zona.
"La otra parte discursiva presidencial -continua Tirado- tiene una seria advertencia contra eventuales críticos de lo que está ocurriendo con la sobreexposición castrense y la vulneración tanto del Estado de derecho como de los derechos humanos.
"Todo señalamiento en este sentido puede correr el riesgo de no sólo ser descalificado por el anatema de antipatriótico y traidor, sino sufrir acusaciones graves de ser portavoz y aun asalariado del narco."
Es difícil que el espurio conserve el poder
Por su parte, Javier Ibarrola, autor de la columna "Fuerzas Armadas", con el título "Control (militar) del Estado", afirma:
"El pasado día 19 el presidente (espurio) dio el paso decisivo y final para el futuro inmediato de su gobierno, al darle a las fuerzas armadas la encomienda de recuperar el control del estado."
Ibarrola continúa diciendo:
"El Ejército puede cargar con el fracaso y perder su esencia militar, sobre todo sino desenmascara a tiempo a quienes pretenden debilitarlo, pues no sólo enfrenta a las bandas criminales de la delincuencia organizada, sino también a la convulsionada situación política del país."
El autor de "Fuerzas Armadas" concluye con una severa advertencia:
"Si (el espurio) acude al Ejército como último recurso para recuperar el control del estado, no debe extrañar que los militares, como ya lo hacen, se metan de lleno al mundo de la política y sostengan, como lo sostienen algunos de sus analistas, que "con la falta de legitimidad, ingobernabilidad social, y empecinamiento en conservar en su gabinete de gobierno y en los principales puestos públicos, a sus amigos y gente inepta, es difícil que Felipe Calderón se conserve en el poder".
Posición del gobierno de Obama
A su vez, Jacobo Zabludovsky, autor de "Bucareli" que publica el diario El Universal, en su texto aparecido el pasado 2 de marzo de 2009, señala con ironía que en tanto el gobierno ilegítimo de México presume "su" lucha contra el narcotráfico, la más importante funcionaria del gobierno de Barack Hussein Obama, afirma otra cosa
Zabludovsky expone su punto de vista, como sigue:
"En el cementerio mexicano de las buenas intenciones se acabaron las fosas. En la última fue enterrada la dignidad.
"La señora Hillary Clinton estrenó su puesto de secretaria de Estado de Estados Unidos con un primer informe de derechos humanos donde se asienta que existe 'impunidad y corrupción en todos los niveles del gobierno de México'. La pudrición en las policías estatales y federal sigue siendo un problema, pues 'muchos policías están involucrados en casos de secuestro, extorsión y en algunos casos proveen de protección al crimen organizado y a los narcotraficantes'. 'Las fuerzas de seguridad, actuando dentro y fuera de la ley, mataron a muchas personas a lo largo del año. Un buen número de estos incidentes ocurrió en retenes militares... y demostraron un pobre entrenamiento de las fuerzas militares'.
" ... la lista de agravios -indica Zabludovsky- no acaba nunca: 'secuestros por fuerzas de seguridad, abusos físicos, malas condiciones en las cárceles, arrestos y detenciones arbitrarias, corrupción, ineficiencia, falta de transparencia en el sistema judicial, confesiones coaccionadas mediante tortura, intimidación a periodistas, violencia doméstica contra mujeres perpetrada con impunidad, discriminación social y económica contra la población indígena'. Se mencionan con fechas, lugares y nombres asesinatos de niños y jóvenes civiles por miembros del Ejército, suicidios en cárceles sobre pobladas, tratos crueles y abuso físico."
*Vuestra Excelencia era en el siglo XIX una cuestión de estilo. Por ningún motivo implicaba sumisión o cortesía indebida a un enemigo.